Entrevistas
Última actualización 01/06/2007@00:00:00 GMT+1
Aunque jamás se apartó de la investigación ufológica, J. J. Benítez vuelve a la carga de manera incisiva con el tema OVNI. En El hombre que susurraba a los “ummitas” (Ed. Planeta), el libro número 50 de su carrera, reabre este polémico caso con todas sus armas y destapa información que se mantuvo malintencionadamente oculta. ¿Realmente fue todo un fraude?
Para los más jóvenes, el asunto Ummo tal vez quede muy atrás en el tiempo… Sin embargo se trata posiblemente del caso más importante, controvertido, refutado y oscuro de la ufología española.
“Corría el año 1966. De pronto, primeramente en Madrid, aparecieron unos escritos mecanografiados, recibidos por correo por un reducido grupo de personas. Los firmantes de tales documentos decían ser extraterrestres y proceder de un planeta llamado Ummo. Eran escritos aparentemente científicos en los que, entre otras cuestiones, se describía la vida en dicho mundo, así como el pensamiento de la referida y supuesta raza. Un material que traspasó las fronteras españolas y que, como era de esperar, se vio sometido a intensas polémicas.
El trasiego de los “informes ummitas” se prolongaría durante veintisiete años, hasta que en 1993, una de las personas más involucradas en el asunto, se declara autor de la totalidad de los escritos, así como de las fotos del no menos famoso OVNI de San José de Valderas. José Luis Jordán Peña afirmaba públicamente que todo había obedecido a un experimento. A partir de esos momentos volvió a encenderse la polémica. Los detractores aprovecharon la circunstancia para vomitar toda suerte de improperios contra los incautos que, según ellos, se dejaban engañar con el fenómeno OVNI. Para los investigadores que habíamos invertido mucho tiempo y dinero en el estudio de Ummo las declaraciones de Jordán Peña nos llenaron de escepticismo. Sabíamos que el tema era mucho más complejo. Fue entonces, a partir de 1993, cuando reabrí las pesquisas que había desplegado durante veinte años y que, prácticamente jamás publiqué”.
En el libro expones que el caso Ummo es mucho más amplio que los sucesos acontecidos en España y Francia a partir de 1966…
En efecto. Posiblemente, el error haya sido nuestro por no haber tenido una mayor amplitud de miras. Hemos cometido el fallo de centrarnos en unos años concretos, con unos parámetros de casos OVNI con el famoso símbolo, y con un grupo de gente determinada, fundamentalmente en España. Pero entonces surgen las preguntas sin respuesta: ¿qué ocurre con todos los demás casos de objetos con la “H” en la panza? ¿Qué ocurre con casos como el de Sudáfrica en 1952, o el de la localidad brasileña de Curitiba en 1954, que recojo en el libro…? No sabemos que hacer con ellos.
Creo que el asunto Ummo ni está bien examinado, ni exhaustivamente investigado, ni lo hallado corresponde seguramente con lo que pueda ser la verdad.
Además, la mayor parte de las investigaciones, o mejor dicho, incursiones, tenía una intencionalidad torcida, con un punto de partida claramente en contra. Los intoxicadores profesionales y sus tontos útiles se han reído del asunto, sin molestarse en indagar mínimamente. Y el resultado ha sido una manipulación total.
¿Cuándo crees que empieza el caso Ummo?
Pues realmente no lo sabemos. En los años sesenta surgen esa serie de controvertidos escritos; es decir, las pruebas físicas documentales, lo que se ha venido a llamar el asunto Ummo. Pero yo me quedo asombrado cuando nos remontamos en el tiempo y vemos casos de los años veinte y cincuenta, o incluso mucho más antiguos, donde ya aparece la polémica “H”. El concepto que he pretendido transmitir con este libro a la gente que este interesada con el tema OVNI, o con el asunto Ummo en particular, es que existe tal pandemónium que no se puede radicalizar. Es decir, que el “fenómeno Ummo”, o el “fenómeno H”, o como se le quiera llamar, es algo mucho más complejo, y no es lo que nos han contado. A pesar de la manipulación, hay muchas cosas que no encajan aunque sea en un pretendido y elaborado fraude.
El famoso símbolo de la “H”, ¿es algo secundario?
Nadie sabe lo que realmente significa.Cabe la posibilidad de que nos hayamos planteado mal el tema y el símbolo de esa especie de H en la panza de los objetos, como apuntan muchos testigos, no sea más que una parte del fuselaje donde sale algo, o simplemente el hueco donde se doblan las patas.
Aunque tampoco debemos despreciar la posibilidad de que ese símbolo represente algo. No podemos descartar ninguna hipótesis. De lo que sí estoy seguro es que Ummo es mucho más que un grupo de supuestos contactados de Madrid o un manojo de cartas pretendidamente escritas por extraterrestres. Y aún más. Los militares y la CIA conocían el emblema ummita antes de que la “H” fuera inventada, o supuestamente inventada por Jordán Peña y sus compinches. Los casos registrados en Curitiba (Brasil) y en la isla de Andros (Bahamas) en 1964 son ejemplos definitivos.
¿Cuál consideras que es la parte falsa del entramado Ummo?
Es evidente que José Luis Jordán Peña es un mentiroso patológico, que miente constantemente, que se contradice, que inventa, que delira y que, con total seguridad, es el autor de algunos informes. Nada de lo que pueda afirmar es creíble, ni siquiera lo que podría ser cierto. Sus embustes, medias verdades y desequilibrio mental son tales que su papel como creador del fraude queda en entredicho. Todas esto lo demuestro en el libro después de diez largos años de sucesivos interrogatorios. Además, tras su lectura, queda claro que Jordán Peña sólo sería la punta del iceberg.
¿Cuál es la primera referencia que tienes de un caso OVNI con esa especie de H en la panza?
La primera referencia fue el caso de San José de Valderas. A partir de ahí seguí con las indagaciones y durante todos estos años me he encontrado con la existencia de otros casos anteriores. La presencia del signo de Ummo en OVNIs y en sus tripulantes no es una novedad. El caso más antiguo con el que me he topado es en China, en la época de la Dinastía Zhou, allá por el 1111 a. de C., donde ya se habla de “dragones voladores” portando ese curioso símbolo en la vientre que, para ellos, era el símbolo de “la ley suprema” o lo que literalmente sería el “rey”. Luego también está lo que nos dice la cultura del pueblo dogon y sus gentes, referencias que vienen a tener unos 900 o 1.000 años de antigüedad. De hecho, cuando en abril de 2001, durante mi primera visita a Mali, mostré a los iniciados de la etnia dogon algunas de las fotografías del OVNI de San José de Valderas, quedaron sorprendidos. Ellos conocían esta clase de objetos y, sobre todo, el signo que lucen en la base. Los dogon lo han transmitido de padres a hijos: “Ésas son las arcas en las que viajan los nommos”, sus dioses. ¿Cómo es posible que esta etnia perdida en el corazón de África, casi analfabeta y viviendo en la Edad de Bronce, puedan reconocer el OVNI de Valderas y el símbolo en forma de H?
En términos generales he encontrado alrededor de 30 casos en los que aparece ese símbolo o emblema, aunque probablemente habrá muchos más.
Pero al margen de su relación directa con el tema OVNI, el símbolo ya aparece, con pequeñas variantes, en pleno neolítico. Y desde entonces, en innumerables ocasiones a lo largo de la historia como en el desierto del Sahara. Esa H que hoy asociamos a los ummitas fue grabada en las rocas de Argelia, Libia, Marruecos, Níger y Mauritania, entre otros países del norte de África, como parte de un antiquísimo sistema de escritura, el bereber. Pero además de las pinturas y de los petroglifos, el sígno también aparece entre otras circunstancias, allá hacia el siglo IX en los inicios del alfabeto cirílico –ruso–, o incluso fue utilizado en el siglo XVIII por los ceramistas ingleses de Bristol y Worcester.
¿Quiénes han sido las grandes víctimas, los sufridores del asunto Ummo?
Para mi, sin lugar a dudas, las grandes víctimas han sido el conocido como “grupo de Madrid”, unas treinta y pocas personas que eran receptores de cartas. Gente que en su momento creyó con la mejor de sus buenas voluntades que el fenómeno podía ser real, y que sufrieron, entre otras cosas, un supuesto aviso de amenaza atómica. Y lo más diabólico de todo: los supuestos ummitas les dicen en sus escritos que tienen que seleccionar, creo recordar, a nueve personas por familia, y tenían que dejar –según los escritos– a los niños, a los ancianos y a las mujeres en la cuneta, ya que no podían acompañarlos a ese supuesto refugio atómico donde se iban a salvar de un holocausto nuclear. En una ocasión me decía Rafael Farriols, “imagínate la angustia de los que creíamos en aquel momento que eso era cierto. ¿Y qué hago con mis nietos?, ¿los tengo que dejar ‘fuera’? Y ¿a quién me llevó…?”. Eso es de una maldad químicamente pura. Y Jordán Peña, con un cinismo espantoso, lo justifica diciendo que “eso fue un experimento”.
Rafael Farriols fue una de las personas más involucradas. Además de receptor de varias cartas, fue uno de los investigadores que llegó a publicar un libro sobre el tema. ¿Cuándo toma conciencia de que el embrollo de Ummo podía ser un fraude?
Farriols, hasta el último momento, consideró íntimamente que el asunto Ummo era real en buena medida, aunque él sabía mejor que nadie que también había cartas falsas. Mira David: El hombre que susurraba a los “ummitas” es Rafael Farriols. No soy yo, aunque parece que lo sea al ponerme la editorial en la portada. Y es por un hecho real que cuento en el libro. Él recibe una o dos cartas supuestamente ummitas en las que se le conmina a hacer preguntas, las que él quisiera. Entonces Rafael se subía al estudio de su casa y, sin que nadie lo viera, formulaba las preguntas susurrando. Cuál fue su sorpresa cuando días después recibe otra carta exhortándole a que hablara más alto, “por encima de los diecisiete decibelios”. Y él me comentaba que era imposible que nadie lo supiera, ya que estaba solo y nunca había dicho nada a nadie.
A nivel personal, ¿cómo viviste esa época?
Lo viví un poco como espectador, es decir, pillé el tema Ummo en los últimos años. Ten en cuenta que yo comencé a investigar el fenómeno OVNI en 1972. A partir de ahí, dentro de la dinámica de la investigación, me entero del caso de San José de Valderas, de las cartas de los ummitas, etc., y empiezo a interesarme por el tema, pero un poco desde fuera, yo nunca estoy integrado en el grupo de Madrid. Me entrevisto con la gente, examino los escritos, las cartas, las imágenes, y voy reuniendo información. Pero es de aquellas cosas que investigas por curiosidad, por que te llama la atención saber qué es todo eso. Yo no pretendía escribir nada sobre el tema, eso ya lo estaban haciendo Ribera y Farriols.
¿No tenías cierto escepticismo?
Sí, claro. Hablaba con muchos de ellos y les decía las cosas que me parecían raras o sospechosas. Pero también había escritos que me fascinaron. Me parecieron asombrosos y recuerdo que consulté su contenido con astrónomos, con químicos, con anatomistas y con especialistas técnicos dentro de cada área. Cuando hablaba con los interesados, con la gente del grupo de Madrid, me contaban cosas a nivel personal que eran imposibles que se pudieran falsificar. Por ejemplo, el día 25 de mayo de 1977, Luis Jiménez Marhuenda, guionista y técnico de programación de radio y televisión ya fallecido, recibe una carta mecanografiada y anónima en su casa en San Vicente (Alicante), en donde se le dice que no hable más del tema OVNI y que el día 27 del mismo mes le iban a dar una prueba de la presencia extraterrestre en nuestro planeta que podría ver desde su casa. Luis venía hablando del fenómeno de los “no identificados” en un programa de radio que dirigía y, aunque la misiva no parecía trigo limpio, puso el asunto en conocimiento de algunos de sus amigos más íntimos. Por curiosidad se reunieron un total de once personas. Lo sorprendente es que a las doce de la noche apareció en el cielo un objeto color fuego que cruzó el firmamento de este a oeste. El OVNI, totalmente silencioso, permaneció a la vista de los asombrados testigos durante cuarenta segundos aproximadamente. Además, al día siguiente, el diario Información de Alicante informaba sobre un extraño objeto que fue visto por numerosos testigos en la zona.
Entonces, ¿cómo es posible que eso suceda? Es inexplicable. De estas cosas hubo unas cuantas, y eran las que a mi me hacían continuar en la investigación a pesar de las dudas y la confusión. Dabas un paso adelante y tres hacia atrás. Pero había algo raro. Y sigo manteniendo la misma postura. Hay algo muy extraño en este fenómeno que no hemos sabido descifrar…
Se ha asegurado que los servicios de inteligencia utilizaba los mensajes para incluir información y textos encriptados…
Es algo posible, pero para mi no es creíble. No tengo la menor duda de que tanto los militares como los servicios secretos estaban al tanto de todo lo que ocurría y que incluso estos últimos habían intervenido en algún momento. Además, es lógico pensar que los servicios españoles sabían todo lo que pasaba, pero no porque les interesara el fenómeno OVNI, sino para saber lo que allí se hablaba, el alcance social que ello tenía, si había otras intencionalidades, o simplemente si eran comunistas.
¿Has recibido alguna supuesta carta de Ummo?
Si, alrededor de media docena, aunque nunca les preste mucha atención. Las leí, hice consultas con los del grupo de Madrid y las guardo archivadas, pero los escritos nunca me interesaron en demasía. Algunos me parecieron rematadamente falsos.
En el caso de que las fotografías o las cartas no hubiesen sido falsificadas por José Luis Jordán Peña, ¿quién sería el autor y con qué fin?
Francamente no lo sé. Si hubiese sido la CIA u otra agencia similar, evidentemente fue con alguna intencionalidad malsana, no justificable. ¿Experimento? ¿Tapadera? ¡Qué se yo! Lo único que sé es que la mayor parte de las cartas son falsas, al menos en el sentido de que no son extraterrestres.
Juanjo, y para ti, ¿quién crea el “movimiento Ummo”?
Yo pienso que no lo creó una persona sino que fue un grupo de gente. Por diferentes intereses y circunstancias, toda esa gente que empieza a recibir esos escritos, que se reúnen en La ballena alegre, el sótano del Café Lyon de Madrid, que son en principio seguidores de Fernando Sesma, son los que, sin querer, van configurando el fenómeno social. Sí es cierto que el asunto se polariza, primero alrededor de Sesma y, después, en torno al grupo de Madrid, pero no había líderes.
Uno de los asuntos más polémicos fueron esas cartas que ofrecían información científica que, supuestamente, era puntera y no estaba al alcance de muchos, y aún menos en España. ¿Quién tenía dichos conocimientos para incluirlos en los documentos?
Esa es una de las cuestiones que siempre se ha planteado, que Jordán Peña no tenía ni la capacidad, ni el tiempo, ni las posibilidades de hacer una cosa así. El problema es que estamos atrapados. Honradamente no sabemos quién es el autor o autores de las cartas, lo cual no quiere decir que sean extraterrestres. Puede ser que en algunos documentos haya metido la mano la CIA, o quién sabe quién, porque hay cosas de las que aparecen en las cartas que ni siquiera se han descubierto en estos momentos.
Después de todos estos años, ¿qué es lo que pretendes con este libro?
Dar la vuelta al calcetín de todos los tópicos sobre el tema Ummo. Estoy harto y cansado de escuchar siempre las mismas estupideces de que todo fue obra de un señor. Los investigadores deberían tomarse la molestia de entrar un poco en el tema, solamente por curiosidad de investigación.
Aquí demuestro que William Spaulding miente, por lo tanto todo lo que se ha dicho hasta ahora de que estas fotos son falsas y los argumentos a favor de la maqueta sujeta por un hilo se derrumban estrepitosamente. Porque lo más doloso no es que dichos informes estén realizados sobre una copia de copia de las fotos originales de San José de Valderas, lo cual ya sería grave e invalidaría los resultados, sino que los análisis están hechos, o bien sobre la fotografía de la portada de un libro, o bien, sobre una fotografía publicada en la revista inglesa Flying Saucer Review.
Lo que sí está claro es que todo aquel que pretenda investigar el tema OVNI tendrá que pasar por aquí. No es inmodestia, es la realidad. Si se pretende realizar una investigación medianamente objetiva y seria se tendrá que contemplar lo que se cuenta en este libro. Por una sencilla razón: porque se ofrecen nuevos datos que echan por tierra lo que se ha venido dando por cierto hasta la fecha. En este sentido es un lanzallamas.