Por Javier Peinado
Última actualización 22/11/2007@16:43:26 GMT+1
En las entrañas de la capital rusa, oculta bajo el laberíntico entramado del Metro de Moscú, una fría habitación con aspecto de mazmorra sirve de escenario al más reciente proyecto secreto desarrollado conjuntamente por los gobiernos de Rusia y Estados Unidos. Una investigación fascinante que podría definir el futuro de la lucha contra el terrorismo.
Es en este laboratorio subterráneo donde el Instituto de Investigación Psicotecnológica liderado por Elena Rusalkina desarrolla una tecnología capaz de leer el subconsciente e incluso alterar el comportamiento de las personas de forma subliminal.
La génesis de tan increíble proyecto reside en el Semantic Stimuli Response Measurementes Technology (o SSRM Tek), un ingenio del instituto moscovita que ha llamado poderosamente la atención del Departamento de Seguridad Interior (DHS) de los Estados Unidos. El DHS lo tiene claro: el SSRM Tek podría convertirse en la herramienta definitiva para detener a los criminales antes de que actúen y asestar un golpe letal al terrorismo internacional.
El software del SSRM Tek introduce en la mente del sujeto una serie de imágenes subliminales entre las que se encuentran algunas especialmente significativas, como el rostro de Osama Bin Laden o el World Trade Center. El usuario reacciona entonces «activando» una respuesta inconsciente a las imágenes que se suceden en su mente. Según la teoría del equipo de Rusalkina, la respuesta del terrorista ante las imágenes «clave» será lo suficientemente sospechosa como para distinguirle.
El DHS pretende aplicar esta tecnología en las terminales de seguridad de los aeropuertos de Estados Unidos. Es ahí donde el invento del laboratorio de Moscú demostraría de lo que es capaz, detectando las intenciones de los terroristas antes de que las llevaran a cabo. «Si el resultado es normal, el pasajero es autorizado a entrar. Si por el contrario se detecta algo raro, dicha persona necesitará ser sometida a chequeos adicionales. No hay forma de falsificar los resultados y es más rápido que un polígrafo. No hay subjetivismo». Así de tajante se muestra Rusalkina ante las posibilidades del SSRM Tek.
Una idea que ya se ha explorado en la ciencia-ficción hollywoodiense y que ahora los estadounidenses están decididos a aplicar al mundo real trabajando en cooperación con los «científicos de la mente» rusos. Rusalkina ya ha firmado un contrato para vender a Occidente MindReader 2.0, el dispositivo que interpreta la información del SSRM Tek.
UNA RELACIÓN IRREGULAR
Esta colaboración en el campo de las investigaciones con la psique no fue siempre tan estrecha. En el pasado, Occidente receló de los extraños experimentos que allá en Rusia desarrollaba el profesor Igor Smirnov, científico excéntrico y antiguo director del Instituto de Investigación Psicotecnológica. El esposo de Rusalkina fue un personaje «rasputiniano» bien conocido entre la sociedad rusa por sus experimentos en el campo de la mente y sus supuestos poderes místicos de persuasión. Considerado como el padre de las «armas psicotrónicas», Smirnov sentó las bases del SSRM Tek con estudios en los que intentó demostrar cómo los sonidos subliminales pueden alterar el comportamiento humano. Según afirmó Rusalkina, las aplicaciones prácticas del trabajo de Smirnov fueron desplegadas en la guerra que la Unión Soviética libró contra los muyahidines afganos en 1980. Tras la caída de la URSS, Smirnov se dedicó durante años a trabajar con enfermos mentales y drogadictos en lo que el definió como «psicocorreción», una terapia consistente en doblegar la voluntad del paciente y modificar su personalidad hacia el buen camino mediante el empleo de mensajes subliminales.
Fue en una conferencia celebrada en Moscú en 1991 cuando Smirnov y los Estados Unidos tomaron contacto por primera vez. Allí conoció a Chris y Janet Morris –creadores del concepto de «armas no letales» del Pentágono–, quienes quedaron profundamente impresionados con la visión del ruso. Los hermanos Morris se convencieron totalmente de la seriedad del proyecto cuando un experimento permitió a Smirnov conocer detalles íntimos de la vida de Chris.
Tras el momentáneo «divorcio» que supuso la crisis de Waco (ver recuadro), parece que EE UU ha vuelto a confiar en las poco ortodoxas enseñanzas del ya fallecido doctor Smirnov para combatir el mal. Sin embargo, no todos piensan que éste sea el futuro de la lucha antiterrorista. Expertos en psiquiatría como Geoff Schoenbaum y Howard Shrevin advierten que el SSRM Tek podría resultar peligroso. No en vano, la propia doctora Rusalkina ha afirmado alguna vez que el armamento psicotrónico es aún más peligroso que el nuclear.
SMIRNOV EN LA CRISIS DE WACO
En febrero de 1993 David Koresh, líder de la secta de los davidianos, se atrincheró con sus acólitos en un rancho de Waco. El FBI pidió ayuda a Smirnov, pero finalmente decidió desoír sus consejos. El resultado fue una masacre.
Lo que comenzó como una redada para incautar armas ilegales pronto se convirtió en un tiroteo que terminó con la vida de cuatro agentes de policía y cinco davidianos. Tras 51 días de parapeto, la crisis de Waco finalizó con un devastador incendio que se llevó por delante las vidas de más de 80 personas. Lo que no todo el mundo sabe es que el FBI pidió ayuda al doctor Smirnov, quien sugirió emplear sonidos subliminales para someter sin violencia a los sectarios. Lamentablemente se decidió no hacerle caso, y la intervención final del Gobierno desembocó en la tragedia que todos conocemos.