Última actualización 21/02/2008@07:44:55 GMT+1
En el evangelio de Juan y en la Primera Epístola a los Corintios, se nos dice que Jesús murió en la cruz, que fue sepultado en una tumba y que tres días después se encontró vacía porque resucitó. Poner esto en duda es hacer tambalear la base del cristianismo. Sin embargo, parece haber pruebas de la existencia de otras tumbas donde yacería Jesús de Nazaret.
Tal como dice san Pablo, “si Cristo no resucitó vuestra fe es vana”. Y a lo largo de la historia más de uno se ha empeñado en hacer tambalear estos cimientos, declarando que no murió en la cruz; que, por lo tanto, no hubo ninguna resurrección; que vivió unos cuantos años más lejos de su tierra natal y que sus huesos no subieron al cielo sino que están depositados en alguna perdida y venerada tumba. Y hasta señalan el lugar preciso. Lo malo es que no se habla de una sola ubicación sino más de media docena. ¿Quién está en lo cierto?
No vamos a exponer las distintas teorías que existen sobre la posibilidad de que Jesús sobreviviera al suplicio de la cruz, pero sí comentaremos las supuestas “tumbas” donde las creencias y las tradiciones populares, así como algunos textos religiosos, aseguran que reposó el cadáver de Cristo; sepulcros adoradas por numerosos fieles y devotos que no se creen la verdad oficial de la Iglesia católica.
Jerusalén, Francia… y hay quien dice que viajó mucho más lejos, en dirección a la India, donde se casó, tuvo varios hijos y se le enterró en la capital de Cachemira. O, por último, que tenía ansias de trotamundos y se fue nada menos que al Japón donde hizo algo parecido: casarse, tener hijos, vivir hasta una edad madura y ser enterrado con todos los honores en suelo nipón…
(continúa en revista ENIGMAS nº 147)
Jesús Callejo