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Última actualización 01/08/2005@00:00:00 GMT+1
Los pasados días 14 y 15 de mayo de 2005 la revista Discovery DSalud celebró en Madrid el «I Congreso sobre tratamientos complementarios y alternativos en cáncer». Investigadores y médicos –incluidos algunos oncólogos– de diez países expusieron tratamientos no tóxicos diferentes a los convencionales (cirugía, radioterapia y quimioterapia) para afrontar esta terrible enfermedad.
David Horrobin, científico de renombre internacional, murió de pulmonía mientras era tratado de cáncer el 1 de abril del 2003. Tres meses antes de fallecer dejó escrito un demoledor artículo en la prestigiosa revista médica Lancet sobre la dura realidad del cáncer, una enfermedad convertida para Horrobin y muchos otros en un negocio. En él afirmaba que existen tratamientos no tóxicos contra esta dolencia que no verán nunca la luz por intereses comerciales; lo cual, en su opinión, es inexplicable, ya que los pocos y excelentes éxitos en cánceres raros no pueden esconder el fracaso global en la lucha contra el cáncer.

Horrobin no está solo en sus afirmaciones. Esa fue la realidad denunciada durante el Primer Congreso sobre tratamientos complementarios y alternativos en cáncer: el fracaso global de las actuales terapias. «La conclusión del congreso ha sido rotunda –afirma José Antonio Campoy, director de Discovery DSalud–. Cada año muere más gente en todo el mundo de cáncer, y a pesar de las mentiras que la gran industria farmacéutica difunde periódicamente, con la complicidad e ignorancia de muchos medios de comunicación, es evidente que los tratamientos ortodoxos –quimioterapia, radioterapia y cirugía– han fracasado por completo y ha llegado el momento de dar un giro radical en el tratamiento de esta enfermedad».

Algunos datos nos pueden ayudar a entender la dimensión del problema. Mariano Barbacid, director del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, ha declarado en varias ocasiones que uno de cada cuatro españoles morirá de cáncer en las próximas décadas. En nuestro país, la tasa de mortalidad por cada cien mil habitantes entre 1991 y 2002 aumentó un 15%, y la cantidad de fallecidos, cerca de 100.000 anuales, sigue aumentando. Esta ausencia de resultados globales no se da sólo en España, es un fenómeno mundial. De hecho, el epidemiólogo alemán Dieter Hoelzel, del Centro Clínico de la Universidad de Munich, hace tan sólo unos meses concluyó que en los últimos 25 años no ha habido ningún progreso en la supervivencia de cáncer metastático de colon, pecho, pulmón y próstata, los grandes asesinos que provocan el 80% de las muertes por esta enfermedad en los países industriales avanzados. Las proporciones de supervivencia, afirmó, no han mejorado durante las últimas décadas. Los pacientes de hoy se mueren tan rápidamente de su cáncer como lo hacían hace 25 años.

Y no será por falta de dinero. La cantidad gastada sólo en EE UU en la lucha contra el cáncer a través de impuestos, donaciones, e investigación privada, ha sido de 200 mil millones de dólares desde 1971, según un informe elaborado por la revista Fortune. ¿Para qué? Los resultados de las terapias actuales los ha resumido claramente Barbacid: «Frente al 40% de tumores que cura la cirugía y al 10% de la quimioterapia, más del 90% de los fármacos que se utilizan en oncología son citotóxicos y en algunos casos no sirven para curar el cáncer, sino para paliar los efectos secundarios de los agentes citotóxicos».
¿A dónde mirar entonces? En un momento en que los sistemas de salud se encuentran al borde del colapso económico debido al coste de los actuales medicamentos, la industria y los oncólogos nos invitan a mirar a la producción de nuevos fármacos, más selectivos pero mucho más caros, y que, sin embargo, sólo nos hablan de prolongar la vida algunos meses más, o de reducir el tumor, pero no mucho, respecto a los actuales.

Entre morir y tratarse únicamente con los tratamientos oficiales existen otros potenciales y no tóxicos, útiles y racionales. Están basados, además, en sólidos trabajos bioquímicos, en trabajos fiables en animales, en numerosas historias particulares, y en no pocos casos en ensayos perfectamente realizados según la más pura ortodoxia científica.

Nuevos caminos

En Madrid se dieron cita profesionales de EE UU, Alemania, Austria, Italia, Grecia, México, Venezuela, Colombia, Ecuador y Uruguay y, por supuesto, de España. Cada uno planteó una manera no tóxica de contribuir al tratamiento del cáncer.

Sea cual fuere el punto de vista adoptado, todos coincidieron en que en un organismo sano es más difícil que el cáncer hunda sus raíces. Esta fue la base de la ponencia de José Ramón Llorente, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular. Señaló como elemento fundamental en la lucha contra cualquier enfermedad una dieta y unos hábitos saludables: dejar de fumar, evitar el exceso de peso, consumir suficiente fibra, frutas y vegetales frescos cada día, etc… A esto hay que añadir, además, la ingesta de vitaminas, minerales, aminoácidos, enzimas y otros oligoelementos, escasos en la alimentación actual. Existen también algunos alimentos y sustancias con clara actividad anticancerígena como el ajo, la cebolla, el tomate, el té, la col, el brécol, las coles de Bruselas, el cartílago o el extracto de aceite de hígado de tiburón.

En la misma línea estuvo Aleksandra Niedzwiecki –doctora en Bioquímica, vicepresidenta ejecutiva y directora de investigación del Mathias Rath Inc., en Estados Unidos, tras haber sido directora de Investigación Cardiovascular del Instituto Linus Pauling. Abogó por la utilización de programas especiales de ingestión de sustancias naturales, sobre todo vitamina C, muy por encima de las cantidades actualmente recomendadas, lisina y prolina, además de otros micronutrientes, para el control del cáncer. La sinergia de determinados nutrientes, según demostró, permite incidir en sus principales fases, la metástasis, la proliferación celular, la apoptosis y la angiogénesis, sin efectos secundarios tóxicos.

En la misma línea, Eduardo Sanz –biólogo graduado en Oncología Molecular, colaborador en EE UU de Alfred Gilman en la construcción del Proteoma y actualmente asesor científico de Laboratorios Catalysis– presentó el método denominado «activación molecular», que permite multiplicar las acciones bioquímicas de todos los componentes naturales de los productos de dicho laboratorio. Dos de ellos, el Viusid y el Ocoxin, según los estudios presentados en Madrid, son cada vez más utilizados como terapia complementaria por su capacidad para mejorar la calidad de vida, atenuar los efectos secundarios de los tratamientos convencionales y luchar contra las células cancerosas.

El enfoque natural de la «Medicina Sistémica», aplicada en 130 clínicas de Venezuela y Puerto Rico, fue explicado en Madrid por el ingeniero venezolano José Olalde, junto a cuatro médicos y un oncólogo. Como principal herramienta terapéutica, aunque no la única, utilizan los adaptógenos, plantas superiores de contrastadas propiedades terapéuticas que se caracterizan por potenciar notablemente el sistema inmunitario sin efectos secundarios. La Medicina sistémica ofrece una amplísima variedad de combinaciones herbarias para un sinfín de patologías, entre ellas el cáncer. En el congreso, los médicos venezolanos presentaron distintos estudios sobre su aplicación con grandes beneficios en casos de cáncer terminal de próstata, cáncer de próstata, cáncer de mama, y cáncer de vejiga.

El doctor uruguayo Bernardo Udaquiola –oncólogo y miembro del Instituto Nacional de Oncología de Uruguay– aportó la experiencia del tratamiento con dos productos de gotas homeopáticas: Green Sap y Onconat. Tienen actividad antioxidante con efectos citotóxicos y citostáticos. La casuística recogida ya en catorce países por el oncólogo Bernardo Udaquiola y distintos colegas homeópatas o practicantes de la medicina natural presentada en Madrid señala una mejoría de calidad de vida de los pacientes enfermos de cáncer, con una reducción de los efectos indeseables de la quimioterapia y la radioterapia, y el alivio del dolor.

El oncólogo ecuatoriano Edwin Cevallos –especializado en Oncología y Radioterapia– presentó el BIRM, un modulador biológico de la respuesta inmune, capaz de actuar tanto en cáncer como en Sida, obtenido de una variante ecuatoriana de la Dulcamara y que se comercializa como complemento nutricional en Ecuador. En los estudios presentados se ha verificado que altera el ciclo celular de la célula tumoral e impide las metástasis induciendo además la apóptosis o muerte programada de las células tumorales. Ha sido probado en pacientes terminales con buenos resultados y puede servir como terapia complementaria de los tratamientos convencionales, ya que contribuye a disminuir su toxicidad.

Sorprendente resultó la presentación del Ukrain, producto creado por el investigador ucraniano W. Jaroslav Nowicky, propuesto recientemente para recibir el Premio Nobel de Química. El Ukrain es un producto elaborado a partir de los alcaloides de una planta, la Celidonia mayor, y un producto sintético, Tiotepa, al que la combinación con la planta elimina todos los posibles efectos secundarios. El Ukrain, testado en más de 100 líneas de células cancerosas con éxito, se inyecta, y entre sus propiedades está la de encapsular el tumor permitiendo su extracción más fácilmente. También confiere a las células cancerosas una carga ultravioleta que las hace fácilmente identificables. Además regenera el sistema inmunitario. Sus innegables resultados han convencido a las autoridades de la FDA norteamericana que, al menos, lo han aprobado como terapia para los cánceres de páncreas que no responden a ninguna terapia.

Algunos ponentes defendieron que el comienzo del cáncer no es sólo una cuestión orgánica. Marco Pfister explicó que para la Nueva Medicina Germánica (NGM), defendida por el doctor Hamer y validada en distintas universidades europeas, el cáncer comienza con un DHS (Dirk Hamer Syndrom), una experiencia conflictiva (shock), extremadamente dramática, vivida de un modo intenso y en aislamiento, que nos coge por sorpresa. El impacto, dependiendo de su naturaleza biológica, afecta una determinada zona de nuestro cerebro donde puede ser visualizado mediante un escáner, e inmediatamente se inicia una alteración en los órganos dependientes de esa zona cerebral, que es interpretada como cáncer, cuando en realidad es parte de una respuesta natural que busca la solución del conflicto. La NGM se opone a los tratamientos de quimio y radio, y aboga por el uso prudente de la cirugía. De la misma manera utiliza los medicamentos para evitar o reducir complicaciones en el proceso de curación natural, pero siempre en cantidades y duración limitadas.

En la misma línea de superar los límites físicos del origen del cáncer, una de las intervenciones más aplaudidas del congreso fue sin duda la del médico colombiano Jorge Carvajal –miembro fundador de la Asociación de Médicos e Investigadores en Bionergética–. Carvajal aportó una visión completamente diferente. Fue más allá de los esquemas científicos, al introducir en el abordaje del cáncer los términos «conciencia» y «amor». Presentó el cáncer no como una enfermedad maldita sino como un «maestro» que ayuda al individuo a replantearse su vida y buscarle un nuevo sentido. Carvajal señaló como principal medicamento para afrontar la enfermedad el factor H: Humanidad. Toda curación comienza con un cambio de actitud vital, al que terapéuticamente puede ayudarse con una visión energética del ser humano.

La energía de la célula

Sea la causa orgánica, emocional, o ambas, al final es indudable que es la célula la que entra en una multiplicación indefinida. Pannos T. Pappas –experto internacional en Electromagnetismo y Electrodinámica– explicó que el cáncer es producto de un estado extremamente bajo de energía de la célula, que deriva en un comportamiento metabólico defectuoso y en una proliferación celular como respuesta al elemental principio de conservación de la especie. La célula no quiere morir. Para restablecer este desequilibrio, Pappas ha desarrollado un dispositivo (PAPIMI) que a través de pulsos iónicos inofensivos aumenta el potencial de transmembrana de las células ayudándolas a recuperar un estado considerado saludable, en el que la célula cancerosa ya no necesita dividirse para sobrevivir.

Por su parte, el Dr. Hans Peter Weber –miembro del Consejo Rector de la Sociedad Internacional de Investigación en Terapia Celular y de la Academia Internacional de Medicina Preventiva– expuso en Madrid la efectividad del tratamiento de tumores con Electroterapia (ECT). La ECT es un método terapéutico aplicado en Alemania, Austria, Suecia, China y Suiza desde hace años, y sobre el que existe abundante literatura científica. Weber explicó en Madrid que la aplicación de mínimas corrientes eléctricas sobre el tumor, inocuas para el paciente, ponen en marcha en su interior mecanismos biológicos y electroquímicos destinados a destruir la masa tumoral. La corriente eléctrica se mueve a través de las células cancerosas de menor resistencia, provocando poco a poco su destrucción.

La ansiada vacuna

Aunque parezca increíble, desde hace muchos años existe y se utiliza una vacuna contra el cáncer. Se elabora a partir de antígenos específicos para cada tumor presentes en la orina de los pacientes enfermos, y es aplicada en México por el doctor Salvador Capistrán. Del sedimento urinario formado a partir de la primera orina, acumulada de varios días, se obtiene una fracción peptídica que, tras ser purificada, se aplica en forma de vacuna, reduciendo la actividad tumoral. El antígeno específico puede ser también reforzado con una vacuna con antígeno inmunocompetente, obtenido de otro paciente que haya superado durante muchos años el mismo tipo de cáncer a tratar. Los casos de curación presentados fueron realmente espectaculares.

Polémico Bio Bac

La ponencia referida al Bio Bac fue seguida con especial interés por todos los asistentes al congreso. El doctor Fermín Moriano denunció la falta de debate científico sobre éste y explicó que el Bio Bac consigue impedir que unas determinadas proteínas, denominadas pribios, atraviesen la membrana celular, impidiendo así el desarrollo del cáncer y de otras enfermedades. Presentó también los resultados de los estudios en Fase I, II y III en osteoartritis, y Fase II y III en Sida, realizados en Bélgica y Alemania, y se refirió a otros realizados con pacientes afectados de cáncer.

Métodos de diagnóstico

Además de las formas de tratamientos citadas, se presentó también una sencilla fórmula de diagnóstico, el examen biohematológico elaborado hace ya 40 años por el Dr. Prada Pascual, y presentado por su hijo Juan Prada, director del Instituto Auxiliar de Orientación Diagnóstica y Terapéutica. Para Prada Pascual, el cáncer es una infección crónica causada por gérmenes patógenos del grupo de los protozoos, los plasmodios del cáncer. Se encuentran, como él ha demostrado, en la sangre, esputos y orina de todos los enfermos de cáncer, incluidos los leucémicos. El método, sencillo y rápido, permitió al doctor Pascual diferenciarlos gracias a microfotografías de la sangre.

Todos los ponentes se congratularon del nivel científico exhibido en el congreso y se comprometieron a aplicar nuevas terapias en sus respectivos protocolos. Y más allá de las diferencias en sus terapias, que no consideraron excluyentes, estuvieron de acuerdo en la necesidad de luchar por cambiar un sistema que cada vez asfixia más a los estados económicamente, sin ofrecer resultados concluyentes.

De la reacción de los asistentes basten dos ejemplos de los muchos posibles. La doctora María Eudoxia López de la Clínica Medibio de Málaga afirmó al finalizar el Congreso: «Hemos tenido la suerte de conocer nuevas terapias que trataremos de aplicar en nuestro centro. Ha sido muy positivo conocer a los profesionales que defienden otros planteamientos a la hora de tratar a un paciente oncológico. En lo personal, lo que más me llamó la atención fue la terapia con antígenos del doctor Capistrán, ¡que lleva 40 años utilizándolos! Me parece increíble que estemos tan atrasados!» El doctor Santiago de la Rosa es médico y naturista. Hace unos años vio morir a su padre de cáncer y a diario contempla los estragos causados por los tratamientos convencionales. La respuesta para él está en el propio sistema inmunitario, tal y como ha visto confirmado en el congreso. «La industria del cáncer –declaró– es tan poderosa que sólo se interesa por buscar una molécula que inhiba el tumor, pero no por equilibrar el organismo entero, por fortificarlo, que es lo que intentamos nosotros a diario. Creo que en este Congreso Discovery DSalud se ha realizado un trabajo impresionante para demostrar públicamente que existen médicos oncólogos a nivel mundial que ven la enfermedad desde otra perspectiva, y que incluso la tratan desde un punto de vista naturista».
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