Desvelamos el insólito simbolismo de sus pinturas rupestres
Carlos Mesa y Manuel José Delgado
Última actualización 28/01/2009@09:48:13 GMT+1
Era ya nuestra tercera expedición a las montañas argelinas, aunque ello no impedía que nos arropásemos con las emociones del primerizo. Al abrigo de cada cueva nos imaginábamos las siluetas invisibles de personajes milenarios que alguna vez poblaron ese territorio, cuando el agua y la vegetación eran tan abundantes como lo es hoy el polvo. Ancestros que pasaron por allí cargados con su herencia cultural, que enriquecieron a lo largo del camino y probablemente expandieron por el fértil valle del Nilo.
Tassili es un macizo montañoso situado en el centro del Sahara, con una extensión de 800 km de largo por poco más de 60 de ancho, que recorre la frontera entre Argelia y Libia. En la lengua de los tuaregs significa «meseta de los ríos» y, de hecho, gran parte esta región se encuentra atravesada por wadis, cauces secos que serpentean por su territorio, dándonos una idea clara de lo que fue aquella inmensidad en tiempos remotos.
Su parque natural, declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1982, está considerado como «la capilla sixtina del arte rupestre». Están catalogadas 15.000 pinturas prehistóricas, aunque es posible que en su totalidad asciendan a 80.000. En 1956, Henri Lothe dirigió la primera expedición francesa para estudiar estas representaciones pictóricas. Tras tres campañas en las montañas de Tassili, publicó un libro en donde subrayaba que, junto a muestras propias de la cultura aborigen, existían otras pinturas con marcado estilo egipcio. Esta afirmación causó desconcierto en los ambientes académicos, una polémica que quedó saldada cuando surgió la información de que el dibujo de las «señoritas con cabeza de pájaro y aureus» resultó ser un fraude, ya que debió ser pintado por un miembro de la expedición con la intención de gastar una broma.
Nosotros hemos intentado averiguar quién fue el causante de la «broma» y en qué escrito de Henri Lothe se reconoce el fraude, pero sin éxito. Lo que sí hemos constatado es que tal pintura ha sido borrada expresamente para evitar su estudio, por lo que ya no hay manera de descifrar este supuesto enigma. Esta barbarie no es única en Tassili, ya que una mano invisible también ha alterado convenientemente la cabeza del hombre del dibujo denominado «el rapto»; tal vez porque no cuadraba demasiado que un personaje con cabeza redonda estuviera en la misma escena junto a las nativas prehistóricas. En cualquier caso, nosotros hemos encontrado otras muchas pinturas con marcado carácter egipcio.