Realizaba prodigios y dominó las leyes de la naturaleza
Última actualización 15/10/2008@09:05:46 GMT+1
¿Qué es lo que inspira la devoción que más de mil millones de seres humanos profesan hacia el fundador del Islam? ¿Por qué cientos de mercaderes, comerciantes, militares, políticos o escritores de la ciudad de La Meca y alrededores decidieron dejarlo todo para seguir a este hombre hace catorce siglos? ¿Qué carisma excepcional tenía este pastor analfabeto para haber creado la religión monoteísta más joven del mundo?
Por M. Paz
Desde su infancia, según sus biógrafos, el profeta Mahoma vivió experiencias extraordinarias. Incluso su nodriza lo llevó a más de un kahim (brujo) para que lo exorcizasen de sus «demonios». Sin embargo, éstos no pudieron ayudarlo y la angustia de su misión y su revelación lo acompañaría toda la vida, hasta el punto de que en varios hadices (breves relatos que recogerían sus palabras) se cuenta cómo en más de una ocasión estuvo tentado con la idea de arrojarse desde algún precipicio. Mahoma siempre creyó en el «mal de ojo», y esa creencia, aunque anatema, es compartida por millones de musulmanes, que han ideado todo tipo de protecciones contra esta maldición.