Última actualización 18/07/2008@14:21:35 GMT+1
Hay muchas ocasiones en que un sanador necesitará retener determinado color que esté siendo canalizado a través de sí mismo. Retener el color significa, además, mantener el propio campo en una gama determinada de frecuencia, algo que usted deberá realizar durante toda la curación. El sanador debe ser lo bastante sensible como para mantener su nivel energético dentro de la escala que el paciente necesite en cualquier momento determinado. Éste y otros asuntos son desvelados por la autora del presente trabajo, en su polémico libro Manos que curan, reeditado por Mr Ediciones.
Se necesita práctica para aprender a producir el color elegido para la curación. Es importante que los principiantes practiquen la modulación cromática antes de que intenten controlar el color que llega a través de ellos. La mayor parte de la quelación se realiza sin control del color. Sin embargo, más adelante, durante la sesión de curación, quizá los guías deseen que usted “sienta” o mantenga algún color determinado que ellos quieran utilizar. Esto significa que si no aprende a controlar el color, puede que interfiera con los que se envían a través de usted al cambiar de manera inconsciente el campo. Por tanto, tiene que ser capaz de mantener firmemente su campo en un color determinado.
Dolores Krieger, en su libro Therapeutic Touch, muestra varios ejercicios muy buenos de modulación del color. Lo que el lector debe aprender, en esencia, es el significado de “estar” en un color determinado. No es cuestión de pensar en el color como algo visualizado. Si piensa rojo, hará amarillo. Si piensa verde, hará amarillo. Si piensa azul, hará amarillo. Los sanadores lo denominan “hacerlo amarillo”, porque cuando se piensa se hace amarillo. Muchos principiantes lo hacen. Por tanto, para hacer azul, usted tiene que “estar” azul, cualquiera que sea el significado que esto tenga para usted. En consecuencia, necesita experimentar por sí mismo la sensación que produce hallarse en un estado de azul.
Ejercicios para controlar el color que se envía
¿Qué sensación tiene usted cuando lleva ropa azul o cuando se encuentra situado bajo la luz azul que penetra por la vidriera de una catedral? ¿Qué significa el azul para usted? Una vez más, deberá emplear el sentido que más costumbre tenga de usar. ¿Le llega mejor la información por la vista, por el oído o por el tacto? ¿Qué sensación le produce ver, oír o palpar azul? Hágase con un cristal mineral en bruto que se pueda colgar en la ventana. Toque con los dedos uno a uno los colores del arco iris que produce. ¿Qué sensación le produce cada uno? Procúrense vidrios o láminas de plástico translúcido de colores. Sosténgalos a la luz del Sol. Analice sus relaciones con cada color. Tome unos trozos de papel o materiales de colores, todos del mismo tamaño. Mézclelos entre sí, cierre los ojos y coja uno. Mantenga los ojos cerrados mientras analiza su relación con ese color. ¿Qué tacto tiene? ¿Le gusta o no? ¿Provoca en usted alguna sensación? ¿Le infunde energía o todo lo contrario? ¿Le hace sentirse calmado o incómodo? Póngaselo en distintas partes del cuerpo. ¿Le gustaría ir vestido de ese color? A continuación, siempre con los ojos cerrados, decida qué color es el que más le gusta. Si quiere, puede adivinar de qué color se trata. Abra ahora los ojos. Se quedará sorprendido de la cantidad de información que ha adquirido acerca de su relación con cada color. Comprobará que tiene prejuicios sobre lo que se “supone” que debe hacer cada color, pero que no hace.
Llame a un amigo y cójanse las manos, pasándose por turnos energía de un color determinado. Compruebe si su amigo es capaz de decir de qué color se trata. Practique continuamente. Recuerde que, para hacer pasar el rojo, el primer paso consiste en despejar su primer chakra. Para hacer pasar el naranja, debe despejar su segundo chakra, etc. Antes de poner en práctica los ejercicios, debe despejar todos los chakras.
(continúa la información en ENIGMAS Nº 152)