Última actualización 17/03/2011@12:38:37 GMT+1
Enrique de Vicente El proceso de beatificación de Pio XII reabre la polémica el entre quienes acusan a este Papa de no haber denunciado al Führer de forma contundente y ayude a huir a muchos criminales de guerra nazis, y quienes le excusan por su voluntad de cuidar de los numerosos católicos sometidos a la voluntad de Hitler y de salvar a más de 700.000 judíos.
Durante el mismo, el historiador y teólogo Peter Gumpel recuerda las palabras de Eugenio Pacelli cuando concluye su estancia como nuncio apostólico en Alemania, en 1929: Hitler «está completamente poseído; todo lo que no le sirve lo destruye; todo lo que dice y escribe lleva la marca de su egocentrismo; es capaz de eliminar todo aquello le resulta un obstáculo. No comprendo cómo en Alemania no se percatan de que lo escribe y dice». Y en 1937 le compara con el diablo y advierte proféticamente su temor de que los nazis iniciarán una "guerra de exterminio", cuando presenta una encíclica en la que condena algunas políticas nazis, escrita a petición de los obispos alemanes, de cuya redacción se encarga el Pontífice y que provoca la furia de Hitler. Gumpel publica el testimonio jurado de la secretaria de Pio XII, Sor Pascalina Lehnert. Según ella, «el cardenal Michael von Faulhaber y otros obispos alemanes estaban persuadidos de que Hitler estaba endemoniado, por lo cual alertaron al Santo Padre; cuando comenzó la guerra éste realizó un exorcismo sobre Hitler en su capilla privada». Al parecer, repitió varias veces este ritual. (Continúa en AÑO/CERO 242)