¿Dominarán el mundo máquinas microscópicas?
Última actualización 22/12/2008@10:52:16 GMT+1
José Lesta
Plásticos que se regeneran automáticamente, telas que cambian de temperatura y color según el clima; ropas y materiales invisibles; láseres que emiten luz sólida; pantallas flexibles más finas que una hoja de papel; motores y máquinas más pequeñas que una célula humana; armas de ciencia-ficción; vehículos superresistentes cuyo peso es casi nulo, lo que posibilitaría los viajes interestelares… Bienvenidos a la nanotecnología, el futuro hecho presente.
Dos científicos españoles ganaron en Atenas (Grecia) el primer premio de fotografía del Congreso Internacional Micro-Nano Engineering´08. La imagen mostraba una estructura bautizada como nano-hamburguesas, pues el parecido con la popular comida era evidente. Lo que hacía especial esta instantánea era que las estructuras tenían un tamaño de tan sólo veinte micrómetros; es decir, cinco veces más pequeño que el grosor de un cabello humano.
El 29 de diciembre de 1959, docenas de científicos entraron en la sala de conferencias del Caltech –California Institute of Technology–, y se apretujaron al final de la misma, pues un cartel indicaba: «Hay suficiente espacio al fondo». Luego descubrieron que no se trataba de una indicación, sino el título de la ponencia que en breves instantes iba a impartir Richard Feynman, considerado el padre de la física de vanguardia. En un determinado momento de la charla afirmó: «Los principios de la física, tal y como yo los veo, no dicen nada en contra de manipular cosas átomo a átomo. Esto supone que un científico podría fabricar sustancias que cualquier químico ideara. ¿Cómo? Colocando los átomos donde éste dijera». ¿Construir objetos con átomos? Incluso los mejores físicos de la época miraron a Feynman con incredulidad.