El enigma universal de un símbolo talismánico
Última actualización 22/06/2009@11:53:19 GMT+1
Hoy constituyen un mero divertimento matemático sin utilidad práctica, pero durante siglos, sabios de todas las culturas desarrollaron unos complejos acertijos aritméticos, a los que se atribuían propiedades mágicas, cuyo origen está relacionado con distintas doctrinas esotéricas.
Javier García Blanco
A ojos del profano, la visión de un «cuadrado mágico» constituye poco más que un galimatías de números dispuestos de forma aleatoria sobre una cuadrícula, aparentemente sin sentido alguno. Pero a pesar de las apariencias, estos acertijos matemáticos esconden una elaborada preparación, y sus autores poseían unos avanzados conocimientos matemáticos.
Básicamente, un cuadrado mágico consiste en una cuadrícula cubierta por números enteros, cuya principal característica reside en que, si sumamos las cifras que contienen sus celdas –tanto en horizontal, vertical o diagonal–, obtenemos siempre la misma cantidad, un número que suele denominarse «constante mágica». Dependiendo del número de cuadrículas que los conformen, estos cuadrados pueden ser de orden 3 (3 por 3 casillas), 4 (4 por 4 casillas), 5, 6… y así sucesivamente.
En la actualidad, muchos matemáticos estudian las curiosas propiedades de los cuadrados mágicos como una mera anécdota aritmética sin trascendencia. Sin embargo, esto no siempre fue así. Durante siglos, estas cuadrículas fueron consideradas como un elemento sobrenatural por sabios de todas las culturas, quienes les atribuyeron cualidades extraordinarias, capaces de numerosos portentos, siendo utilizadas como talismanes, amuletos e instrumentos para predecir el futuro.