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Hemeroteca :: Edición del 01/07/2007 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 01/07/2007@00:00:00 GMT+1
¿Hay algo después de la muerte? Esta pregunta, la más inquietante que un ser humano pueda hacerse, nos ha angustiado desde nuestros orígenes como especie. Y hasta ahora, quienes se han encargado de dar respuesta a tan importante cuestión han sido las distintas religiones. Todas ellas nos hablan de la existencia de un esperanzador “más allá”, pero ni una sola nos da argumentos racionales…
En 1912 el astrónomo estadounidense Vesto M. Slipher había observado que la luz proveniente de galaxias alejadas de nuestra Vía Láctea, presentaba un desplazamiento hacia longitudes de onda mayores, es decir, se apreciaba un corrimiento de su luz hacia el color rojo. En 1929, otro astrónomo norteamericano, Edwin Hubble, que había estado calculando las distancias que separaban a otras galaxias de la nuestra, decidió comparar los datos que había obtenido con los desplazamientos hacia el rojo fijados por Slipher veintisiete años antes para las mismas galaxias. Entonces constató que cuanto más alejada estaba una galaxia de nosotros, mayor era el desplazamiento de su luz hacia el color rojo. Hubble relacionó este desplazamiento hacia el rojo con el “Efecto Doppler” –ver cuadro adjunto– y comprobó que cuanto más lejos estaba la galaxia observada, con más velocidad se alejaba de la nuestra. ¡Se había descubierto la expansión del Universo!
Incluso cuando las galaxias se encontraban agrupadas formando cúmulos, Hubble se dio cuenta de que su movimiento conjunto era similar, es decir, se alejaban unos de otros. El Universo presenta un aspecto parecido al de un gigantesco globo que se hincha separando entre sí todo lo que contiene.

Y, si ese era el estado que presentaba el Universo en ese momento, ¿no cabría pensar que en el pasado las galaxias habrían estado más cerca unas de otras? Así, retrocediendo en el tiempo más y más, llegaríamos a un momento en el que todo tuvo que estar en el mismo sitio.

Pensemos que todas las cosas que nos rodean, cualquier objeto, la revista que tiene entre sus manos en este momento, usted mismo, está constituido por átomos que se crearon en el interior de una estrella. Es por esto que podría decirse en un sentido muy literal que todos somos “hijos de las estrellas”, “polvo de estrellas”, o “cenizas de estrella”.

Las estrellas no se encuentran uniformemente distribuidas en el espacio si no que se agrupan formando galaxias que pueden contener desde algunos cientos, a cientos de miles de millones de estrellas. Nuestra galaxia, la Vía Láctea, se estima que posee entre 100.000 y 200.000 millones. Las galaxias también suelen encontrarse agrupadas en lo que se conoce como cúmulos de galaxias, que a su vez forman parte de cúmulos mayores, supercúmulos de decenas de miles de galaxias que, vistos desde una enorme distancia, parecen estar dispuestos en largos filamentos, fibrosos y con forma de lazo, separados por grandes espacios, aparentemente vacíos.

El Universo infinito… ¿infinito?

¿Cómo va ha evolucionar el Universo? Esta es una de las cuestiones más interesantes que se plantean en nuestros días astrofísicos y cosmólogos. Básicamente el destino del Cosmos va a depender de si la fuerza o fuerzas que producen el actual movimiento de expansión son más o menos fuertes que la de gravedad con la que se atraen todos los cuerpos. En ese planteamiento caben tres posibilidades:
1º Que las fuerzas de expansión sean más fuertes que las de atracción.

2º Que ambas clases de fuerzas estén equilibradas.

3º Que las fuerzas de expansión sean más débiles que las de atracción.

En el primer caso, si la fuerza expansiva supera finalmente a la atractiva, entonces se expandirá infinitamente, haciéndose cada vez mayores las distancias que separan a las galaxias entre sí y convirtiéndose, a medida que las estrellas vayan agotando su combustible, en un Universo cada vez más oscuro y frío. Nos encontraríamos en lo que los científicos denominan “Universo abierto”. Si estuviéramos en el segundo caso, el más difícil probabilísticamente hablando, daría como resultado un Universo que llegaría a ser estático, es decir, que ni se expandiría ni se contraería. Quedaría detenido eternamente y posiblemente terminaría siendo también un lugar oscuro y frío. Es el “Universo plano”. La tercera posibilidad, un Universo en el que la fuerza de la gravedad total supere a las que producen la expansión, nos dibuja un momento en el futuro en el que el movimiento de expansión se detendrá y el Universo comenzará a contraerse. En un proceso inverso a la expansión, las galaxias se irán acercando más y más entre sí, hasta que todo vuelva a estar en el mismo sitio, produciéndose lo que algunos cosmólogos llaman el Big Crunch. Nos encontraríamos en un Universo cerrado y es por este camino por el que vamos a continuar nuestra reflexión.

El Universo pulsante

En un escenario cósmico en el que las fuerzas gravitatorias superen a las que producen la expansión, el Universo terminaría por volver a contraerse y colapsar. Toda la materia y la energía llegarían a estar concentradas en un espacio tan pequeño como el que existió en el momento previo al Big Bang y, como en la anterior ocasión, estas condiciones producirían un nuevo Big Bang que daría como resultado un nuevo Universo en expansión.

Así las cosas –y siguiendo esta línea de pensamiento–, podría admitirse que este nuevo Universo seguiría los pasos del anterior, es decir, se expandiría durante un determinado tiempo hasta que la gravedad consiguiera por fin detener esta expansión e iniciase una nueva contracción que acabaría con un nuevo Big Crunch, dando lugar al siguiente Big Bang… Así sucesivamente se darían infinitos pulsos por toda la eternidad, debiendo entenderse “pulso” como lo acontecido entre un Big Bang y el posterior Big Crunch. Esta es la teoría cosmológica conocida como del “Universo Pulsante”, y el primer científico que habló sobre un ello fue el físico Richard Tolman, del Instituto Tecnológico de California, cuyas propuestas fueron publicadas a comienzos de la década de 1930.

Pues bien, hasta aquí lo que nos dice la ciencia. Basándonos en ello, vamos a exponer a continuación una mera hipótesis sobre lo que podría suceder de encontrarnos en un Universo cerrado y pulsante.

Las posibilidades formales que este supuesto plantea son absolutamente fascinantes. Un escenario de infinitas pulsaciones sucesivas nos dice que, con toda seguridad, tarde o temprano se producirá una pulsación cuya historia sea, de principio a fin, idéntica a la nuestra actual. Una historia idéntica supone la repetición de, uno por uno, todos los sucesos ocurridos desde el principio hasta el final de nuestra actual pulsación. Es decir, de ser correcta esta hipótesis, dentro de “x” pulsaciones, la historia de nuestro Universo se repetirá. Los átomos, las partículas… todo lo que hace que usted sea lo que es, volverán a estar en ese momento de la historia de esa pulsación idéntica a la nuestra actual, en el mismo sitio en que lo están ahora, es decir, constituyendo el ser que se encuentra leyendo estas líneas. Y nuestra historia se repetirá no una vez, si no infinitas veces, en infinitas pulsaciones idénticas a ésta…

¿Cuál será nuestro más allá?

Basándonos en todo lo anterior, y sin recurrir a ningún tipo de creencias, podría inferirse la siguiente respuesta: cuando un ser humano muere, el conjunto de átomos que lo constituye dejan de ser lo que han sido hasta ese momento, esto es entre otras cosas, un maravilloso ser biológico, más o menos consciente de sí mismo, de su entorno y del paso del tiempo. Después de eones, en una pulsación distinta, el exacto mismo conjunto de átomos volverá a constituir al mismo ser biológico que volverá a nacer y a llevar una vida idéntica, sin ser consciente ni recordar, obviamente, nada de ello. ¿O hay quien puede recordar de alguna neblinosa manera y eso serían las premoniciones…? Aunque sin dejar de ser mortales, seríamos lo más parecido a unos seres eternos.

También se producirán pulsaciones cuya historia sea diferente, en las que, por ejemplo, la vida inteligente no llegaría a aparecer. Y otras en las que su historial de sucesos variará muy poco de la de ésta, generando cambios infinitesimales que podrían producir, por ejemplo, que nuestra vida fuera diferente a la que hemos tenido en la pulsación actual. Puede que entonces en esos otros universos usted no llegue a leer estas palabras porque, sencillamente, su historia habrá sido otra… Por supuesto que hay quien “cree” que las cosas no van por ese camino, como también hay quien “cree” lo contrario. Como autor de este artículo no le pido, querido lector, que crea nada de lo que aquí le he expuesto. Mi intención es otra. Simplemente, que usted “conozca” que, por lo que hoy sabemos, no puede descartarse la posibilidad de que las cosas sucedan así. Y lo que es más importante; formando parte de la filosofía de la ciencia éste es, de momento, el único camino que se está siguiendo para intentar demostrar que la muerte no es un último paso, si no que puede existir un más allá, eso sí, muy diferente a lo que las religiones plantean, pero con los mismo objetivos a la vista: alcanzar la inmortalidad de nuestro ser…

José Rafael Gómez
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  • En busca del más allá

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    4000 | claudia - 04/09/2009 @ 00:29:51 (GMT+1)
    Pienso igual q ud. que volvemos a vivir un ay otra vez aveces lo hacemos bien y en otras mal y asi ira variando o sino no explico como tengo recuerdos de mi marido llegando a la casa despues de estas en la uci, siendo que murio y tampoco me explico como el dia antes que viajara tuve esa gran angustia y yo misma no crei en mi, que error, y el deja vu...prefiero la ciencia antes de la fe...
    154 | jairo soriano rodrig - 16/07/2007 @ 21:09:54 (GMT+1)
    Tiene razon este articulo,porque podria decirse;Los dados nunca buelven a su estado inicial por el mismo camino o un rayo no regresa...,una moleculas de gas no repite su ciclo en su volumen exactamente.Claro es algo que paso en funcion dl tempo y como esta en armonia con el universom,Quien???? podra rwegresar el tiempo? talvez asi los eventos anteriores volverian por su camino,pero hay que tomar en cuenta: A caso la tryectoria de un muon,atomo,molecula...y galaxia esta definida para N contracciones? de ser asi pues talvez volveriamos ala vida sin rcordar que existiamos en lagun momento ,Solo y solo si que en este momento que estamos vivos regresara el tiempo aun que sea unos 20 segundos...hay mas que opina?
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