Última actualización 01/06/2007@00:00:00 GMT+1
El término «aromaterapia» se emplea para describir un tipo de tratamiento en el que los aceites esenciales de plantas, cortezas, hierbas y flores se frotan en la piel, se inhalan, se ingieren o se añaden al baño.
Tales usos eran comunes en casi todas las civilizaciones del mundo antiguo, desde China hasta Egipto. Sin embargo, la aromaterapia médica, considerada como el estudio de la farmacología y la química de los aceites esenciales, es una rama de investigación reciente que cuenta cada vez con más adeptos. En algunos países como Francia y el Reino Unido la han incorporado en sus sistemas de medicina oficial. También la practican esteticistas, fisioterapeutas, osteópatas, reflexólogos, herbalistas y médicos alópatas, que evitan recetar fármacos sistemáticamente.
El empleo terapéutico de aceites esenciales no carece de fundamento. La especialista Patricia Davis insiste en que la inhalación de aceites ejerce un efecto directo sobre el cuerpo, ya que una parte del aroma se absorbe por los pulmones y entra en la corriente sanguínea. Asimismo, los aromas que liberan los aceites actúan sobre el hipotálamo –parte del cerebro que influye en el sistema hormonal– y, en consecuencia, pueden afectar a la libido, al estado de ánimo, al estrés y al metabolismo. El doctor W.E. Arnould-Taylor sugiere en su libro Aromaterapia que casi cualquier trastorno psicosomático o relacionado con el estrés puede tratarse con aceites esenciales de forma satisfactoria. Si éstos se emplean combinados con masajes, sus beneficios aumentan.
INVESTIGACIONES CLÍNICAS
Aunque hacen falta más estudios clínicos sobre los efectos de los aceites esenciales, ensayos realizados en los años noventa con epilépticos del hospital psiquiátrico Queen Elizabeth (Birmingham), con enfermos de corazón en el Hospital Middlesex (Londres) y con pacientes de cáncer en el Royal Marsden (Londres) arrojaron resultados positivos en todos los casos.
También en la Fundación para el Tratamiento e Investigación del Olfato y el Gusto de Chicago cuentan ya con interesantes resultados sobre el empleo de los aromas para paliar problemas como la obesidad y las migrañas. Los doctores Blau y Solomon trataron con fragancia de manzanas verdes a personas que padecían migraña crónica y comprobaron que el éxito dependía sobre todo del gusto previo por dicha fragancia. Es decir, los sujetos que experimentaron una mayor mejoría fueron aquellos que encontraban agradable ese aroma. Otros estudios sobre la rapidez en el aprendizaje mostraron resultados similares.
Estas investigaciones confirman que la respuesta a los olores es algo muy personal y que las creencias también tienen que ver en la curación mediante un tratamiento aromático. De este modo, si un paciente cree que el espliego es relajante, se relajará más fácilmente oliéndolo. Por ello, el aromaterapeuta médico opta a veces por invitar al paciente a elegir entre una serie de frascos, los aromas que más le agradan. Luego se los receta si sus propiedades están indicadas para la dolencia a tratar.