Última actualización 26/09/2008@09:12:58 GMT+1
Cada cierto tiempo un nuevo escándalo relacionado con las sectas ocupa la primera plana de la prensa mundial. Hace pocos meses una secta de origen mormón se llevó todas las miradas al destaparse sus controvertidas prácticas. ¿Qué ofrecen estos grupos para seguir atrayendo a gente a pesar de los turbios asuntos que esconden? Promesas de poder, felicidad, vida eterna… siguen siendo bazas muy sugestivas para aquellos que acaban cayendo en sus redes.
El día 29 de marzo de 2008 uno de los teléfonos de un centro de ayuda a mujeres maltratadas y niños de Texas (Estados Unidos), sonó en repetidas ocasiones. Al descolgarlo, una voz temblorosa se escuchaba al otro lado del hilo conductor. Decía ser una residente del rancho Anhelo de Sión, ubicado a 6 km de Eldorado (Texas), y afirmaba ser víctima de abusos sexuales y físicos. Con 16 años, Sarah Jessop ya era madre de una niña y esperaba su segundo hijo. Su marido, de 50 años, le golpeaba cuando se enfadaba y la obligaba a mantener relaciones sexuales con él. Aparte de ella, tenía otras seis mujeres más, tres de ellas en el rancho.
Esta llamada sirvió para destapar la caja de Pandora particular de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días –FLDS en siglas en inglés–, organización que funde sus raíces en la Iglesia Mormona, de la cual se separó, al renunciar esta última a la poligamia en 1890. Tal renuncia vino motivaba por una ley aprobada en 1882 que autorizaba la incautación de bienes e incluso el encarcelamiento a los mormones que practicaran la poligamia. Unos pocos quisieron seguir viendo en esta práctica el camino a la salvación, y continuaron su ya ilegal tradición, siendo excluidos de la Iglesia Mormona.
Las revelaciones de Jessop sirvieron de base a la juez Barbara Walther para abrir un registro en la propiedad Anhelo de Sión y detener a Dale Barlow, supuesto abusador de la chica. Las órdenes se llevaron a cabo el pasado 3 de abril. Los Servicios de Protección de Menores se pusieron manos a la obra y concluyeron sus investigaciones con claros indicios de que en el rancho se producían abusos a menores, por lo que el siguiente paso fue desalojar a los 416 niños que allí se encontraban. Éstos quedaron bajo custodia de las autoridades, aunque fueron acompañados de sus madres. Sin embargo, a pesar de las exhaustivas investigaciones y búsquedas, Sarah no aparecía, ¿dónde está Sarah? O mejor, ¿existe realmente Sarah? La respuesta ha sido negativa. La llamada realizada el 29 de marzo resultó ser una broma efectuada por Rozita Swinton, aunque acertada, dadas las consecuencias. La mujer, de 33 años, residía en Colorado Springs y ya tenía antecedentes por actuaciones similares. Swinton se enfrenta ahora a la Justicia, lo que no sabemos es si le atenuarán la pena en vista del desenlace que ha tenido su oportuna “broma”.
(continúa la información en revista ENIGMAS Nº 154)
Julia Sierra Sanz