Simbología oculta tras la venerada imagen de la Candelaria
Última actualización 24/09/2010@07:55:30 GMT+1
José Carlos Gil MarínTras un arduo trabajo de investigación que se ha prolongado durante casi veinte años, el autor de este reportaje –y a la sazón de dos libros sobre la cuestión– plantea una sugerente hipótesis. Según la misma, caballeros neotemplarios de la Orden de Cristo, provenientes de Portugal, arribaron a Canarias entre los siglos XIV y XVI. Una supuesta prueba de su presencia la constituirían dos vírgenes tinerfeñas altamente simbólicas: Nuestra Señora de la Luz de Guía y la Virgen de la Candelaria, ahora en Adeje. ¿Es esta última una Virgen Solar? Además, ¿es su sede, la iglesia de Santa Úrsula, una morada masónica?
En la noche del 7 de noviembre de 1826, se presentó sobre Tenerife y Candelaria –enclave primigenio de la Virgen de Adeje– uno de esos temporales de viento y lluvias torrenciales que en períodos más o menos largos suelen visitarlas. La capilla o iglesia provisional que aún subsistía, comunicaba con las obras del nuevo templo (en construcción desde 1789 tras el devastador incendio que lo asolara) por una puerta a los pies de la capilla, que en la noche de ese día, por «un descuido», quedó abierta, según la crónica que nos ha llegado del historiador canario Rodríguez Moure.
Describe éste a continuación la sorprendente reacción de los frailes dominicos, encargados del cuidado del Santuario, ante la violencia del temporal: dejar sus celdas y refugiarse en la cueva que servía de morada a los Marqueses de Adeje para pasar las fiestas, y que quedaba dentro del traspatio del convento.
En este refugio que la inclemencia de la lluvia les obligó a tomar, aunque «calculaban» que la casa y capilla estaría toda mojada, no se preocuparon del Santísimo Sacramento y de la Santa Imagen, pues creían los libres de todo riesgo por la altura de las hornacinas o nichos donde los tenían reservados en la pared del fondo de la capilla... ¡No se preocuparon de salvar el Santísimo Sacramento, que debe ser protegido con la vida de todo religioso!… ¡Curioso olvido!… ¡Olvido que no había ocurrido años atrás durante el devastador incendio de 1789, poniendo incluso y durante el mismo en peligro su vida los religiosos para salvar el Sacramento y la Santa Imagen!… Porque, ante la llegada de un temporal, ¿cómo pudieron ser los frailes tan poco previsores?… (Continúa en AÑO/CERO 242).