Creencias y fenómenos extraños en el noroeste español
Última actualización 22/12/2008@10:52:04 GMT+1
Juan Ignacio Cuesta
La bruma es la amante de los prados verdes, en los que el agua se convierte en espíritu que todo lo empapa. Tras cada recodo de los bosques, tras cada jirón de niebla, tras cada revolera del viento del Atlántico, hay un misteiro, un conxuro, algo que se nos escapa y habla directamente a la parte de nuestra alma a la que más inquieta cuanto no se ve. Luces fugaces, susurros casi imperceptibles. Es la Galicia hechicera, tierra donde la magia se respira con la misma naturalidad que el aroma del heno recién cortado.
Nuestro aventura comienza en un lugar donde los robles empiezan a llamarse carballos. Descendiendo del puerto de Piedrafita, de 1.110 metros, llegamos a O Cebreiro. A nuestra derecha hemos podido contemplar la maraña casi infinita de montañas azules que constituyen la Serra dos Ancares, un lugar donde el tiempo se ha detenido, conservando viejísimas tradiciones y leyendas a las que se unen los ecos que trae el aire –desde la orensana serra de Queixa– del aullido del «hombre lobo de Allariz», Manuel Blanco Romasanta. Aquel «sacamantecas» protagonizó el primer caso de licantropía psicópata documentado en España. Por este puerto pasaba camino de Ponferrada y seguramente aquí devoró a alguna de sus víctimas.
De vez en cuando se ve un tejo solitario (ya quedan pocos) y, cerca, una palloza. Del primero hay que decir que es un árbol asociado a la brujería, por su alto contenido en un alcaloide muy venenoso, la taxina; aunque también resulta útil en medicina y, gracias a su madera, se fabricaban excelentes arcos. Las pallozas son un recuerdo fósil de un modo de construir que era corriente en otro tiempo: el castreño. Hoy ha quedado relegado a enclaves aislados de las montañas, pero son una ventana al ancestral mundo de los celtas y sus olvidados dioses, cuyos recuerdos se aprecian en las piedras y los petroglifos, como los de Campo Lameiro o Mogor. Laberintos, cazoletas, signos que parecen apuntar a una relación cósmica entre hombres y universo.