Durante muchos años, el mundo heterodoxo y paranormal fue una pasión a la que dedicaba más de la mitad de su tiempo. Era realmente, una segunda profesión, pero que ejercía fundamentalmente con fervor y centrándose en las materias que más le gustaban. Años fructíferos de investigación, en los que tiene la oportunidad de vivir increíbles experiencias en muchos terrenos, desde el controvertido fenómeno OVNI a la aventura del conocimiento parapsicológico. Enrique de Vicente ha participado en cientos de programas televisivos y radiofónicos, y publicado multitud de artículos en medios de comunicación internacionales. Durante ese tiempo aparecen decenas de proyectos, algunos de ellos compartidos con nuestro querido Dr. Jiménez del Oso, pero, por desgracia, no llegaron a cuajar.
Sin embargo, el año 1990 marcó definitivamente su destino. Las circunstancias de la vida, como él asegura, le forzaron a dar el salto y dedicarse de lleno a la investigación y divulgación de estas temáticas. Primero con la oportunidad de realizar el programa Madrid Mágico, en el canal autonómico Telemadrid y, casi paralelamente, la posibilidad de hacer la revista Año/Cero, de la que es director desde su fundación.
En su larga trayectoria ha escrito Guía del Madrid mágico, ¿Qué se oculta tras los Expedientes X? y, su última obra, el best seller Claves ocultas del Código da Vinci (Ed. Plaza & Janés). Ahora, diez años después, publica una reedición de su libro Los poderes ocultos de la mente (Plaza & Janés), una lectura imprescindible para todos aquellos que quieran saber más sobre la mente humana y su desconocido potencial que, en ocasiones, parece burlar todas las leyes físicas.
n ¿Cómo te definirías?
Como un curioso insaciable, un buscador a quien le encanta establecer conexiones a todos los niveles y entre los temas más diversos. Estoy convencido de que en el Universo todo está interconectado de formas mucho más múltiples y sutiles de las que tenemos conciencia.

Hace 10 años que apareció Los poderes ocultos de la mente, y ahora publicas esta reedición. ¿Qué novedad ofreces en ella?

Podemos decir que alrededor del cuarenta por ciento del libro es nuevo. Hay partes inéditas, otras han desaparecido porque eran demasiado extensas, y el resto de los capítulos han sido actualizados y ampliados.

¿Qué evolución ha sufrido la parapsicología?

Bajo mi punto de vista, la parapsicología alcanzó su clímax en los años sesenta, que fueron conocidos como “la década prodigiosa”. Fue el momento de la gran eclosión, el comienzo de la contracultura, el movimiento contestatario contra la guerra de Vietnam, la revolución cultural china, mayo del 68… Había ganas de cambiar el mundo. En 1969, el hombre llega a la Luna, lo cual se convierte en una proeza sin límites. Cabe recordar que, en tan sólo doce años, el hombre lanzó el primer satélite con una perrita, Layka, luego con un ser humano, Yuri Gagarin y, finalmente consiguió pisar la superficie lunar. Tras esto, hoy no se entiende por qué no se ha avanzado mucho más durante las últimas décadas. Yo tendía a pensar, como buen conspiranoico, que algo se nos está ocultando. Entonces me di cuenta de que en otros campos, como en parapsicología, también se produjeron grandes avances y luego un frenazo. Se suponía que la Unión Soviética había progresado enormemente y, por ello, los americanos la abordaron, realizando una serie de notables descubrimientos. La situación contribuyó a que en 1969 la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS), la organización científica más prestigiosa del mundo, aceptara la parapsicología en su seno. Los progresos continuaron durante la década siguiente para luego comenzar a decaer, curiosamente de forma paralela a lo que ha ocurrido con la conquista espacial… y con los OVNIs.

¿Se han dado grandes cambios durante la última década?

De manera sustancial, no, aunque en el libro sintetizo los campos en los que yo creo que sí se ha avanzado. Durante estos años se han investigado fenómenos tan diversos como la telepatía por teléfono, o un “sexto sentido” de supervivencia que nos hace reaccionar ante el acecho, además del curioso descubrimiento de facultades extrasensoriales en animales, tales como la telepatía, un sexto sentido de orientación más allá de todo lo concebible –lo que les permite encontrar sus dueños a grandes distancias– o un talento precognitivo fuera de toda duda, ejemplificado por los animales del zoo de Sarajevo, que enloquecían media hora antes de cada ataque de la OTAN, aún cuando los aviones no habían salido de su lugar de origen.

¿Puede el método científico abarcar las necesidades de estudio que requiere la parapsicología como disciplina?

Ese ha sido el problema de la parapsicología desde el principio. Bajo el punto de vista de grandes epistemólogos, el método científico solamente sirve para estudiar un área de la realidad. Stephane Lupasco habla de tres tipos de realidad: la materia física, la materia biológica y la materia psíquica. Pero el método científico es cuantitativo, por lo cual sirve únicamente para analizar la materia y los hechos físicos. Es decir, dentro del campo de la biología sólo podemos computar las variables físicas, no las variables puramente biológicas. Dentro del terreno psíquico, sea animal o humano, nos ocurre lo mismo. Por ello la investigación parapsicológica se encuentra muy castrada a la hora de utilizar el método científico, pero es el único del que disponemos.

Entonces, ¿sólo nos queda la estadística?

No, existen otras formas. Por una parte, tenemos la investigación cuantitativa, iniciada hace 75 años por Joseph B. Rhine y su esposa Louise, que realizaron pruebas con miles de sujetos –cualificados o no–, lo que les proporcionó unos importantes resultados estadísticos. Pero, a su vez, detectaron la existencia de algunos sujetos notables cuyos porcentajes de aciertos eran muy superiores al azar, con los que valía la pena realizar una investigación cualitativa. Sin embargo, para que se produjeran estos resultados había que permitirles actuar con naturalidad, que se sintieran cómodos, y no someterlos a pruebas aburridas donde aparecía el nefasto “efecto declinación”: empezaban con un interés muy alto y luego decaía el porcentaje de resultados. Bajo mi óptica, este estudio cualitativo es el que podría avanzar más.

¿Y por qué no se dirigen los esfuerzos en ese camino?

Porque harían falta muchas cosas. Para empezar, una mente más abierta por parte de científicos de gran prestigio, para que pudieran implicarse en investigaciones cuantitativas con sujetos notables, no con el fin de demostrar su valía –que es lo que más les preocupa–, sino de avanzar en el conocimiento sobre dichas facultades extrasensiorales.
n Pero hay mucho escepticismo…
Los que llamamos “escépticos” son realmente detractores. Alguien cuya filosofía, a priori, es hundir y desprestigiar un fenómeno por todos los medios, no es en absoluto escéptico, sino detractor. Sin embargo, hay de todo. Yo he conocido a ultra escépticos como por ejemplo a Robert Morris, que dirigía la cátedra Koestler de la Universidad de Edimburgo. También existen muchos “creyentes” que intentan por todos los medios demostrar el fenómeno, y hay otros, afortunadamente la mayoría, que investigan sin apriorismos de manera mucho más seria.

¿Están en “punto muerto” las investigaciones parapsicológicas en Inglaterra y Estados Unidos?

El avance es muy lento. En los congresos de la Parapsychological Association (PA) no se ven progresos notables, y cuando éstos se producen, es en otros terrenos cualitativos, con sujetos tremendamente dotados capaces de producir todo tipo de anomalías en los aparatos electrónicos más complejos. Posiblemente, el terreno en el que más se esté avanzando sea el de la sanación y el del poder curativo de la oración, investigaciones financiadas por instituciones oficiales de las administraciones de Clinton y Bush, cuyas evidencias son tan aplastantes que pretender anularlas completamente es un asunto de mala fe.

¿Crees que han cogido el relevo de la investigación paranormal científica países como China y Japón?

Tengo mis sospechas de que es así. En Japón, a pesar de que van publicando algunos resultados, ocultan la gran mayoría. El problema es que sabemos muy poco de lo que hacen, bien porque sólo lo dan a conocer en su idioma o bien porque las publicaciones que de ellas hacen en Internet necesitan una clave de acceso. El caso de China es diferente debido a la existencia de una represión feroz, a raíz del enorme éxito de la secta Falum Gong que, aunque aparentemente no guarda relación con la parapsicología, al igual que otros grupos que trabajan el Qi Gong, aseguraban manejar facultades extrasensoriales. El resultado ha sido que las investigaciones se llevan a cabo en absoluto secreto.

Parapsicología en las universidades… ¿cuándo crees que se producirá en España?

Soy muy escéptico a ese respecto, porque a lo largo del tiempo se han realizado diferentes intentos que no han fructificado. Hay varias razones: una, que no se le encuentra una finalidad práctica; y otra, que las universidades temen perder prestigio o fama integrándola en sus planes de estudios. La parapsicología tiene una mala imagen, sobre todo después de que infinidad de charlatanes, videntes y curanderos se hayan presentado en televisión asegurando ser parapsicólogos.

¿Crees que se tiene una idea confusa de qué es y qué estudios abarca la parapsicología?

Sí, sin duda. Además, ha exisitido una campaña de desprestigio contra estos temas en los medios de comunicación, sobre todo en televisión. Se trata de una campaña muy superior a la que se ha producido en otros países, producto de la desinformación y de un nivel cultural medio inferior al de otros países europeos. Según algunas encuestas, el porcentaje de interés por los fenómenos parapsicológicos aumenta cuanto mayor formación cultural tienen los encuestados.

También abordas el controvertido fenómeno poltergeist. ¿Por qué las creencias populares lo relacionan con el mundo de los espíritus y no con manifestaciones de la propia psique humana?

Porque desde tiempo atrás se han venido identificando con manifestaciones del otro mundo. Sólo muy recientemente hemos empezado a considerar las facultades extrasensoriales como hechos normales dentro de su anormalidad.

¿Cuáles son tus impresiones sobre los curanderos? ¿Existen pruebas irrefutables de curaciones, o éstas son producto de la propia sugestión?

El hecho de que haya miles de curanderos que sean capaces de sanar a niños o a animales ya descarta el factor autosugestivo como único mecanismo. Yo he visto muchos casos de sanación, algunos muy cercanos a mi circulo personal, en los que no había “ni trampa ni cartón”.

La experimentación y posible uso de percepción extrasensorial (PES) por parte de los servicios de inteligencia, sobre todo la utilización de Visión Remota (VR) o clarividencia. ¿Se han utilizado en las guerras más recientes?

La Visión Remota ha sido el campo en el que se han podido llevar a cabo no sólo mayor cantidad de experimentos controlables sino que se ha entrenado en ella a los destacamentos. He tenido la oportunidad de hablar con varios miembros de estos equipos y me han confirmado la realidad de estas experimentaciones que tuvieron lugar hasta que se decidió clausurar el proyecto Stargate en 1995. Por lo tanto, los equipos no pudieron intervenir en estas últimas guerras, pero se ha rumoreado que han solicitado su ayuda. De hecho, en la primera guerra del Golfo, en 1991, el principal periódico de Irak publicó que estaban tratando de provocar un un ataque cerebral al presidente iraquí Sadam Hussein mediante medios paranormales. La parapsicología ha gozado y goza de la simpatía de altos cargos de los gobiernos norteamericanos, alguno de ellos con gran formación científica, como es el caso del ex vicepresidente Al Gore, quien apoyó sus investigaciones de manera formal.

Hablemos de fenómenos como la precognición y la videncia… El hecho de que alguien sea capaz de visualizar o sentir lo que va a suceder, ¿significa que el destino existe y está marcado?

No, aunque sea una paradoja. Se nos plantea un problema bastante complejo. ¿Cuál es la diferencia entre premonición y precognición? La disparidad es básicamente a nivel semántico, porque se está haciendo referencia al mismo fenómeno. El aviso o premonición de un accidente nos puede hacer evitar que se produzca el mismo o, cuando menos, librarnos de él. Hay muchos ejemplos históricos que ilustran esta incuestionable realidad. Posiblemente, el más claro sea el desastre del hundimiento del Titanic, en el que muchas personas tuvieron nefastas premoniciones y decidieron en el último momento no hacer ese viaje inaugural, gracias a lo cual salvaron sus vidas.

¿Sabremos algún día cuál es el verdadero alcance de la mente?

Creo que el hombre evolucionará de una manera ilimitada y, en un futuro hipotético, conoceremos sus capacidades. Ahora bien, si nos planteamos si la mente tiene límites, tendríamos que preguntarnos a qué llamamos mente. Si coges cien libros sobre el tema, te darás cuenta de que las definiciones son de lo más variable. Unos, la relacionan con el cerebro; otros consideran que está más allá de este… Yo creo que lo que llamamos mente no tiene límites, que está en expansión y posee una capacidad de crecimiento infinita.