Crecen los partidarios de la “religión de la tierra”
Última actualización 28/08/2009@10:23:49 GMT+1
Janire Rámila
En España, miles de personas profesan actualmente alguna de las creencias que conforman el denominado paganismo, una religión basada en el culto a la naturaleza y el lugar que el ser humano ocupa en la misma. Pero aunque cada vez sean más numerosos y estén mejor organizados, no hay un censo oficial sobre cuántos y quiénes son sus seguidores, fomentando el gran desconocimiento y recelo existentes sobre estos paganos del siglo XXI.
El pagano rinde honor a la divinidad en todos sus aspectos: femeninos y masculinos, como parte de un todo. Cada hombre y cada mujer es, para el pagano, un ser único y bello». Quien así habla es Dragón Azabache, una de las miles de personas que actualmente profesan el paganismo como su religión personal. Un término desconocido para la inmensa mayoría y que evoca reminiscencias de un pasado lejano, aunque su verdadero mensaje es muy simple, como asegura Azabache: «la necesidad de creer en lo sagrado de todas las cosas».
Y es que el paganismo, como tal, no es sino el conjunto de creencias que profesaban los antiguos pueblos antes de que el cristianismo se convirtiera en la religión oficial del Imperio Romano, implantándose en toda Europa y relegando al olvido a quienes adoraban al viento y a la lluvia, a la noche y al día, a los astros y a las estaciones. Creencias que tenían como punto común venerar a la naturaleza, pero que diferían bastante entre sí, según la región que se visitara.
Como estos seguidores eran principalmente campesinos, desde las urbes se les llamó despectivamente paganus, palabra que deriva de pagus, cuyo significado literal es «campo», pero que con el tiempo pasó a designar a la «gente sin Dios». Si bien el término es aceptado hoy día como válido por los propios aludidos, en sentido estricto no hace honor a quienes ven un dios o una diosa en cada cosa bella que les rodea.