Hilma af Klint: la pintora del más allá
Última actualización 23/06/2010@09:42:07 GMT+1
Javier García BlancoHasta la década de 1980 –cuarenta años después de su muerte–, la artista sueca Hilma af Klint había sido una desconocida para los historiadores del arte. Sin embargo, en 1986 una exposición sacó a la luz lo mejor de una ingente producción artística ocultada durante décadas: cientos de extrañas pinturas fruto del contacto de la artista con el mundo de los espíritus.
A su muerte en 1944, con 81 años, Hilma af Klint gozaba de cierta reputación entre los círculos artísticos de Estocolmo por sus más que correctos paisajes y retratos para la burguesía, realizados en su mayor parte durante su juventud y madurez. Sin embargo, cuando sus herederos repasaron las últimas voluntades de la anciana artista, recogidas en su testamento, descubrieron que su querida Hilma había sido una artista con “dos caras”. En las páginas de aquel testamento, Klint solicitaba a sus familiares que una nutrida producción artística –más de mil pinturas y dibujos, además de varios cuadernos con anotaciones y textos–, ocultada hasta entonces con sumo cuidado, no fuera dada a conocer hasta, al menos, veinte años después de su muerte.
Sus descendientes cumplieron escrupulosamente los deseos de Hilma y hasta 1986, con motivo de una exposición organizada en el Museo del Condado de Los Angeles, bajo el título Lo espiritual en el arte: pintura abstracta 1890-1985, su obra “secreta” no llegó al conocimiento de los especialistas. ¿Qué tenían de particular aquellas obras realizadas por la artista sueca? Pues, ni más ni menos, que buena parte de ellas habían sido realizadas siguiendo las instrucciones de supuestos “guías espirituales” del más allá, que durante años se habían comunicado con Hilma. Por si fuera poco, el estilo plasmado en ellas se anticipaba, en algunos casos, al de los primeros pintores abstractos y al de los surrealistas… (Continúa en AÑO/CERO 239).