Dos milenios de augurios sobre el futuro de España y Portugal
Miguel Pedrero
Última actualización 20/07/2009@10:34:26 GMT+1
El general de Infantería y doctor en Historia José María Sánchez de Toca es el autor de “Los profetas de la Piel de Toro” (Editorial Akrón, 2009), libro sobre una polémica cuestión que los historiadores suelen pasar por alto: los augurios de santos, místicos y visionarios referidos a España y Portugal. Después de años de callada investigación, el militar examina las vidas y las predicciones de éstos, analizando en qué han acertado y cuáles son los vaticinios que todavía están por cumplirse.
En muchas ocasiones, las profecías sólo se entienden una vez que han ocurrido, debido a que son ofrecidas por el Cielo a ciertas gentes en una determinada época», me explica el general de Infantería y doctor en Historia José María Sánchez de Toca y Catalá. Autor de Los profetas de la Piel de Toro, un trabajo riguroso y a la vez sorprendente, ahonda en las vidas y augurios de decenas de profetas españoles a lo largo de los últimos dos milenios. «En mi opinión –continúa– la finalidad de estos pronósticos es que nunca se cumplan. Son algo así como una señal de peligro, cuyo objetivo consiste en advertirnos de que podríamos tener un accidente si hacemos caso omiso».
«Entonces, si esa es la pretensión, ¿por qué los receptores de estas profecías siempre son gentes sencillas y no importantes líderes religiosos o políticos?», pregunto. «De este modo –responde–, se evita que los mensajes transmitidos sean manipulados por intereses políticos, religiosos o de cualquier otra índole. La gente llana posee un grado de pureza que los convierte en los ‘instrumentos’ idóneos para recibir los dictados del Cielo. Es curioso, en los últimos 30 años han tenido lugar unas 100 apariciones marianas en la península Ibérica y una docena en los archipiélagos de España y Portugal. Y se trata de un fenómeno también extensible a otros países. Estudiando esta clase de hechos desde un punto de vista histórico, parece que se dan en mayor cuantía en épocas en las cuales los que tienen que hablar en nombre de Dios están callados o no dicen lo que tienen que decir. Por ejemplo, durante los siglos XVI y XVII, los profetas escasearon en nuestra Piel de Toro, quizá debido a que durante este tiempo los monarcas tenían a su alrededor un buen número de santos que les aconsejaban».
Sánchez de Toca comenzó a interesarse por la «cuestión profética» cuando estaba redactando un estudio para el Ministerio de Defensa sobre posibles escenarios de conflicto en el centro y este de Europa. Por casualidad, llegaron a sus manos unas profecías centroeuropeas –de exactitud pasmosa– sobre el destino del Viejo Continente y el mundo, cuyo origen se remonta más de quince siglos atrás. «Se referían a Hitler como el hombre de la cruz extraña en el brazo y a los tanques como carros de hierro que van sobre toneles», afirma. Fruto de sus investigaciones escribió Los profetas del bosque (Corona Borealis, 2002), obra que causó gran sorpresa en los círculos académicos españoles.