Última actualización 22/08/2008@08:48:14 GMT+1
Recorrer el país de los faraones y contemplar sus pirámides es uno de los sueños más hermosos que podamos experimentar. Durante más de tres milenios en sus tierras se desarrolló una increíble civilización cuya riqueza y magia perduran aún hoy en día. Sin embargo no fue la única. Desde América hasta Asia, pasando por el viejo continente, aparecen estas construcciones relacionadas con la muerte y el más allá…
Viajar a Egipto se convierte en una experiencia inolvidable. Al sobrevolar el país, su geografía recuerda a la planta del loto, no sólo por su forma, sino también porque su flor se cierra por la noche y se hunde bajo el agua, un símbolo asociado al renacimiento de Osiris. Al norte, el Bajo Egipto, donde el Nilo se desparrama formando un delta que fecunda las tierras bañadas por sus aguas; al sur dirijo la mirada hacia el Alto Egipto a través de esa columna vertebral que conforma una estrecha pero larga franja fértil cercana al río que separa, al Este y al Oeste, los desiertos arábico y líbico.
En la actualidad, miles de personas del mundo entero acuden cada año a esta tierra para admirar las famosas pirámides de Gizeh. Sin embargo, pocos conocen o visitan esas otras más de cien pirámides que salpican el desierto. Muchas de ellas, la mayoría, tan sólo son ruinas; otras pertenecen a enclaves que nos invitan a emprender un recorrido marcado por la trascendente armonía entre cielo y tierra, entre el hombre y los dioses.
(continúa la información en revista ENIGMAS Nº 154)
Eugenio Vallvé