Última actualización 24/04/2009@10:06:56 GMT+1
Aunque parezca increíble aún existen lugares del mundo donde las gentes temen encontrarse cara a cara con un supuesto hombre lobo. Decenas de testimonios se acumulan alrededor de una tenebrosa travesía en el Estado de Wisconsin (EEUU). Es la denominada “bestia de Bray Road”. En el presente reportaje les ofrecemos todos los datos sobre este moderno y terrorífico… ¿licántropo?
Durante los últimos años, en el Estado norteamericano de Wisconsin, los investigadores han podido recopilar más de un centenar de informes de personas que aseguran haberse topado con una enigmática criatura que parece escapada de un relato de terror. Si no existieran tal cantidad de testimonios sería inconcebible admitir siquiera la posibilidad de que un hombre lobo se ocultara en los bosques de la zona. Aunque las primeras declaraciones de su presencia pueden encontrarse en los años 30 del pasado siglo, no ha sido hasta finales de los 80 cuando los encuentros se han disparado. La prensa habla de la “bestia de Bray Road”, en referencia a la carretera que ha sido escenario de las incursiones de la tenebrosa criatura. Los testigos la describen como un ser bípedo, de 1,80 m, muy corpulento, cubierto de un espeso pelaje oscuro, en ocasiones con vetas de color gris o plata. Dicho así no difiere demasiado de los supuestos avistamientos del sasquastch o bigfoot, salvo porque tiene las orejas puntiagudas, hocico, colmillos prominentes y sus ojos son parecidos a los de un lobo. También se la ha descrito con tres poderosas garras, con las que incluso ha cazado y despedazado animales. Para algunos investigadores podría tratarse de avistamientos de un bigfoot malinterpretados. Pero la investigadora Linda Godfrey, autora de varios libros sobre el tema, opina que no existen dudas de que se trata de otro tipo de animal criptozoológico.
Todo comenzó la noche del 31 de octubre de 1991, cuando Doristine Gipson conducía por Elkhorn (Wisconsin), y golpeó algo con sus neumáticos derechos. Tras bajarse del coche observó, en la oscuridad, a unos 15 m, un ser que parecía una persona corpulenta junto a la carretera. “Tenía un pecho descomunalmente ancho, como las personas que levantan pesas, cubierto de pelo largo”, comentaría poco después. Antes de que pudiera acercarse más, la criatura se abalanzó hacia ella, con el tiempo justo para llegar a su vehículo y abandonar el lugar despavorida. Aquella cosa saltó sobre su automóvil pero resbaló. Doristine regresó más tarde en compañía de un joven para comprobar que el monstruoso ser continuaba merodeando por los alrededores. La joven pensó que podría ser un oso, enfurecido tras ser golpeado por el coche, que aparecía con varios arañazos en la chapa…
(Continúa la información en revista ENIGMAS 161)
José Antonio Caravaca