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Hemeroteca :: Edición del 01/08/2005 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 01/08/2005@00:00:00 GMT+1
Un grupo de destacados investigadores del fenómeno OVNI fue recibido por las principales instituciones militares brasileñas a instancias del propio presidente, Lula da Silva. Allí pudieron revisar cientos de informes y 110 fotografías de “no identificados” obtenidas por pilotos de combate. Algo está ocurriendo… Y es que el secreto OVNI parece estar desvelándose en algunos países de América.
En otros tiempos, la noticia hubiera acaparado la atención generalizada de los grandes medios de comunicación. Y no es para menos, porque en cierto modo el gobierno de Brasil ha reconocido que el fenómeno OVNI es un asunto digno de ser estudiado. Así lo cree Ademar Gevaerd, cabeza visible de la campaña “Libertad de Información”, que empezó a gestarse en abril de 2004 y que un año después ha comenzado a cosechar sus frutos. Un hito en la historia de un enigma que, pese al actual “despiste” de los medios informativos, sigue siendo uno de los grandes misterios científicos de nuestro tiempo.

La arriesga apuesta de los investigadores brasileños nació con la publicación de un manifiesto firmado por la CBU –“Comisión Brasileña de Ufólogos”– que fue enviado al presidente Lula da Silva y a las máximas autoridades de la Defensa brasileña. Dicho texto fue apadrinado por una conocida publicación llamada UFO Magazine, de la que es director Ademar Gevaerd, y subdirector Caudier Covo, otro de los destacados miembros del CBU. Aún tratándose de un manifiesto abiertamente partidario de la hipótesis extraterrestre para identificar el origen de los OVNIs, hace hincapié en la cada vez más abrumadora cantidad de información existente sobre el fenómeno y en el aumento considerable del número de avistamientos, circunstancia especialmente destacable en América del Sur. En cierto modo, el llamamiento venía a indicar que el secreto gubernamental sobre los “no identificados” no contribuye a la resolución del enigma; por el contrario, los firmantes señalaban que sólo una colaboración entre las autoridades y los investigadores civiles podría ayudar a clarificar el desafío que supone el asunto.

El Ejército, favorable a los OVNIs

Diez meses después de que el escrito fuera enviado a las autoridades, éstas reaccionaron y se pusieron en contacto con los investigadores para empezar a articular mecanismos de colaboración. Fue el mayor Antonio Lorenzo, portavoz de las Fuerzas Aéreas, el encargado de entablar el primer contacto directo con los investigadores. Finalmente, el viernes 20 de mayo los seis miembros del CBU fueron recibidos en Brasilia por los oficiales que custodian los secretos ufológicos. “Nuestro deseo es reunir toda la información posible sobre el asunto, algo en lo que llevamos trabajando décadas, para finalmente darla a conocer a la opinión pública a través de la comunidad ufológica”, aseguró el brigadier Telles Ribeiro, jefe del Centro de Comunicación de las Fuerzas Aéreas de Brasil.

La mañana del 20 de mayo fue agitada e intensa para los ufólogos. En primer lugar, fueron recibidos en la sede central del CINDACTA –Centro Integrado para la Defensa Aérea y el Control de Tráfico Aéreo–, en donde permanecieron por espacio de dos horas. Allí les mostraron cuáles son los procedimientos y mecanismos de actuación de las autoridades en caso de que se produzca un evento OVNI. Posteriormente, los estudiosos fueron conducidos a la sede del Comando de la Defensa Aérea de Brasil –COMDABRA–, donde el brigadier Atheneu Azambuja explicó a los investigadores cómo se había abordado la problemática OVNI en Brasil durante los últimos años. Tras su exposición, el alto oficial abrió –por primera vez en la historia– algunos dossiers secretos sobre el asunto.

Pero no acabó ahí la cosa, puesto que Azambuja, a continuación, enseñó a los investigadores un completo expediente encabezado bajo el epígrafe Operación Prato, que se elaboró entre septiembre y diciembre del año 1977. Aquella investigación condujo a los militares brasileños a las profundidades del Amazonas, en donde se estaban produciendo una serie de encuentros con extrañas luces que provocaron serios daños en algunos de los testigos de dichos episodios.

Además, también se permitió consultar a la delegación de investigadores un amplio informe secreto relativo a un espectacular encuentro ocurrido en mayo de 1986, cuando los radares de la defensa aérea captaron 21 objetos volantes no identificados en los cielos de Sao Paolo y Rio de Janeiro. En el informe se señala que dichos artefactos medían aproximadamente cien metros y provocaron el despegue en misión de identificación del varios aviones de combate del Ejército –ver recuadro–. “Una muy buena noticia”, asegura Gevaerd. “Es el comienzo de una nueva era para la ufología en Brasil y, en general, en toda América del Sur”.

América del Sur versus Europa

En América del Sur se vive una época de transformaciones a todos los niveles. Se están produciendo cambios sociales y políticos esperanzadores. Quizá como consecuencia de la carga espiritual y emocional que impregna tantas cosas en América, el enigma OVNI nunca ha dejado de interesar por esos lares. Si en los últimos años, en Europa, el interés por los “no identificados” parece sufrir una crisis, en países como México, Chile, Perú o Brasil ocurre todo lo contrario. Investigadores y opinión pública parecen estar descubriendo día tras día nuevas aristas de este misterio. Al otro lado del Atlántico, el materialismo y la mecanización de la sociedad ha tenido su reflejo en el enigma OVNI. Al europeo ya no le inquieta el asunto. Es como si en al viejo continente sólo le interesara el aspecto material de las cosas.

Desde que en 1947 las autoridades de Estados Unidos comenzaran a ocultar información sobre el enigma, casi todos los países del mundo siguieron su estela. Sin embargo, algo pareció cambiar en 1992. Ese año las autoridades españolas tomaron la decisión de abrir los archivos secretos del Ejército del Aire relativos a fenómenos aéreos anómalos. Sin embargo, se trató de una desclasificación polémica, ya que los investigadores denunciaron que muchos expedientes se mantuvieron en secreto al tiempo que los liberados habían sido manipulados con el fin de restar credibilidad al enigma, a la vez que se intentaban acallar las voces de quienes recordaban el presunto “mito” de top-secret. El problema es que los responsables de dicho proceso se alinearon con las tesis más vulgares al asegurar que la mayor parte de los casos respondían a errores de percepción en los testigos.

Fuera o no un ensayo de cara al futuro, lo cierto es que, tras aquello, gobiernos como el del Reino Unido o el de Australia abrieron tímidamente sus archivos. Posteriormente, le tocó el turno a los países hispanos. El último en incorporarse a la lista, antes de Brasil, fue México. En esta ocasión, un suceso que afecto a las Fuerzas Aéreas animó al secretario de Defensa, Gerardo Clemente Vega, a levantar el secreto sobre un suceso inquietante: “Teníamos dos opciones: archivar el caso y guardarlo como secreto o entregar la información a los investigadores. Lo primero no tenía utilidad alguna, así que decidimos dar a conocer el caso”.

El episodio fue de lo más sugerente. Ocurrió en el Estado de Campeche el 5 de marzo de 2004 cuando los tripulantes del un avión militar Merlin C-26 filmaron –gracias a la cámara de infrarrojos– hasta 16 objetos no identificados que rodearon la aeronave. Apenas dos meses después, el ejército mexicano dio a conocer la filmación. Hubo polémica, pues desde diferentes universidades se recalcó la posibilidad de que el Ejército se hubiera precipitado al confesar la naturaleza desconocida de aquellos artefactos. Se propuso como tesis, que fueran “centellas”; los expertos lo descartaron, al igual que no dieron crédito a quienes aseguraban que los tripulantes del C-26 confundieron las llamas de una refinería con OVNIs. Por desgracia, la sensación que quedó en la opinión pública –pese a la incontestable inexplicabilidad del suceso– fue de duda respecto al origen de aquellos 16 artefactos. Casos como éste han convertido al país norteamericano en un hervidero de actualidad ufológica.

Revolución ufológica en América
En realidad, esta “fiebre” se extiende por más países del entorno. En Chile se repiten los mismos parámetros: sobredosis de nuevos casos y múltiples estímulos informativos relativos al fenómeno. Allí hay decenas de investigadores que se han convertido en referente periodístico de primer orden. Coindidiendo con ello, el Ejército de Chile también ha mostrado apertura. Para desencadenar la situación fue fundamental la aportación del magnate Rockefeller, que financió un informe científico sobre el enigma que fue entregado en 1997 al senador y general Ramón Vega por un ufólogo chileno afincado en Nueva York llamado Antonio Huneeus. Ese mismo año, un importante caso impulsó aún más el proceso. Ocurrió el 30 de marzo cuando sobre los cielos de Arica se detectaron varios ecos no identificados correspondientes a artefactos capaces de desarrollar aceleraciones de cero a 1.500 km/h en pocos segundos. Por primera vez, el gobierno admitía la realidad del suceso. Medio año después se creaba el Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos –CEFAA–, dando inicio progresivo a la desclasificación de información secreta y a la colaboración entre ufólogos civiles y oficiales. Así, el Ejército ha llegado incluso a financiar importantes congresos ufológicos.

Algo similar ocurre en Uruguay. Allí también se ha iniciado un proceso de apertura similar alimentado por la “Comisión Receptora e Inestigadora de Denuncias de Objetos Volantes no Identificados” –CRIDOVNI– que ha investigado mil casos en los últimos 25 años. Muchas de las informaciones se han conocido en los últimos tiempos y pese al escepticismo de los altos mandos militares del grupo –consideran que sólo un 0,1 por ciento de los avistamientos siguen sin explicación– se percibe una tendencia en ellos hacia posturas más abiertas.
¿Qué hay detrás de esta ola de aperturismo informativo en América del Sur? En un principio, los síntomas positivos están siendo bienvenidos por parte de los medios de comunicación y los expertos en la materia. Pero por otra, existe el convencimiento de que “no nos muestran todo”, señala el brasileño Gevaerd. Tal sensación también se percibe tras la reciente desclasificación de documentos secretos sobre OVNIs que se está produciendo en el Reino Unido o Australia, que parecen seguir la línea marcada desde América. Sin embargo, gracias a esta tendencia se está provocando una desmovilización en las persistentes reclamaciones de transparencia informativa y anulación del secreto. ¿Es ese el objetivo?
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  • El fin del secreto OVNI en América

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    5019 | carlos enrique lopez sanz - 10/01/2012 @ 19:56:14 (GMT+1)
    Estamos llegando al punto que nos parece mas increible negar la existencia de los ovnis que aceptarla...Eso si teniendo en cuenta algo muy imoportante son tan diversas las formas de las naves como deben ser diversas sus intenciones y motivaciones.
    4022 | Oscar Sierra Q. - 27/09/2009 @ 13:16:18 (GMT+1)
    La investigación del fenómeno OVNI, aparentemente estancada en las últimas décadas, está tomando un nuevo e interesante giro que la están encaminando a una muy revelación oficial de este misterio en los próximos años, por cuanto sus testigos y defensores han pasado a ser, del simple ciudadano de a pie, amas de casa, granjeros y pescadores, a militares de alto rango, experimentados pilotos de combate, astronautas de renombre, científicos y personalidades de alto nivel.

    En este proceso, tan crucial para la evolución de la especie humana, están sirviendo de avanzadilla los países latinoamericanos citados en este informe de Akásico.

    La pregunta obligada es: ¿Cuantos años mas tardarán los gobiernos de las grandes potencias en sumarse a este proceso de desclasificación y revelar de una vez por todas los secretos que guardan bajo siete llaves sobre los No Identificados? ¿Será acaso esta revelación parte del gran cambio que vaticinan las profecías mayas para el 2012?
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