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Hemeroteca :: Edición del 01/06/2008 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 26/05/2008@15:21:12 GMT+1
Desde hace un año, las pequeñas localidades galesas de Blaengarw y Bridgend asisten impotentes a una cadena de suicidios pactados entre jóvenes que aún no ha conseguido ser detenida. La policía especula sobre el motivo de tan macabro episodio. Todo son hipótesis. Y mientras, las muertes continúan…
El 23 de enero de 2008 la policía del Sur de Gales entraba en la casa de la familia Randall alertada por el propio cabeza de familia. En la habitación de la hija, Natasha Randall, se encontraba su cadáver ahorcado. La chica cursaba el primer año de la carrera de Asistente Social Infantil. Pronto, las pesquisas policiales descubrieron que, el mismo día, otras dos jóvenes habían intentado ahorcarse sin conseguirlo. En el caso de Leah Phillips fue su padre quien la bajó rápidamente de la viga de la que colgaba, reanimándola y avisando a la ambulancia. Las tres eran jóvenes, las tres eran amigas y las tres continuaban una cadena de suicidios iniciados mucho tiempo atrás.

La fuerte presión mediática obligó a la Policía a desvelar una serie de datos realmente misteriosos. Todo comenzó en enero de 2007 cuando Dale Crole, un estudiante de 18 años, fue hallado colgado de un poste en un depósito de mercancías en desuso. Aquella muerte pasó desapercibida. Un suicidio más, propiciado quizá por una depresión o interpretado como un gesto de rebeldía frente a su familia o la sociedad. Un mes más tarde, su mejor amigo de 19 años, David Dilling, se ahorcaba en su habitación. ¿Muerte por desesperación, por apego ante la desaparición de un amigo crucial? Pudiera ser. Sin embargo, todas estas teorías se desmoronaron cuando dos días después del funeral de David, otro amigo suyo, Thomas Davies, de 20 años, se colgaba de un árbol.

Las alarmas saltaron. En apenas un mes tres jóvenes morían de la misma manera, formando una cadena cuyas conexiones más profundas aún se desconocían. A partir de ese instante los acontecimientos se precipitan. Meses después, exactamente el 27 de diciembre de 2007, un joven de 20 años llamado Liam Clarke se ahorca en un parque. Era íntimo amigo de Dale Crole y compañero de escuela de Thomas Davies. Y a principios de enero de 2008 es Gareth Morgan quien se quita la vida en su dormitorio, de nuevo atándose una soga al cuello. Y todo ello tuvo lugar en los pueblos de Blaengarw y de Bridgend, dos pequeñas poblaciones que suman unos 40.000 habitantes, situadas en la campiña galesa, distantes unos pocos kilómetros entre sí. Dos lugares en los que nunca sucedía nada…
Pero ahí estaban las muertes y éstas seguían sucediéndose. La Policía sí encontraba ahora conexiones entre ellas, aunque no una causa para explicarlas… hasta que se halló el cuerpo sin vida de Natasha Randall. El análisis del disco duro de su ordenador demostró que la muchacha mantenía correspondencia electrónica con Liam Clarke. Uno de los últimos correos que ella le envió cuando éste aún estaba vivo decía lo siguiente: “Te voy a extrañar. Siempre recuerda los buenos momentos. Te quiero mucho. Nos vemos”. Las palabras demostraban que Natasha conocía las intenciones de Clarke y que incluso las compartía al escribir ese “nos vemos”. El juez Phillip Walters ordenó la reapertura de la investigación por los suicidios ocurridos durante 2007. Todo empezaba a cuadrar.

Los inspectores encargados de la investigación rastrearon las páginas web visitadas por Natasha. Entre ellas había unas cuantas especialmente relevantes, como Bebo, un portal de contactos sociales utilizado para hacer amigos y compartir vídeos musicales. Entre los mensajes colgados se leían títulos como “RIP” o “Descansa en paz, colega Clarky”, en alusión a Liam Clarke.

La Policía comenzó a barajar la posibilidad de que los adolescentes se hubieran conocido a través de la red y pactaran suicidarse entre ellos, a pesar de que una amiga de Natasha asegurara que los mensajes no hacían referencia a un pacto, “sino a un acto de solidaridad romántica entre ellos”.

Sea como fuere, el misterio proseguía. Tras la muerte de la joven sobrevinieron otros en iguales circunstancias. El 4 de febrero de este año se ahorcaba Angeline Fuller y diez días después otros dos jóvenes. La lista de suicidios se alargaba hasta las 14 personas, aunque algunas fuentes la sitúan en 22 y otras en varias docenas desde 2004.

Pacto de muerte

Son muchas las preguntas que aún quedan por contestar, comenzando por averiguar si es realmente Internet el origen de las muertes.

Es indudable que la Red ha ejercido un importante papel en la historia. Por ejemplo, a las pocas horas de conocerse el suicidio de Natasha Randall, se creaba una página web póstuma con un rincón hacia su memoria incluido. A los seis días el número de visitas se situaba en 6.000, con mensajes tan preocupantes como “Natasha, no creía que fueras a hacerlo” –lo que demuestra que alguien conocía sus intenciones suicidas–, “pronto te voy a ver”, y otros resaltando la valentía demostrada por la joven al ahorcarse. Tampoco hay que olvidar que la propia difunta escribió algunos mensajes semejantes respecto a la desaparición de su amigo Liam Clarke.

Y esta es la hipótesis que ha tenido una mayor aceptación: que todos estos jóvenes se suicidaran mediante un tenebroso pacto realizado a través de Internet. Para sustentarla, los policías han difundido la existencia de otras páginas en las que sus integrantes animan a los usuarios a suicidarse, informando incluso de las diversas formas existentes para ello o de las dosis necesarias de cada fármaco para que el intento acabe de forma exitosa.

El propio juez Walters afirmó a los periodistas estar “desesperadamente preocupado”, a la vez que mostraba su intención de “explorar estos sitios de Internet personalmente para tratar de entender qué pasa”. Aunque no todo el mundo piensa de este modo, como el propio responsable de la investigación, al asegurar que “nada ha permitido hasta el momento vincular las muertes a la Red”. La posibilidad que ha cobrado más fuerza es la de que todo se deba a un pacto de muerte. En criminología, tal término se entiende como aquél en el que varias personas deciden poner fin a su vida de forma conjunta y siguiendo un mecanismo común.

En el caso de Gales debe desecharse la idea de una muerte ritual porque ninguno de los suicidios se produjo con un intervalo de tiempo perfectamente definido respecto al anterior; más bien todo fue producto de un pensamiento mortal que se gestó interiormente hasta desembocar en el suicidio. Las muertes tampoco se produjeron en fechas especialmente significativas, los jóvenes no se conocían todos entre sí y, lo más importante, no existe la figura de un líder, alguien que les abocara a la muerte.

En los suicidios rituales –también llamados crímenes mesiánicos– permanece omnipresente la figura del líder religioso, una persona dotada de un especial poder otorgado por sus propios adeptos que le hará, a la larga, erigirse en dominador. En esa tesitura se mostrará como enemigo de la libertad, porque nadie podrá discutirle el fundamento de sus ideas. Quienes las compartan se quedarán junto a él, quienes las discutan serán excluidos. Y tanta será la veneración de sus adeptos que incluso le acompañarán a la muerte, porque el líder religioso se erige como un elegido de los dioses. Y, ¿qué creyente sería capaz de oponerse a la voluntad de su Dios?
La paradoja de este tipo de personajes es que su propio fanatismo les convierte en víctimas de sí mismos, abocándoles, en muchos supuestos, a un final de muerte. El mejor ejemplo lo tenemos en David Koresh, líder de la secta de los davidianos, inmolados en masa en el rancho de Waco en 1993. Sin embargo, ningún líder guiaba a los jóvenes en Gales… (continúa la información en revista ENIGMAS nº 150).

Iván Rámila
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Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • Suicidios por Internet: quedar para morir

    Últimos comentarios de los lectores (8)

    2915 | Lilith - 28/07/2008 @ 12:35:18 (GMT+1)
    La incoherencia del movimiento emo...
    2654 | Bato Su - 06/07/2008 @ 17:41:27 (GMT+1)
    Estamos viviendo una nueva era donde la tecnologia esta ocupando absolutamente todos los campos. Esto lejos de ayudarnos, a pesar de que las maneras de comunicacion aumentan considerablemente, esta sumiendo al ser humano en un inmenso vacio interior.

    Los jovenes se sienten solos e incomprendidos en sus mundos, no tienen en que creer, y no saben en que deben apoyarse. Esto a pasado siempre, pero antes contaban con una serie de creencias y apoyos dentro del ambito familiar que quiza ahora estemos perdiendo.

    Sin una manera de canalizar y entender los sentimientos, unas metas que alcanzar y un sentimiento de soledad e incomprension en grados delirantes, es facil entender que los jovenes se apollen en lo que les queda mas a mano; internet, y si encima se les anima a seguir con sus vagas ideas de abandonar la vida por que no le encuentran sentido, entonces ocurren cosas como esta.

    Hay que animarlos a vivir, ayudarles a buscar un sentido a las cosas. No todo sale como queremos, pero eso no quiere decir que no podamos vivir felices y en armonia con el mundo que nos rodea.

    Son malos tiempo...¿pero cuando fueron buenos?
    2589 | Luis Eduardo Vera - 25/06/2008 @ 01:41:58 (GMT+1)
    Estamos asistiendo a un cambio total de la humanidad, en la cual, nuestros hijos son hiperactivos. El problema es que se estan quedando solos porque nunca les prestamos la debida informacion que ellos requieren, sobre todo a aquellas incognitas del mundo. Pero lo más terrible es que nos hemos alejado de DIOS, y ellos han quedado a la deriva, solo tomando respuestas de las que ven en la tv. Y ya sabemos como es la tv, con sus novelas, noticias de muerte y destruccion, y demas. tenemos que ver dentro de nuestros hogares que esta pasando. gracias.
    2525 | vielba - 15/06/2008 @ 04:24:44 (GMT+1)
    Me parece algo ilogico que seres humanos guiados por otros realizen tal hecho, deben primero esos niños pensar en lo que dejan de hacer para seguir a un grupo que no saben lo que hacen. primero esta su familia que personas que ni si quiera conocen bien.
    2518 | PACHITOVELOZ - 13/06/2008 @ 15:22:40 (GMT+1)
    YO PIENSO QUE ASI COMO EXITE EL bIEN EXISTE EL MAL Y EL MAL ESTA AGARRANDO FUERZA POR QUE NOSOTROS MISMOS LE ESTAMOS DANDO APERTURA Y NOS ESTAMOS ALEJANDO DE NUESTRA REALIDAD DE ESTAR CONCIENTES DE QUIENES SOMOS DE QUE TENEMOS UN SER SUPREMO A QUIEN RESPETAR HE IDOLATRAR LA JUVENTUD VIVE EN CONSTANTE DEPRECION Y SON MAL INFLUENCIADOS POR PERSONAS INESCRUPULOSAS QUE ESTAN SIENDO POSEIDOS POR EL MAL TOMEMOS CONCIENCIA DE LO QUE NOS ESTA SUCEDIENDO
    2465 | Ana - 08/06/2008 @ 02:16:43 (GMT+1)
    Esta noticia me dejo impactada y definitivamente con muchas interrogantes, tal vez comparto la idea de la presencia de algun lider que guiara o animara a los jovenes al suicidio, solo basta de una mente dominante para que manipulase a las mentes jovenes... Esa persona tal vez con algunos transtornos adopto tal mania para propia satisfaccion.. Hay muchas sectas en las que los lideres tienen una gran habilidad de manipulacion y convencimiento, en su mayor{ia psicologos o estudiantes de psicologia.. un placer leerles
    2455 | Elisa Maria - 07/06/2008 @ 18:11:32 (GMT+1)
    Sinceramente interasante, la verdad la red instruye y a la vez destruye, es algo sumamente dificil de creer que jovenes con mucha vida por delante tomen una decision asi, yo en lo personal creo que el suicidarse no es de cobardes y que la persona que lo hace debe tener razones sumamente fuertes y esas cosas nadie vivo ni muerto las podra saber, cada cabeza es un mundo y aunque duele perder alguien de esa forma es una decision, que tal vez pudo cambiarse pero no hubo oportunidad.
    2437 | Rubén Mora - 06/06/2008 @ 23:06:39 (GMT+1)
    No sólo los jóvenes se suicidan, sino toda la gente aunque ellos por su inestabilidad emocional sean mas propensos.

    Actualmente vivimos una época donde el goce carnal, material y acumulación de bienes y dinero se le da mas valor que a la persona como ser humano y no tenemos mitos, por eso hay mucho vacio existencial que desemboca en frustración y confusión y finalmente en el suicidio.
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