Última actualización 01/08/2007@00:00:00 GMT+1
Esta terapia japonesa combina algunas de las mejores características de la acupuntura, el masaje y la medicina oriental. No precisa agujas y puede auto-aplicarse fácilmente. Como terapia complementaria es de gran ayuda para resolver diversos trastornos médicos que otras terapias no consiguen curar.
Por Isabela Herranz
El término shiatsu significa literalmente «presión con los dedos» y es una variante moderna de la antigua sanación con las manos. Se caracteriza por su gran sencillez, ya que partió de formas anteriores de masaje (anma en Japón y tuina en China).
Los primeros practicantes japoneses de shiatsu como Tokojiro Namikoshi y Shizuto Masunaga desarrollaron su propio estilo y fundaron escuelas que ayudaron a establecer el shiatsu como terapia. A principios del siglo XX, Tamai Tempaku combinó el shiatsu con los conocimientos de la fisiología y anatomía de la medicina occidental. Desde entonces se han desarrollado diferentes estilos de shiatsu (Shiatsu Zen, Shiatsu Macrobiótico, Shiatsu Tao, Seiki, Shiatsu Namikoshi, Shiatsu Hara, etc.), pero todos tienen el mismo objetivo de sanar, restaurar y mantener el equilibrio energético del cuerpo y evitar la acumulación del estrés.
La terapia shiatsu –al margen de sus variantes– recibió el reconocimiento oficial del gobierno japonés en 1964 y, en la actualidad, es muy popular en Occidente. En Australia, por ejemplo, existen unos mil practicantes y son muchos los países europeos y latinoamericanos donde se aplica para diagnosticar y tratar numerosos problemas y dolores crónicos, así como técnica de autotratamiento.
El shiatsu utiliza la presión manual y técnicas manipulativas para ajustar la estructura física del cuerpo y su energía interna con fines curativos. La presión se efectúa sobre los mismos «tsubos» o «acupuntos» y canales energéticos que la acupuntura (AÑO /CERO, 203), aunque las técnicas de tratamiento varían. Algunos practicantes trabajan sobre acupuntos específicos, mientras que otros efectúan un masaje general para estimular los meridianos y equilibrar el flujo energético del cuerpo. En general, todos se basan en la medicina tradicional china, aplican la teoría de los cinco elementos y optan por la alimentación macrobiótica como mejor vía nutricional para mantener la salud.
El concepto de afectar al equilibrio energético a través de los tsubos de los meridianos es similar al de la acupuntura, terapia que emplea agujas en esos puntos específicos, o bien aplica calor (xibustión) sobre ellos.
Aunque en algunos aspectos, un tratamiento con shiatsu es como un masaje, el terapeuta trabaja sólo sobre los meridianos aplicando la presión de forma muy variada. A veces emplea la «bola» del dedo pulgar, otras los dedos, la palma o la zona inferior de la mano, pero también la rodilla, el codo o las plantas de los pies. En ocasiones el terapeuta camina por encima del paciente.
El grado y tipo de presión que se aplica dependerá de las necesidades individuales. En general, la presión se ejerce sólo durante unos segundos en cada ocasión, aunque puede repetirse más veces sobre la misma zona. Esta terapia suele producir una sensación a medio camino entre el placer y el dolor. La facilidad con que puede aplicarse el shiatsu permite a cualquier persona aprender sus bases para autoaplicárselo en dolencias menores o en casos de primeros auxilios.
Investigaciones actuales
A diferencia de los acupuntores y masajistas, los practicantes de shiatsu no precisan agujas ni aceites, pero cuando aplican la presión adecuadamente también alivian la tensión y el dolor. En los últimos años se ha producido un creciente interés en esta técnica y actualmente hay diversos proyectos de investigación en marcha en diferentes países europeos, como Austria, España y Reino Unido, todos ellos promovidos por la Federación Europea de Shiatsu y la Sociedad del Shiatsu.
El objetivo fundamental de estas investigaciones es obtener un mayor reconocimiento para el shiatsu y una base racional con la que futuras investigaciones científicas prueben definitivamente su eficacia. Es preciso continuar con los estudios, pero los resultados obtenidos hasta ahora indican que es especialmente útil para aliviar el estrés, las lesiones cervicales y rigidez del cuello, lesiones deportivas, trastornos digestivos, movilidad reducida, síndrome premenstrual, migrañas, depresión, insomnio y dolores de espalda, así como otras dolencias de cierta gravedad. Existen asimismo estudios clínicos que ilustran la efectividad del shiatsu contra el dolor articular, asmas y síndrome de fatiga crónica. Puede accederse a estos trabajos a través de la web de The Shiatsu Society.