Civilizaciones desaparecidas
Los guerreros aztecas se preparan para el 2012
Última actualización 25/11/2009@09:35:49 GMT+1
Después de varias aventuras por todo el país, regresábamos a la capital de México. Nuestra siguiente cita tendría lugar en Teotihuacán, la Ciudad de los Muertos, donde participaríamos en un importante ritual. El Gorila, su guardián, nos estaba esperando. Era hora de renovar nuestro pacto con los Guerreros del Arco Iris, un grupo extendido por toda América que pretende dar a conocer la sabiduría milenaria de los pueblos indígenas del continente. Traté de tranquilizarme mientras nuestros acompañantes, los guerreros mexicas Toztli y Ami, nos llevaban hasta la Ciudad de los Muertos. Era la cuarta vez que visitaba aquella tierra sagrada. En los últimos tiempos, tras seguir matemáticamente el plan preestablecido por los profetas, México despertaba de su letargo. Se notaba en las calles, en la televisión, en la política…
Recorríamos la Calzada de los Muertos, uno de los lugares más impresionantes del recinto arqueológico de Teotihuacán, a pocos kilómetros de la capital de México. Buscábamos a la persona que debía entregarnos el «fuego sagrado». No tardamos en encontrarlo. El Gorila nos esperaba al borde de uno de los templos de Teotihuacán. Era un tipo grandullón y tremendamente desconfiado que no hacía más que preguntar por los motivos de nuestra visita. Gracias a los amigos mexicas que nos acompañaban, pudimos vencer sus recelos y accedió a llevarnos hasta una parte del templo vetada a turistas y visitantes.