Enrique de Vicente Según la visión que de este conflicto tuvieron el gran místico Sri Aurobindo y su compañera Mirra Alfassa Madre, Hitler en ocasiones era poseído por uno de los asuras (personificaciones hindúes de las fuerzas maléficas), conocido como el Señor de las Naciones o de la Falsedad, que es quien inicia todas las guerras. Éste se presentaba ante el Führer con una coraza y un yelmo plateados, con una luz cegadora provocándole sus famosas crisis, en las que rodaba por el suelo; también inspiraba sus visiones, arengas e imprevisibles movimientos tácticos, protegiéndole de los atentados. Sus más próximos aseguran que, desde el comienzo de la guerra, Aurobindo y Madre inspiraban ocultamente a Churchill, para que mantuviese a Inglaterra como baluarte “en contra de un reino de oscuridad y falsedad que intentan anegar la tierra en el futuro próximo, y engañando a Hitler para que se enfrentase con Stalin, en quien veían la “encarnación directa de una fuerza titánica y malévola, un ser hambriento de poder, sin consciencia o alma”. (Continúa en AÑO/CERO 242)