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Hemeroteca :: 01/01/2009
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Religiones y espiritualidad

Veinte años viviendo con los sabios de los Andes

Última actualización 22/12/2008@10:34:35 GMT+1
Alberto Villoldo

El profesor Alberto Villoldo, antiguo director del Laboratorio de Autorregulación Biológica de la prestigiosa Universidad de San Francisco, decidió abandonar su brillante carrera científica y viajar al Amazonas y a los Andes para aprender las técnicas curativas y los conocimientos de los chamanes. Durante dos décadas convivió con ellos, convirtiéndose también en un «hombre de sabiduría». Fruto de esta experiencia es su sobresaliente libro Chamán, sanador, sabio (Ediciones Obelisco, 2007), del que extractamos el siguiente texto, en el cual se ofrecen algunos métodos utilizados desde hace miles de años por los incas para «manejar» nuestra energía luminosa en beneficio propio.
Sobre los veintitantos años yo era el profesor clínico más joven de la Universidad de San Francisco. Dirigía mi propio laboratorio e investigaba de qué modo la medicina energética y la visualización podían cambiar la química cerebral. Fuimos capaces de incrementar la producción de endorfinas, los elementos químicos naturales del cerebro que reducen el dolor y generan estados extáticos, en casi un 50%, utilizando las técnicas de sanación energética.

Pero un día, me di cuenta de que el microscopio no era el instrumento adecuado para responder a las preguntas que me formulaba. Necesitaba encontrar un «sistema mayor» que el de las redes neuronales del cerebro. Pocas semanas después, renuncié a mi puesto en la universidad. Mis colegas pensaron que me había vuelto loco, que estaba echando a perder una brillante carrera académica. Cambié mi laboratorio por un par de botas de excursionismo y un billete al Amazonas. Quería saber cómo trabajan lo chamanes, esas personas que sienten los espacios entre las cosas y perciben los hilos luminosos que animan toda forma de vida.

Mi búsqueda me llevaría con el tiempo desde las húmedas selvas tropicales del Amazonas hasta las montañas de los Andes, en Perú, donde conocí a Don Antonio Morales, que se convirtió en mi verdadero maestro. Era un hombre de más de sesenta años, profesor universitario y pobre, según los estándares occidentales. No tenía televisión ni tampoco electricidad. Pero afirmaba haber saboreado el infinito. Recuerdo que sonreí cuando el sanador me dijo que éramos viajeros estelares que existíamos desde el principio de los tiempos.
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  • ENSEÑANZAS SECRETAS DE LOS CHAMANES INCAS

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    3818 | maria susana - 07/05/2009 @ 19:15:49 (GMT+1)
    He leido el primer libro de Volloldo y sus increibles experiencias entre los chamanes del Perú. A través de alucinógenos algunas veces, elaborados con plantas de los locales, ha accedido a estadios en los que veía a los extraños animales que son reflejados en la cultura ancestral peruana, como así tambien con la práctica dolorosa del tercer ojo, pudo acceder a ver el aura de las personas, plantas y demás. Lo del profesor Morales es asombroso, en fin, una vida para contar la de Villondo y sus experiencias. ES indudable que sin alucinógenos o con ellos, las culturas precolombinas estaban mucho más ligadas a la tierra que entre todos estamos destruyendo. Un saludo, María Susana de Argentina
    3692 | Enrique Graner - 04/02/2009 @ 04:42:15 (GMT+1)
    De acuerdo con esa enseñanza, de viajeros estelares que existíamos desde el principio de los tiempos. La pregunta es que si esa maravillosa condición humana es estrictamente para todos, o también hay los que se destruyen y no pasan de esta vida, y si es así de que depende, según la enseñanzas del chaman
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