Rutas de la España mágica
Por Juan Ignacio Cuesta
Última actualización 18/07/2008@14:15:30 GMT+1
Nuestros antepasados se surtieron de sistemas de creencias, tan elaborados como pragmáticos, orientados al supuesto dominio de las fuerzas sobrenaturales. Los primeros esbozos de la religión atendían a la supervivencia y a sus tres pilares principales: alimentarse, defenderse y reproducirse. Poco a poco, sus ritos y ceremonias necesitaron otro: la trascendencia. Y para administrarlo todo, surgió la figura de los sacerdotes, que nos dejaron constancia de su importante labor.
Hay una ruta en la provincia de Valencia que nos permite visitar tres abrigos utilizados por distintos humanos para esos fines. El primero es el único recinto reconocido inequívocamente como santuario levantino: La Cova del Parpalló. Gandía es un conocido lugar de vacaciones. Sus playas son famosas. Lo que ya no lo es tanto es lo que hay a la espalda del gran monte que se eleva frente a las aguas, el Montdúver, de 841 metros. En esta zona levantina, en las frecuentes oquedades que forma la piedra caliza, el hombre encontró acomodo y algo más. Son muchas: Malladetes, Meravelles, Bolomor, Parpalló… Ésta tiene especial importancia por su condición mágico-sagrada. Cercana a la localidad de Barx, no es sencillo encontrarla, y seguramente habrá que preguntar por el camino, que sale a la derecha tras un descampado. Las coordenadas aproximadas son 39º00’12.85”N-0º15’50.80”O.
El primer y principal recinto de la cueva parece una catedral natural consagrada hace 25.000 años (Solutrense). Una columna central sujeta el techo que protege contra las inclemencias de la climatología, contra la agresión de los enemigos –incluidos los animales– o la ira de los dioses. La entrada es como una gran vulva invertida. Su planta es casi circular. Sobre una colada que pudo servir de atrio se abren varias oquedades. Están dispuestas de forma que producen efectos acústicos sorprendentes que invitan al susurro.