Enrique de Vicente
Última actualización 18/07/2008@13:41:20 GMT+1
Las islas ejercen sobre nosotros una atracción arquetípica desde la más remota antigüedad y ocupan un lugar preferente en multitud de mitos y tradiciones.
Como explica Biedermann, siempre se identificaron como lugares de felicidad, difícilmente alcanzables. Y las más diversas culturas concibieron esas islas de los Bienaventurados «como símbolos de un paraíso situado en el más allá que, sin embargo, se intentó localizar también en la geografía mítica». Gheerbrant y Chevalier añaden que son el símbolo por excelencia del centro espiritual primordial, ya sea la Thule griega o la Tula hiperbórea, «cuyo nombre perdura entre los toltecas, originarios de la isla Aztlán», que evoca a la Atlántida. Todas se conciben como una isla blanca, al igual que la de los mitos hindúes, mientras los mitos celtas hablan de una isla verde que localizan hacia el oeste. En ellas viven los inmortales taoístas y hacia ellas se dirigen los cuerpos de héroes que serán inmortalizados, como Aquiles o Arturo…
Esa naturaleza paradisíaca que les otorga el imaginario colectivo las convierte en lugares ideales de descanso, donde añoramos aislarnos del mundo cotidiano y ser felices, al menos por unos días. Por ello son destinos vacacionales preferentes para quienes pueden permitirse ese lujo.
Pero, además, muchas de las islas que podemos visitar son pródigas en yacimientos arqueológicos y enigmas de todo género, ofreciendo por ello un aliciente adicional para los amantes del misterio.
Así lo demostramos en nuestro informe, que hemos limitado –por obvias razones de espacio– a enunciar aquello que no deberían ignorar si viajan a algunas de las más conocidas del ámbito mediterráneo y caribeño, por ser las más accesibles y frecuentadas por nuestros lectores, sin olvidar una ruta mágica por Gran Canaria, una de las Islas Afortunadas cuyas virtudes paradisíacas cantaban los griegos. Nuestra intención ha sido meramente orientativa, con la certeza de que –si piensan viajar a alguna de ellas– pueden ampliar fácilmente la información que les damos valiéndose de guías especializadas o de una búsqueda a través de Internet… o bien dedicarse a soñar con esos pequeños paraísos, lo cual es una forma ideal de descansar. ¡Les deseamos que lo disfruten!