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Hemeroteca :: Edición del 01/05/2005 | Salir de la hemeroteca
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Lo paranormal sigue siendo un reto para los estudiosos

Última actualización 01/05/2005@00:00:00 GMT+1
José Maria Porta Tovar es doctor en medicina y cirugía, especialista en psiquiatría. De sus 31 años de profesión, ocho los ha dedicado al estudio de la antropología de campo, ejerciendo su profesión en India, Camerún, Ruanda y Malawi…
Pertenece a la organización internacional Medicus Mundi de la que ha sido presidente nacional y miembro consultor del Parlamento Europeo. Entre sus actividades docentes más conocidas, el Dr. Porta organiza e imparte anualmente un curso de antropología psiquiátrica, que convoca regularmente a los mejores especialistas en la materia.

Es autor de varios libros, entre ellos Esa mujer inalcanzable, Psiquiatría y religión al servicio del hombre, África en tus ojos o Poesía eres tú, entre otros. Ha sido galardonado con el premio científico y literario del Colegio Oficial de Médicos de Málaga. Además, el Dr. Porta es colaborador habitual de varias revistas científicas y literarias, miembro fundador de la Sociedad Española de Análisis Existencial, miembro de número de la Asociación Nacional de Médicos Escritores y de la Academia de Ciencias y Humanidades de Santo Tomás… Toda una personalidad.

n ¿Sabe usted que se parece a Sigmund Freud?
Sí, algunos me lo han dicho. La verdad es que, con la barba y la pipa, tengo un cierto parecido. En todo caso, cuando me lo dicen, me siento bien. Freud fue un hombre sabio y ser sabio siempre ha sido una aspiración en mi vida.

Doctor, ¿me permite que en esta ocasión se tumbe usted en su diván y yo en su sillón?
¡Pues claro! Aunque le aseguro que no es fácil entender a un psiquiatra. Somos demasiado herméticos, demasiado complejos, y un tanto autosuficientes. ¡Pero, en fin, adelante!

¿Cómo se definiría José María Porta Tovar?
Yo creo que soy un hombre maduro, no viejo, de 64 años de edad, que todavía cree en la vida, en el hombre y en el amor, como creyeran nuestros mejores románticos; un hombre que ha recibido más que ha dado, que ha disfrutado más que sufrido y que, por tanto, debe estar satisfecho con su vida.

¿En que momento de esa vida comienza a interesarse por el complejo y apasionante mundo de la mente… y por qué?
Yo siempre he creído que la vida sólo tiene sentido cuando alguien toma parte activa en este universo en evolución. Así que, cuando joven, soñaba con hacer algo importante, algo que aportase a la humanidad ese granito de arena que, junto a otros, hicieran este universo más habitable y más hermoso. Por eso he dicho que siempre he sido un romántico. Un día cayeron en mis manos las Memorias del Dr. Schweitzer, que trabajaba como médico cooperante en un pequeño hospital de la selva de Guinea, y quise ser como él. Por eso estudié medicina y por eso la ejercí, después, en países tales como Camerún, Ruanda o Malawi.

Fue precisamente en Camerún, en contacto con sus muchas tribus y, en particular, los bulus, los ewuzok y los pigmeos, como se despertó en mí el deseo de conocer en profundidad la mente humana. Quizá para responderme a esta pregunta: ¿son ellos más felices que nosotros? ¿Dónde se asienta la felicidad del hombre?
Entonces volví a España, leí mi tesis doctoral sobre “la salud y la enfermedad en el hombre primitivo”, y cursé mis estudios de psiquiatría en la Universidad de Sevilla.

n ¿Es difícil ser psiquiatra?
Ser un buen psiquiatra es difícil. Para mí es la especialidad médica más complicada. Entre otras cosas porque no sólo debes conocer cómo funciona el sistema nervioso, cómo interviene la química a la hora de pensar o de sentir, sino que debes asomarte a la vida de tus pacientes y comprender sus problemas desde dentro, desde ellos mismos, desde aquellas circunstancias que son las suyas. Y eso, a veces, es complicado.

n ¿Cuánto conocemos de nuestra mente?
Yo diría que muy poco. Todavía no conocemos ni las áreas donde se generan ni los circuitos que recorren los sentimientos más simples del ser humano. Estudiar esos circuitos mentales ha sido siempre para mí una obsesión, que comparto con mis colegas neurólogos y psicólogos.

¿Ha avanzado mucho la psiquiatría en estos últimos años?
Desde el punto de vista clínico, sí. Es decir, que hoy disponemos de mejores fármacos que antes, y que la esquizofrenia o la depresión se controlan mejor que antes. Pero, curiosamente, todavía no conocemos los mecanismos íntimos ni de la enfermedad ni de los fármacos que usamos para controlarla. Es decir, que avanzamos a tientas, guiados por la experiencia, no por la comprensión de los hechos.

n ¿Existe realmente la locura?
La locura no es un concepto médico, es un término que usamos para decir que alguien tiene un pensamiento extraño, desorganizado, alejado de la realidad, por ejemplo, cuando alguien dice que es Napoleón o que es la reina de España. Por cierto, que los delirios de grandeza son todavía muy frecuentes en nuestros hospitales y nuestras consultas, aunque los delirios amorosos, que antes se veían con frecuencia, empiezan a escasear. ¿Será que el amor está en crisis?

Hábleme de la esquizofrenia. ¿Es una enfermedad? ¿Una forma de ser distinta? ¿Una apertura hacia “otras realidades”?
Yo creo que algo tiene de las tres cosas: En efecto, es una enfermedad. Quizá la más importante de las enfermedades mentales. Es una enfermedad que afecta a lo más íntimo de la persona y que, sin tratamiento, te arrastra a una forma de ser distinta. Respecto a si te abre a “otras realidades”, yo diría que también. Aunque esas realidades sean solamente etéreas, virtuales o delirantes.

No obstante, es verdad que la historia está llena de genios que han padecido esquizofrenia, pero yo diría que han sido genios no a causa de la esquizofrenia sino a pesar de ella.

Doctor, ¿cree usted en la posesión demoníaca?
No, no creo en la posesión demoníaca porque no creo en el demonio. Otra cosa es que utilicemos un símbolo para personificar las fuerzas del mal, y a ese símbolo, con cuernos o sin ellos, le llamemos demonio.

Sin embargo, el Ritual Romano de exorcismo que utilizan los sacerdotes exorcistas funciona en esos casos de presunta posesión…
Exacto. El exorcismo funciona cuando el paciente piensa que está poseído. En África, una de las funciones de los hechiceros es deshacer las maldiciones, las posesiones, los conjuros. Ellos hablan de “romper los dientes al evu”, siendo el evu la personificación de las fuerzas del mal. El exorcista es el médium que necesita el supuesto poseído para liberarse del subconsciente que le mantiene “atrapado”.

¿Puede la psiquiatría moderna explicar algunos de los fenómenos paranormales?
Yo creo que algunos sí… aunque no todos. Mientras tanto, lo paranormal seguirá siendo un reto para todos los estudiosos.

¿Qué hay después de la muerte para José María Porta?
Después de la muerte hay un Dios que me creó por amor y para el amor. Eso es lo que creo. Respecto a los detalles, no me preocupan demasiado.

Sé de mucha gente que dice comunicarse con los espíritus de los difuntos…
Yo también sé de mucha gente que dice comunicarse con los espíritus de los difuntos. Personalmente, no creo en ello.

Y de gente que ha visto OVNIS, o extraterrestres… Por cierto, ¿cree que hay vida inteligente fuera de nuestro planeta y que puedan visitarnos?
Yo creo seriamente que sí hay criaturas inteligentes fuera de nuestro planeta y que pueden visitarnos… un día. Sería demasiado ingenuo pensar que somos los mejores y los únicos

Imagínese, doctor, que le ha pasado consulta al mismo Jesús de Nazaret. ¿Cómo definiría su personalidad?
Creo que le diagnosticaría de “personalidad border-line”. Es decir, situada en los límites, en la frontera de la normalidad, teniendo en cuenta que la normalidad es un concepto estadístico. Los psiquiatras solemos hablar de personalidad border-line cuando la persona no llega a alcanzar los mínimos esperados o cuando los supera con creces. Así les ocurre a los genios, a los héroes y a los santos.

n ¿Cree en Dios? ¿De qué forma?
Sí, creo en Dios. En ese Dios del que habla Jesús en el evangelio. Probablemente el mismo al que se refieren todos los grandes místicos de todas las grandes religiones.

Usted ha escrito varios libros. Uno de ellos, junto al Dr. Ángel Rodríguez Cabezas, se titula El dolor de Cristo; Análisis médico y psiquiátrico de su pasión. ¿Puede resumirme lo que expone en su parte?
Lo que yo pretendo en ese estudio es situarme en el corazón y en la mente de Jesús y analizar su dolor desde el punto de vista psicológico. Tarea prácticamente imposible, pero interesante y lícita, reconociendo sus muchas dificultades. Donde ya me pierdo es cuando pronuncia aquellas palabras sobre la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Es difícil saber si Jesús se identificaba con el siervo de Yahvé, muerto para redimir al mundo, o aceptar que Jesús quisiera compartir con todos nosotros ese sentimiento de desesperanza que a veces nos invade.

n ¿Conoció Jesús su destino?
Creo que sí: El mismo se lo fue explicando a sus discípulos por los caminos de Galilea. Por esa razón le abandonaron muchos.

Algunos científicos opinan que la Sábana Santa de Turín envolvió el cuerpo del Nazareno. Todo un misterio… ¿Usted qué cree?
Igual que el enigma del Santo Grial, el misterio de la Sábana Santa de Turín me interesa como documento histórico que es, pero no como argumento teológico.

¿Cuál ha sido el caso más complejo al que se ha enfrentado en su vida profesional?
En los juicios, cuando actúo como perito, me siento mal a la hora de definir la responsabilidad de los psicópatas.

Usted ha trabajado durante años en países tercermundistas. De hecho, acaba de regresar de Indonesia, lugar de la catástrofe del tsunami, donde han muerto más de trescientas mil personas a causa del maremoto. ¿Qué tiene que hacer y aprender el mundo de occidente de esos países y sus gentes?
Creo que mucho. De momento, yo he aprovechado el viaje para comprar los últimos escritos del místico hindú Vivekananda. Creo que su visión del mundo no es menos ajustada que la nuestra.

Su última aportación literaria ha sido El hombre, la razón y el instinto. ¿Qué nos cuenta básicamente en ese libro?
Este libro quiere ser una guía para entender al hombre y, sobre todo, para entender las fuerzas que intervienen en la conducta humana: por una parte está la razón, por otra está la afectividad y por otra los instintos. Nuestra conducta final es una suma de factores que hay que valorar con realismo, sinceridad y prudencia.

Para concluir doctor, dígame con franqueza, ¿cree usted que estoy de psiquiatra?
Yo creo que sí, y no se lo tome a mal. Yo también necesitaría un buen psiquiatra, pero me da miedo…
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