Última actualización 17/03/2011@12:52:16 GMT+1
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| El mundo subterráneo de los faraones |
A comienzos del siglo XIX se llevaron a cabo exploraciones en el interior de las cavidades naturales halladas bajo la llanura de Gizeh, que podrían corresponderse con lo que los antiguos egipcios, en aquella zona, habían identificado con el mundo de ultratumba de los faraones, la Duat. Hoy, Andrew Collins y sus colaboradores han recomenzado las investigaciones de este mundo subterráneo.
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El 3 de marzo de 2008 entré en una tumba, en la Llanura de Gizeh, que ya había explorado un año antes, sin encontrar nada relevante, excepto extrañas grietas en las paredes, parecidas a buzones, donde podrían haber sido depositadas momias de pájaros embalsamados. Hace poco volví a esta zona, un poco al oeste del campo de las pirámides. El egiptólogo británico Nigel Skinner-Simpson analizó las últimas memorias de Henry Salt (1780-1827), cónsul general inglés en Egipto, descubiertas en los subterráneos del British Museum en 2005 y publicadas dos años después por la British Museum Press. Salt era un ávido explorador y coleccionista de antigüedades. Lo que excitó sobre todo a Nigel fue el breve pero fascinante relato de Salt y de su empleado, el explorador italiano Giovanni Battista Caviglia, que descubrieron una vasta red de catacumbas, comparable, según el egiptólogo, a las de Alejandría. Juntos entraron en la oscuridad del pozo y prosiguieron a lo largo de varios cientos de metros, a gatas cuando era necesario, antes de llegar finalmente ante tres amplias cámaras del mismo tamaño interconectadas, desde donde otros túneles se adentraban en la oscuridad. Al no encontrar nada de valor, Salt renunció a la empresa, dejando a su colega italiano que continuara solo. Caviglia se internó en uno de los nuevos túneles, recorriendo solo unos cientos de metros, antes de perder él también el interés y regresar. Lo que sorprendió a Nigel fue el hecho de que nunca nadie en la comunidad egiptóloga hubiese considerado importante este relato fechado en 1817, que describe un complejo extraordinario de cavidades bajo las propias pirámides. Parece que, aparte de Salt y Caviglia, otros dos exploradores británicos, el coronel Howard Vyse y el ingeniero John Shae Perring, se adentraron en la tumba de las cavidades, durante sus exploraciones rutinarias en 1837. Vyse cuenta cómo pasaron allí un día entero, mencionando sólo el hallazgo de un gran pájaro momificado. No se sabe más de sus descubrimientos, si bien, un boceto suyo posterior muestra el exterior de la tumba con líneas señalando sus cámaras internas, con el subtítulo Tumbas y Pozos de Momias de Pájaros. No cabe duda de que lo que Salt y Caviglia encontraron en 1817, si bien todavía subestimado, es de inmensa importancia para la egiptología, ya que hay rumores sobre la existencia de un vasto mundo subterráneo de los faraones, tan antiguo como las propias pirámides. Los “Mitos de la Creación” del antiguo Egipto, una especie de literatura funeraria, hablan repetidamente de un reino de oscuridad que existe bajo tierra, vigilado por demonios y serpientes, que se conoce como Duat, y que el difunto, en su papel de divinidad solar, debía recorrer navegando, para poder acceder al Más Allá, entre las estrellas. Sólo aprendiendo y usando una serie de encantamientos presentes en estos textos, el difunto podría esperar superar con éxito una serie de pruebas y tribulaciones –como pozos de fuego con serpientes que escupen veneno–, antes de salir a la Duat, por su puerta oriental en el horizonte del alba. A partir de aquí el Ba del faraón, o doble espiritual, sería libre de viajar al firmamento. Los subterráneos del alma Los egiptólogos han considerado siempre la Duat como un concepto puramente mitológico, cuyo significado sería combatir el miedo a la muerte. Hay muestras claras de la existencia física de este reino subterráneo junto a las Pirámides de Gizeh. Ésta fue la conclusión del egiptólogo egipcio Selim Hassan (1893-1861), director durante diez años de las excavaciones en la Llanura realizadas por la Universidad de El Cairo. Él llamó la atención sobre el hecho de que la Cuarta y la Quinta Horas de la Noche de la Duat estaban descritas de manera diferente a las otras y llevaban el nombre de “Rostau”, el antiguo nombre de Gizeh. Hassan concluyó entonces que las descripciones de estas horas particulares, tal como aparecen en un texto de hace 3.500 años, conocido como el Am-duat –el Libro de lo que hay en el Mundo de Ultratumba–, una vez formaron parte de una tradición completamente separada que, de algún modo, estaba ligada directamente a la topología de Gizeh. En otras palabras, el reino escondido de la oscuridad, en la Quinta Hora, estaba gobernado por el dios de cabeza de halcón Sokar, al que se muestra en el Am-duat de pie sobre una gran serpiente de doble cabeza. Sokar era el dios protector de los cementerios y de los campos de pirámides conectadas en la antigua ciudad de Menfis y, en particular, de aquellos de Rostau, la antigua Gizeh. En la zona que una vez se llamó Rostau Superior –Gizeh Sur–, se han descubierto pruebas textuales de la antigua presencia de un importante santuario dedicado a Sokar, junto a la llamada Shetayet, literalmente “la Tumba de Dios”. En los textos antiguos se dice que el habitante de este sepulcro subterráneo no era otro que el dios Osiris, señor de los infiernos, que yace en una cámara secreta en alguna parte al Norte de Menfis. Otros textos que se conservan sobre las paredes del templo de Edfu, se refieren a este mismo reino subterráneo como la Duat n Ba, o mundo subterráneo del Alma. Aquí, se reunieron seres míticos de una era conocida como Zep Tepi, el Tiempo Primitivo, para celebrar el acto de la Primera Creación en el mundo externo, en el tiempo de las grandes catástrofes, causadas por una serpiente enemiga llamada el Gran Saltador. (Continúa la información en ENIGMAS 169). Andrew Collins (Artículo publicado en la revista italiana Fenix).