Última actualización 01/09/2005@00:00:00 GMT+1
¿Cómo se construyeron las pirámides de Egipto? ¿Cuáles son las claves más ocultas de la historia? ¿Y los secretos más inconfesables de los ¿Quién era el conde
de Saint Germain?
Casi como si de un mito se tratara, la vida del conde de Saint Germain es uno de los misterios más rocambolescos de la historia… “Es el hombre que nunca muere y que todo lo sabe”. Así lo definía Voltaire en una carta dirigida a Francisco el Grande. Se estaba refiriendo al conde de Saint Germain, que dejó asombrado a todos aquellos que le conocieron en el siglo XVIII. ¿O habría que hablar también de otros siglos?
La primera referencia a un personaje con ese nombre procede de Viena, a mediados del siglo XVIII. Los que le vieron lo describen como un hombre que rondaba la treintena y visitaba los salones más elegantes de la ciudad. Claro que esto no se corresponde con su fecha de nacimiento oficial, puesto que si nació un 26 de mayo de 1696, como aseguran algunos de sus biógrafos, por esta época debía de tener unos 62 años. Algo no cuadra…
Antes de esa fecha parece que está en Escocia, en Alemania, en Austria y hasta en la India, donde iría para estudiar alquimia. Los nombres que elegía eran de lo más variopintos […]. En Viena, ya conocido como el conde de Saint Germain, se encontró con el mariscal francés de Belle Isle, al que curó de ciertas dolencias y contó mil y un proyectos que tenía en su mente. Fue más que suficiente para que éste se convirtiera en su mecenas y se lo llevara consigo a París, donde puso a su disposición un completo laboratorio para que realizara sus experimentos alquímicos.
Tuvo un encuentro con la condesa de la B., a la que Saint Germain dijo que la había conocido de niña. La noble mostró su extrañeza diciendo que si el conde decía la verdad ahora debería tener unos cien años y no los cuarenta que aparentaba. El conde salió con una de sus frasecitas diciéndole que tal circunstancia no era imposible y se marchó del salón sin mediar más palabras. Este tipo de anécdotas acrecentaban su fama de enigmático. Siempre comía sólo. Poseía también reputación de curandero: revivió a una joven amiga de Madame de Pompadour, cuando un envenenamiento causado por setas casi la lleva a la tumba. Sin olvidarnos de su brillante conversación, en la que intercalaba frases donde afirmaba que era inmortal y que existía desde hacía dos mil años gracias a un elixir de su propia invención. Y llegaba más lejos al decir a sus amigos que había conocido a la Sagrada Familia; que había estado presente en las bodas de Caná y que “siempre supo que Jesucristo tendría un mal final”. Es de imaginar las bocas abiertas y los rostros ensimismados de sus contertulios…
Conseguía lo que pretendía: que se hablara de él, que fascinara con su cultura, que se le criticara por los pasillos. A través de Madame de Pompadour conoce al rey Luis XV. La confianza llegó a tal extremo que en 1760 el monarca encomendó a Saint Germain la misión de viajar a La Haya para negociar un empréstito destinado a sufragar los gastos militares del país. Allí se encontró con Casanova, con el que tuvo algún que otro problema. Por ejemplo, el incidente de la moneda de doce centavos. Saint Germain la expuso a una llama y cuando se enfrió se la dio a Casanova, para que comprobara que era de oro puro. Éste manifestó sus dudas y le acusó de haber dado el cambiazo. El conde, entonces, contestó: “El que duda de mis conocimiento no merece hablar conmigo”, y le mostró la puerta de salida. No menos virulentos fueron sus encontronazos con el duque de Choisel, quien le acusó de servir a sus propios intereses en lugar de a los de la corona.
Se presentó en Leipzig ante el príncipe Federico Augusto de Brunswick declarando que era francmasón de cuarto grado. Lo malo es que Federico Augusto era un gran maestre de las logias masónicas de Prusia y comprobó que Saint Germain no era quien decía ser. En su peregrinaje llega en 1779 a Eckenförde, en Prusia, situado en Schlewig, un minúsculo Estado alemán. Tenía entonces más de setenta años –aunque esto de la edad es muy relativo– y convence al príncipe Carlos de Hesse-Cassel para que le contrate en su laboratorio, en Silesia. Una jubilación o una tapadera hasta que el 27 de febrero de 1784 fallece, oficialmente, en la residencia del príncipe. Éste quema todos sus papeles y allí es sepultado bajo un epitafio que dice: “Aquél que se hizo llamar conde de Saint Germain y Welldone, y sobre el que no existen otras informaciones, ha sido enterrado en esta iglesia”.
¿Murió realmente? Como se pueden imaginar, no todos están de acuerdo. De él se dijo que asistió a la batalla de las Pirámides en 1798 sin que una bala lo alcanzara. Muchos grupos espirituales de la Nueva Era creen que el conde se ha convertido en un Maestro Ascendido, que de vez en cuando se deja ver por este plano y dicta libros de iniciación como el famoso Libro de Oro de Saint Germain.
La Sociedad Teosófica, en el siglo XIX, lanzó un comunicado en el que decía: “El Maestro que se ocupa del futuro desarrollo de Europa y América es el maestro Rakoczy. En la Logia Blanca se le llama Conde de Saint Germain y en América actúa como administrador de los países cósmicos llevando al plano físico los planes de Cristo”. En 1945 se constituyó la Hermandad de Saint Germain, que la venezolana Conny Méndez se encargó de propagar. En 1990 cambió de nombre por sugerencia de él mismo y desde entonces se llama “Metafísica Renovada Ray Sol”. Visto lo visto, tal vez Voltaire supiera más de lo que parece al decir lo que dijo…
¿Para qué sirvió la
piedra de Rosetta?
Egipto es protagonista en Enigma. Los misterios de la más grande civilización del pasado comenzaron a ser desvelados gracias a un hombre y a una piedra…
Agosto de 1799. Nos encontramos en Rachid, una localidad egipcia sita a unos 45 kilómetros de Alejandría; son los tiempos de la expedición napoleónica en el país del Nilo. De repente, en plena faena, surge ante ellos majestuosa una piedra de 750 kilos y 1,20 m de altura. La mole está llena de inscripciones misteriosas y los soldados ponen el hallazgo en conocimiento de sus superiores; todavía no lo saben, pero han encontrado la llave que permitirá acceder a más de 3.000 años de historia del antiguo Egipto.
Sus inscripciones se convirtieron en el diccionario ideal para adentrarse en los caminos de esta antigua cultura. Champollion fue el artífice de la prodigiosa traducción que nos permitió acceder a ese enigmático universo […]. El 1814 publicó su obra Egipto bajo los faraones, y siete años más tarde se dedicó a desencriptar los símbolos de piedra y elaboró con tenacidad una teoría que, a la postre, resultó definitiva para conseguir la solución del caso. Descubrió que el idioma de los faraones era una mezcla de diferentes conceptos. En esta aventura catalogó 864 jeroglíficos de los aproximadamente mil que se conocen.
Hoy en día, cualquier amante de la egiptología tiene a Champollion en su especial panteón de ilustres; sin él, ninguno de los acontecidos en los dos últimos siglos tendría la dimensión actual. A pesar de todo, Egipto sigue constituyendo un maravilloso misterio que aún tardaremos en descifrar por completo. En todo caso, siempre es recomendable una visita al Museo Británico de Londres, donde se encuentra la fascinante piedra Rosetta. A buen seguro que su visión nos produce sensaciones tan especiales como las que sintió el padre de la egiptología moderna.
¿Qué hay detrás
del proyecto HAARP?
Es uno de los proyectos secretos más inquietantes atribuidos al gobierno de los Estados Unidos. Con fines militares, supuestamente pretenden modificar el clima…
A mediados de marzo de 2005, se supo que los científicos y militares que lideraban el proyecto HAARP habían logrado, de forma accidental, crear una aurora boreal de forma artificial. Los medios se hicieron eco tímidamente de lo que en realidad era una noticia muy importante: la muestra del inmenso poder del calentador ionosférico que constituye uno de los grandes proyectos científico-militares de la nación más poderosa del planeta. Pero, ¿qué es HAARP?
En Gakona, una remota localidad de Alaska, se eleva un majestuoso bosque de antenas levantadas por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y por una serie de corporaciones y compañías que trabajan para ellas. Corresponden al programa de “Investigación de la Aurora Activa de Alta Frecuencia”, más conocido por sus siglas en inglés, HAARP –High Frequency Active Aural Research Program–. Según el gobierno de Estados Unidos, sus funciones son muy claras: mejorar las comunicaciones con la flota de submarinos nucleares de la US Navy más allá del horizonte, bloquear las comunicaciones del enemigo y realizar funciones de termografía para detectar armas nucleares y minerales a kilómetros bajo el suelo.
[…] HAARP y ROTHR son sistemas de comunicación que funcionan de forma similar, aunque ROTH usaba tecnología de los años ochenta hoy superada. Los dos consisten básicamente en grupos de antenas receptoras y transmisoras que son capaces de lanzar ondas electromagnéticas de alta frecuencia, usando la ionosfera como espejo para hacer llegar sus ondas más allá del horizonte y así comunicarse con submarinos nucleares portadores de vectores estratégicos. Lo sorprendente es que detrás de estas capacidades militares hay algo más que Estados Unidos se ha obstinado en negar […]. HAARP es capaz de controlar procesos ionosféricos. Si tenemos en cuenta que la ionosfera es la capa del planeta eléctricamente cargada que nos protege de las radiaciones cósmicas y de los rayos ultravioleta X y gamma, que son nocivos para la salud, las intenciones del Departamento de Defensa de perturbarla para estudiar cómo ésta responde y cómo se recupera plantean un grave problema: que los experimentos de HAARP puedan causar efectos no conocidos en todo el mundo.
El proyecto ha sido presentado a la opinión pública como un programa de investigación científica y académica. Pero según la doctora Rosalie Bertell, HAARP forma parte de un sistema integrado de armamento, que tiene consecuencias ecológicas potencialmente devastadoras, que está relacionado con varias décadas de programas para comprender y controlar la atmósfera superior. Las implicaciones militares de la combinación de estos proyectos son alarmantes; además de la manipulación climática, HAARP tiene una serie de usos que podrían contribuir a cambiar el clima bombardeando intensivamente la atmósfera con rayos de alta frecuencia. Convirtiendo las onda de baja frecuencia en alta intensidad podría afectar a los cerebros humanos, y no se puede excluir que tenga efectos tectónicos. proyectos científicos norteamericanos? La historia puede plantearse en clave de interrogante. Eso es lo que se propone en el libro Enigma –Temas de Hoy–, del que ofrecemos algunas de las cuestiones a las que sus autores pretenden responder.