Guía para descubrir el «mare nostrum»
Por Jesús Callejo
Última actualización 18/07/2008@14:10:02 GMT+1
Desde que Julio Verne escribiera La isla misteriosa, queremos pensar que todavía existen lugares aislados de las rutas marítimas, qué digo aislados, ilocalizables en la cartografía, en los que un pirata ha dejado su precioso tesoro o donde vive un enigmático personaje evidentemente desequilibrado con pretensiones de conquistar el mundo o, mucho mejor, último custodio del secreto de unas ignotas ruinas arqueológicas que nos trasladan a pasadas civilizaciones.
Genios locos confinados en islas misteriosas ya quedan pocos, pero sí hallamos islas con vestigios extraños que las hacen ser un destino único para los viajeros, que no turistas, que buscan su buena ración de misterios. Están repartidas por los cinco continentes y los siete mares. Bien es verdad que en el Pacífico, el Atlántico y el Mediterráneo abundan mucho más por tradición y por mitología, algunas muy conocidas y otras de las que apenas se sabe gran cosa. De hecho, una de las islas más misteriosas del mundo es Pohnpei donde se asienta Nan Madol, en el archipiélago de las Carolinas, y ese nombre, en el lenguaje local, significa «sobre el secreto».
Todavía quedan pequeñas islas en el Mare Nostrum, con sus secretos apenas inalterados (incluso en España), e islas de ensueño casi inexploradas para perderse durante unos días. Hace unos meses, el periódico británico The Sunday Times publicó una relación de las diez mejores islas del mar Mediterráneo, donde disfrutar de sus playas y de su paisaje. No decía si albergaban algún ignoto misterio, pero sí que eran «secretas», por lo desconocidas. Tres son griegas: Tilos, Amorgos y Folegandros. Otras tres italianas: Ponza, La Maddalena y Pantelleria; dos croatas: Susak y Lopu; una turca: Sovalve y la última de la lista es Comino, pequeñita como su nombre indica, en el archipiélago maltés, todo él un misterio por resolver en cuanto a los constructores de sus ruinas megalíticas.