Última actualización 01/05/2005@00:00:00 GMT+1
Los investigadores ufológicos confían esperanzados, sobre todo en Norteamérica, en que algún día se lleve a cabo la desclasificación oficial del tema OVNI. No en vano se supone que guardan en sus angares secretos algo más que papeles… Quién sabe.
Cuando ese día llegue, el presidente estará en el césped de la Casablanca anunciando al mundo que no estamos solos, que la vida inteligente ha visitado la Tierra y, más aún, que tenemos pruebas fiables porque hemos recobrado cuerpos y vehículos extraterrestres siniestrados.
Por desgracia, es improbable que tal situación llegue a darse. Incluso la investigación superficial en el tema OVNI revela enseguida que a pesar de todas las negativas oficiales los grupos militares y de inteligencia se toman el fenómeno muy en serio. Los documentos obtenidos en 1979 mediante la ley americana de libertad de información de la Central Intelligence Agency –CIA– revela que esta agencia siguió estudiando el fenómeno OVNI y recopilando datos sobre el mismo a pesar de una declaración previa en 1953 de que se había cerrado el expediente sobre los “no identificados”.
Enseguida resultó evidente para los investigadores que, a pesar del hecho de que el tema OVNI suele ser con frecuencia mal interpretado y ridiculizado por los medios de comunicación, dando una impresión falsa al público de que no es un tema que merezca la investigación oficial, en realidad, en los círculos oficiales se consideran un tema prioritario para la seguridad nacional y están clasificados en los estamentos más elevados.
En un documental que realicé para la televisión americana sobre el tema –Out of the Blue– entrevistamos a varios militares que habían visto cómo los OVNIs interferían con la tecnología militar. En un caso, uno de ellos sobrevoló un complejo de lanzamiento de misiles nucleares en Montana, y en cuestión de segundos inhabilitó casi 20 misiles balísticos intercontinentales.
Naturalmente el hecho de que la tecnología extremadamente avanzada pueda entrar impunemente en espacio aéreo protegido, neutralizar las más poderosas armas militares, y dar vueltas alrededor de sus cazas más rápidos, no es algo que las autoridades deseen admitir. Esto ya es suficiente para darse cuenta de que la idea de la desclasificación oficial es muy improbable. La función de los militares es proteger la nación. Cualquier señal de que no puede hacerlo eficazmente no sería admitida por el hombre elegido como jefe de las fuerzas armadas: el presidente norteamericano.
Además de esto, resulta evidente que, debido a que el tema es tan serio para la seguridad nacional y, por tanto, está clasificado en los niveles más altos, el presidente, a pesar de ser el jefe de las fuerzas armadas, no posee necesariamente una categoría de seguridad lo suficientemente alta como para poder acceder a toda la información clasificada sobre los OVNIs.
Ronald Pandolfi, un científico que actuó como enlace de la CIA con la Casablanca durante el mandato de Bill Clinton, y que está interesado en mostrar información sobre el asunto al actual presidente, George W. Bush, declaró que “las diversas agencias de inteligencia no tienen ningún interés en satisfacer la curiosidad oficial, y si el director de la CIA decide que el presidente no debe enterarse de algo, entonces el presidente no tiene por qué enterarse”.
La cuestión entonces sigue siendo hasta qué punto los mandatarios estadounidenses han podido acceder a la información clasificada sobre los OVNIs? Y quizá más importante todavía: ¿se les ha mostrado a alguno de ellos la prueba más convincente de todas: los restos y cuerpos de los supuestos accidentes de “no identificados”?
Uno de los expertos mundiales en este terreno es el canadiense Grant Cameron. Durante su exhaustiva investigación visitó los archivos nacionales americanos catorce veces y rebuscó en las bibliotecas presidenciales intentando localizar información relevante. Los frutos de esta labor están en su website: www.presidentialUFO.com.
Seguidamente se examinan las pruebas existentes de lo que han llegado a saber los últimos doce presidentes norteamericanos sobre el tema OVNI. Puesto que se trata de un tema de gran amplitud, me centraré fundamentalmente en Jimmy Carter, Ronald Reagan y Bill Clinton, y sólo haré breves referencias a los otros.
Jimmy Carter
Al presidente Jimmy Carter se le ha llamado a veces el “Presidente de los OVNIs”, debido a que declaró públicamente haber asistido a un avistamiento antes de llegar a la presidencia. Además, fue el único del que existe un informe relacionado con dicho acontecimiento. Por último, al menos en una ocasión, haciendo campaña, Carter declaró que si salía elegido, “permitiría que toda la información existente en el país sobre los “no identificados” pasara a disposición de los científicos y del público”. Por desgracia, no mantuvo su promesa. “Ya no me río de nadie cuando oigo decir que han visto un OVNI. He visto uno yo mismo”, declaró en ABC News, el 22 de enero de 1999.
El avistamiento de Carter
El 6 de enero de 1969, dos años antes de convertirse en gobernador del Estado de Georgia, Carter tuvo un avistamiento que le afectó profundamente. El mismo tuvo lugar en Leary, Georgia, cuando él y diez testigos más vieron una esfera roja y verde resplandeciendo en el cielo. Carter aseguró que “parecía moverse hacia nosotros a cierta distancia, se paró y luego volvió a moverse. Al principio era azulada, luego rojiza. Era luminosa y no sólida. A veces parecía tan brillante y tan grande como la Luna”.
Durante una firma de libros en San Francisco, en 2003, le hice preguntas sobre su avistamiento ovni y le inquirí por qué no había desclasificado la información sobre el fenómeno OVNI. Declaró: “La gente tiene muchas teorías, pero nadie sabe la verdad”.
Es comprensible que Carter se desdijera en público delante de las cámaras. Como veremos se enteró de muchas cosas sobre los OVNIs y sin duda estuvo expuesto a la realidad de los accidentes de naves y la recuperación de tecnología extraterrestre.
La promesa de la campaña de Carter para desclasificar toda la información ufológica se convirtió en una especie de pesadilla para la Casa Blanca. En cuanto devino presidente la mansión presidencial se vio inundada con 9.000 cartas de ciudadanos solicitando respuestas sobre el asunto. La oficina de prensa de Carter entonces escribió al Departamento de Defensa y la CIA preguntando si estaban ocultando documentos. Ambas agencias, sorprendentemente, contestaron que no.
Carter en la NASA
El doctor Frank Press, que dirigía la oficina de prensa de Carter, se ocupó del asunto. Tras comprobar que no iba a ningún sitio con el Pentágono, Press escribió al doctor Robert Frosch, que era el administrador de la agencia espacial norteamericana. Éste solicitó que la NASA “llevara a cabo una investigación de la validez e importancia de los informes OVNI”.
Tras muchas discusiones con la CIA, el FBI y la fuerza aérea –quienes declararon que no era un asunto merecedor de investigación científica–, la NASA decidió negarse a ayudar a Carter.
Cameron escribió: “El presupuesto de la NASA llevaba años sufriendo recortes y parecía que el presidente iba a recortarlo más aún. A la NASA le importaba mucho su imagen pública y no quiso complicarse en un asunto tan controvertido”.
Sin embargo, un hombre fue capaz de aportar más información sobre los esfuerzos de Carter para conseguir respuestas: el abogado licenciado en Harvard, activista social y fundador del Instituto Crístico, Daniel Sheehan. Posteriormente Sheehan desempeñó un papel fundamental en relación con el primer mandato Bush sobre el escándalo del Irangate.
¿Pruebas de accidentes extraterrestres?
Poco después de que Carter subiera al poder en enero de 1977, Sheehan fue interrogado por Marcia S. Smith, directora de la Biblioteca de la División de Ciencia y Tecnología del Congreso del Servicio de Investigación. A Sheehan le preguntó si había participado en una gran evaluación altamente secreta del fenómeno OVNI y la inteligencia extraterrestre. “Descubrí –contestó Sheehan– que tan pronto como Carter subió al poder, llamó al director de la Agencia Central de Inteligencia y le dijo: ‘Quiero saber la información que tenemos sobre los OVNIs y la inteligencia extraterrestre. Quiero saberlo como presidente que soy”. Casualmente, el director de la CIA entonces era George Bush, y éste le dijo que no, que no iba a darle esa información, pues sólo podía conocerse si existía una base fundada. Si sólo se trataba de curiosidad, entonces no era posible facilitarla.
Carter prescindió de Bush como director de la CIA debido a su extrema vinculación al Partido Republicano, pero determinadas informaciones aluden a que el tema de los OVNIs también pudo influir en la decisión del presidente.
Marcia Smith nombró entonces a Sheehan asesor especial en el Servicio de Investigación del Congreso. Como parte de su tarea le pidieron que diera una charla a las 50 personas más importantes en el Jet Propulsion Laboratory de California sobre “las implicaciones religiosas del contacto extraterrestre”.
Para preparar su charla, Sheehan solicitó y obtuvo acceso a partes clasificadas de los archivos del USAF Project Blue Book. El Project Blue Book –“Proyecto Libro Azul”– era la investigación oficial sobre los OVNIs, que se había realizado desde 1947 hasta 1969, año en que se cerró. La desclasificación de Sheehan de una parte de dicho proyecto entraba en conflicto con lo manifestado hasta entonces por las agencias de inteligencia en el gobierno de EEUU durante décadas.
En 1977, Sheehan tuvo acceso a la zona subterránea de un nuevo edificio construido para la biblioteca del congreso, denominado “Edificio Madison”. En esta zona Sheehan descubrió información sorprendente relativa a la vida extraterrestre y los “no identificados”.
Al tener tiempo limitado, miró en cajas de material en busca de pruebas fotográficas. Finalmente se topó con una serie de instantáneas en blanco y negro que mostraban un disco con la forma clásica de los ovnis “incrustado en un banco de nieve”. Siempre según estas informaciones, pudo identificar a personal de la fuerza aérea que aparecían midiendo el disco.
Sheehan vio extraños símbolos alienígenas al lado de la nave, copiándolos en secreto.
Sheehan informó a Marcia Smith de lo visto, y el Servicio de Investigación del Congreso preparó dos informes para la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Diputados, que fueron finalmente enviados al presidente.
El primero trataba sobre la inteligencia extraterrestre, y según Sheehan concluía que en nuestra galaxia había entre dos y seis civilizaciones altamente inteligentes y con tecnología avanzada muy por encima de la nuestra.
El segundo informe, según Sheehan, trataba sobre los OVNIs. Contenía dibujos de diferentes tipos de naves que habían sido avistadas, siguiendo investigaciones que habían sido hechas por la Air Force y otros. Este informe recogía que la investigación era “incapaz de descartar” que al menos uno de estos vehículos no era de una de las seis civilizaciones descritas en el primer informe…
George W. Bush
Cameron tiene escasa información sobre lo que sabe el actual presidente americano, y explica que si la misma es escasa se debe a que la Administración Bush está rodeada del más estricto secreto desde los atentados terroristas del 11 de septiembre. Sin embargo, especula que G. W. Bush podría estar bastante bien informado sobre la situación OVNI debido a su padre. El anterior presidente, además de ocupar el cargo durante cuatro años, también fue jefe de la CIA con el presidente Ford, y actuó como vicepresidente con Ronald Reagan durante ocho años. Según Cameron, los presidentes republicanos podrían estar mejor informados que los demócratas, ya que tradicionalmente han apoyado mucho más a los militares que podrían tener acceso a la información OVNI clasificada.
Además, Bush padre, como director de la CIA podría haber tenido un acceso sin precedentes a dicha información.
Cuando el investigador Charles Buffer le preguntó qué sabía sobre el tema, en 1988, poco antes de ser elegido presidente, Bush replicó: “Estoy enterado de algo”. Y luego añadió: “Sé bastante al respecto”. No puede negarse que fue una declaración afirmativa en toda regla.
Ronald Reagan
El presidente Reagan ha sido el único junto con Carter que abiertamente ha manifestado a los medios de comunicación haber visto un OVNI. Kitty Nelly, en su biografía no autorizada de Nancy Reagan, afirmaba que Ronald admitía creer en los platillos volantes, e “incluso juró que había visto unos cuantos objetos volantes no identificados”.
El primer avistamiento fue registrado por Steve Allen en su programa de radio de Nueva York. A éste le había contado un amigo de los Reagan que el presidente y la primera dama habían llegado tarde a una fiesta de Hollywood. Explicaron a los invitados que su retraso se debía a que se habían parado a ver un OVNI en la costa.
El segundo avistamiento tuvo lugar en 1974 cuando Reagan era todavía gobernador. Una semana después del mismo, relató la historia a Norman C. Millar, entonces en el Wall Street Journal, y posteriormente director de Los Ángeles Times. Reagan dijo a Millar: “Iba en un avión la semana pasada cuando miré por la ventanilla y vi esta luz blanca. Zigzagueaba alrededor. Me fui a ver al piloto y le pregunté si había visto algo similar antes, y me contestó sorprendido que nunca. Entonces le pedí que la siguiéramos. Y así fue durante varios minutos. Era una luz blanca y brillante. La perseguimos hasta Bakersfield, y de repente, inexplicablemente, se fue hacia arriba y desapareció. Cuando bajé del avión se lo conté a Nancy”. El piloto, Bull Paynter, confirmó la historia.
El 28 de septiembre de 1981, el presidente recibió una carta del comandante Colman VonKeviczky, que era director de ICUFON –International UFO Galactic Spacecraft Research and Analytic Network–. Este grupo tenía la visión extremista de que los OVNIs “representaban una fuerza de trabajo intergaláctico que destruiría la Tierra a menos que los líderes mundiales se pusieran de acuerdo para terminar con las acciones hostiles contra OVNIs”.
Vonkeviczky comenzó su carrera trabajando para el departamento audiovisual de Naciones Unidas. En 1966 escribió al secretario de la ONU U. Thant, recomendándole que contratara a un experto en el fenómeno como Experto Mundial para Asuntos Espaciales. U. Thant estaba interesado en el misterio OVNI y encargó a VonKeviczky que “trabajara con una agenda preliminar sobre cómo el problema podía incluirse en la agenda de la ONU”.
Tras mucho insistir VonKeviczky recibió finalmente una carta del asesor militar jefe de la Casa Blanca, el comandante general Robert Schweitzer. La respuesta del mismo tenía fecha del 21 de noviembre de 1981. Decía así: “El presidente es muy consciente de la amenaza que usted documenta con tanta claridad y está haciendo todo lo que está en su mano para restaurar el margen de seguridad de la defensa nacional lo más rápida y prudentemente posible”.
VonKeviczky se dirigió después a la Associated Press donde contactó con Schweitzer y le pidió que le confirmara si lo anterior era cierto. Schweitzer dijo que pensaba que VonKeviczky se refería a los soviéticos, a pesar de que la carta mencionaba a los OVNIs cuarenta y nueve veces. Ese mismo día Reagan despidió a Schweitzer.
Stars Wars
El mandato Reagan se caracterizó por su firme enfrentamiento con la Unión Soviética. Parte de la agenda para derrotar a los soviéticos supuso el desarrollo en 1983 de la SDI –“Iniciativa de Defensa Estratégica”–, más conocida como Star Wars. Sin embargo, muchos investigadores en la comunidad ufológica especularon que este sistema de defensa de satélites fue instaurado para combatir “no identificados”. La idea de una invasión de estas características estaba en la mente de Reagan. En cinco ocasiones distintas incluyó este tema en discursos públicos. En uno, en la asamblea general número 42 de la ONU, celebrada el 21 de septiembre de 1987, Reagan expresó: “En nuestra obsesión con los antagonismos actuales con frecuencia olvidamos cuántas cosas unen a la humanidad. Quizá necesitamos algo de fuera, una amenaza universal para reconocer este lazo común”.
Bill Clinton
William Laparl, que trabajó con la CIA en los primeros días del mandato Clinton, escribió: “Entre los altos mandatarios de la CIA se sabía que los Clinton andaban detrás de los OVNIs. Bill Clinton había estado preguntando a todo aquel que quisiera escucharle que le dijera el secreto. Si se encontraba con algún almirante, le decía: ‘Por cierto, dígame el secreto OVNI’. Simplemente le miraban como si fuera de otro planeta”.
¿Hay OVNIs de verdad?
Es indudable que tanto Bill como Hillary Clinton estaban interesados en el tema OVNI. Al igual que Carter, Clinton quería respuestas sobre los posibles orígenes de los “no identificados”. Clinton era también un demócrata ajeno a Washington y los militares no sólo desconfiaban de él, sino que se mostraron reticentes a facilitarle información clasificada.
Su amigo Webster Hubble, que fue nombrado fiscal general por Clinton, confirmaba el interés de éste por los OVNIs. Hubble escribió en su libro Friend in High Places que Clinton dijo: “Si te he puesto en Justicia quiero que encuentres las respuestas a dos preguntas para mí. La primera, quién mató a John F. Kennedy, y la segunda, si hay OVNIs. Clinton hablaba muy en serio. Indagué en ambas preguntas pero no me sentí satisfecho con las respuestas que obtuve”, escribió Hubbell. Posteriormente se supo que éste había ido a las oficinas centrales del NORAD para tal fin, pero allí también se encontró con una pared de ladrillo: todo fueron negativas.
William Laparl, que trabajó para la CIA durante ese periodo, declaró que Hubble no tuvo ocasión de conseguir ninguna información sobre el tema porque tanto la CIA como los militares sentían rechazo hacia Clinton.
La iniciativa de Rockefeller
Aunque aparentemente sin éxito para obtener información OVNI mediante canales oficiales, el magnate Rockefeller se esforzó en conseguir información para Bill Clinton. A diferencia de otros, que sólo estaban interesados en el dinero y la política, estaba fascinado por la ecología, lo paranormal y los OVNIs –patrocinó la investigación del fenómeno de los círculos de trigo–.
Rockefeller se interesó en los “no identificados” tras ver un documental sobre el “incidente Roswell”, Nuevo México, el caso más famoso de América. El objetivo del magnate era fijar un encuentro privado con los Clinton en su hacienda, lejos de la Casa Blanca y de la interferencia de la CIA, y suministrarles pruebas de la realidad del fenómeno con la intención de desclasificarlo.
Su primer paso fue decírselo al doctor Jack Gibbons, que era ayudante especial del presidente para ciencia y tecnología. Gibbons no sentía mucho entusiasmo por el tema OVNI, pero sabía que a los Clinton les interesaba y, más aún, que Rockefeller era un antiguo amigo y partidario de los Clinton, así que lo mejor era cooperar.
En abril de 1993, Gibbons finalmente se encontró con Rockefeller quien le solicitó que pidiera a Clinton cita para una reunión cuyo objetivo sería que éste autorizara la desclasificación.
Gibbons aseguró a Rockefeller que eso era prácticamente imposible ya que el tema era amplísimo. Era preferible centrarse en un caso particular. Y Rockefeller eligió Roswell.
Dos años después de esta reunión, el magnate invitó a una serie de expertos en temas ufológicos, incluido el doctor Steven Creer –que llevaba años haciendo campañas a favor de la desclasificación–, con el fin de que le aportaran pruebas concluyentes que le ayudaran a completar el material para que su propuesta fuera aprobada. Se fijó una sesión en agosto de 1995 y se hizo coincidir con el periodo de 17 días de vacaciones de los Clinton. Al final, parece que tuvo lugar el 19 de agosto en el rancho de Rockefeller. Sin embargo no se sabe con certeza si el presidente Clinton asistió a la misma, aunque parece más probable que Hillary sí lo hiciera.
A pesar de todos los esfuerzos de Rockefeller para informar a los Clinton sobre el tema OVNI, es un hecho que el propio presidente no pudo hacer nada para conseguir acceder a la información clasificada sobre el mismo. Sarah McClendon, antigua reportera de la Casa Blanca que había planteado a Clinton la cuestión del secreto OVNI, expresó la frustración del presidente. Le preguntó por qué no hacía algo para sacar a la luz la verdad. McClendon dijo que el presidente se inclinó hacia ella y en respuesta a su pregunta dijo: “Sarah, hay un gobierno secreto dentro del gobierno, y no tengo ningún control sobre el mismo”.