Última actualización 22/11/2007@16:42:29 GMT+1
A lo largo de la historia, la humanidad ha perseguido la mejora de la especie: crear personas más sanas, más fuertes y más inteligentes para, de alguna manera, intentar mejorar la sociedad. En la antigüedad se utilizaba la llamada selección artificial mientras que hoy en día utilizamos el diagnóstico prenatal, la orientación genética, la fecundación in vitro…
Esta selección o mejora de la especie es lo que se conoce como eugenesia y por ella se han justificado desde esterilizaciones forzosas a personas deficientes genéticamente hasta terribles genocidios, sin olvidar que el control de la natalidad o el control de la inmigración también podrían considerarse una forma de “selección”. Eugenesia es un término derivado del griego “bien nacido”, y podría definirse como la dirección de la evolución humana utilizando técnicas de intervención.
En contra de lo que podría pensarse no es algo reciente, sino que es tan vieja como el hombre. Se cree que el primero en sugerir una forma de eugenesia fue Platón, que en su obra La República explicaba que el gobierno debía controlar que sólo los mejores hombres procrearan con las mejores mujeres. Los espartanos, por su parte, idearon su propio sistema eugenésico. Abandonaban a los bebés débiles o deficientes a las afueras de la ciudad para que murieran, o los arrojaban desde lo alto del monte Tageito. Posteriormente, en el siglo XIX, Galton, considerado padre de la eugenesia, teorizó sobre estas prácticas y sobre la Teoría de la Evolución y plasmó sus conclusiones en la obra El genio hereditario.
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Jaime Cuevas, Iván Blanquer y Juan Acosta