Tradiciones arcanas y significado esotérico de los relatos infantiles
Última actualización 22/03/2010@09:29:20 GMT+1
Paco GonzálezEl estreno de Alicia, filme dirigido por Tim Burton, constituye la enésima incursión en la tan perturbadora como magistral obra de Lewis Carroll. Sin embargo, el universo de este relato es deudor de una admirable tradición de escritores de cuentos de hadas, género que popularizaron, entre otros, autores como los hermanos Grimm, Charles Perrault y Hans Christian Andersen, pero que bebe en las fuentes de las tradiciones alquimistas orientales, que lo dotaron de su peculiar universo simbólico y mágico.
“De igual modo que todo discurso es una elaboración inventada de los objetos y las ideas, el mito es una elaboración de la verdad. En realidad, sólo mediante la elaboración de mitos, sólo convirtiéndose en ‘subcreador’ e inventando historias, puede el hombre vislumbrar el estado de perfección que conoció antes de la Caída”. Este fragmento, perteneciente a J. R. R. Tolkien: una biografía, obra de Humphrey Carpenter, refleja hasta qué punto creía en la verdad que encierran los mitos el autor de El señor de los anillos, certeza compartida por el no menos célebre escritor C. S. Lewis.
Como ellos, Lewis Carroll, seudónimo por el que es mundialmente conocido Charles L. Dogson, fue alumno y profesor de Oxford y, al igual que aquéllos, pasó a la posteridad gracias a su acierto en dotar de trascendencia a un juguete literario destinado, en primera instancia, al público infantil. Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas no sólo es una perfecta máquina textual repleta de constantes acertijos que ponen a prueba la lógica aceptada, sino un perturbador viaje a otras dimensiones en el que los lectores se convierten en esforzados “psiconautas” (ver recuadro). “Todo ser humano desea experimentar ciertas vivencias de situaciones peligrosas, enfrentarse a tribulaciones excepcionales, penetrar en el otro mundo; todo ello puede experimentarse leyendo u oyendo cuentos de hadas”, escribió Mircea Eliade.
Como ocurre en tantas ocasiones, las apariencias suelen confundirnos. Los cuentos de hadas, lejos de pertenecer a la categoría de pequeñas ficciones, encierran verdaderos tratados sobre la condición humana, cargados de símbolos ocultos y claves esotéricas. No en vano, en la configuración de estos relatos tuvo mucho que ver la influencia de Oriente y la cultura árabe, que se introdujo en Europa a través de España. Dicha impronta marcó los cuentos de hadas con numerosos guiños más propios de la alquimia. Así, es frecuente observar en ellos la presencia del oro y otros metales preciosos, del rey, la reina, príncipes y princesas, así como duendes y demás criaturas mágicas… (Continúa en AÑO/CERO 236)