Capital de la Bética y del Califato, llegó a ser la ciudad más influyente del mundo. Este pasado glorioso queda patente en sus espectaculares monumentos, sobradamente conocidos. Sin embargo, existe otra Córdoba menos evidente, que atesora entre sus calles y rincones numerosos relatos sobre aparecidos, almas en pena y leyendas transmitidos de generación en generación. Algunos, como el de los fantasmas de la Facultad de Derecho, son más recientes, pero ya forman parte del rico y variado acervo de esta atractiva urbe.
Janire Rámila