Última actualización 21/12/2010@08:47:04 GMT+1
Existe un lugar en España en el que la mediumnidad forma parte de la vida cotidiana y la mayoría de la población acude a curanderos con el fin de acabar con sus males físicos y espirituales. Villena es una población de gentes cultas con una tradición histórica y cultural esplendorosa, cuya aproximación a las doctrinas espíritas ha estado siempre ligada al estudio y la erudición.
Decir que Villena (Alicante) es el enclave donde tuvo lugar uno de los hallazgos áureos más importantes de la Edad del Bronce europea debería ponernos sobre la pista de los orígenes de la ciudad. El Tesoro de Villena, conformado por 59 objetos de oro, plata, hierro y ámbar, casi 10 kilos en total, es el tesoro de vajilla áurea más importante de España y el segundo de Europa, tan sólo superado por el de las Tumbas Reales de Micenas. Fue la Edad del Bronce una de las culturas que más veneración mostró hacia los muertos, siendo además la zona de la comunidad argárica, que situaba las tumbas no ya dentro del poblado sino en el interior de las casas, procurando este hecho una estrecha relación entre vivos y muertos y sugiriendo una pérdida del temor al muerto que se daba en culturas prehistóricas, como señala Víctor Hurtado en su libro Manifestaciones rituales y religiosas en la Edad del Bronce.
La convivencia entre los vivos y los muertos era por tanto en esta zona, un área exponencial de la cultura del bronce argárica, un hecho cotidiano. Hay que tener en cuenta que aquellos hombres justificaban su poder a través de la relación con los antepasados y que tenían muy asumido el concepto de herencia, por lo que presumiblemente tener al antepasado muerto a mano era como tener una escritura de propiedad y privilegios de clase. En la vida cotidiana de la cultura argárica, la más sofisticada de todas las de la Edad del Bronce en la Península, allí donde estás, comes, y trabajas con tu cuerpo mientras estás vivo, es también donde “vives” con tu cuerpo tras la muerte. Estos hombres y mujeres vivían observando en sus casas un espacio funerario comparable con el de una puerta tras la que está el muerto, el mundo de los espíritus, el más allá.
Llamamos espiritismo a una doctrina filosófica que surgió en el siglo XIX a raíz de la sistematización realizada por el pedagogo francés Allan Kardec. Autor de varios libros, entre ellos destacan los que giran en torno al espiritismo, que definió como “una ciencia que trata la naturaleza, origen y destino de los espíritus, así como sus relaciones con el mundo corporal”. Aunque la ciudad de Villena es conocida como sede de curanderos y sanadores, hay que tener en cuenta que al margen de estas prácticas de asistencia sanitaria tradicional, Villena fue en el siglo XIX uno de los lugares de España donde de forma más intensa calaron las doctrinas espíritas de Allan Kardec, alrededor de las cuales surgió uno de los movimientos más importantes y activos de seguimiento, estudio y canalización del espiritismo. Villena debía de tener un sustrato especial que sirviese de abono a todas aquellas ideas, que probablemente estaba relacionado con la tradición que la ciudad y los pueblos circundantes de la comarca del Vinalopó habían conservado generación tras generación en materia de usos y costumbres de remedios naturales, medicina natural y curandería. Podría decirse que esta tradición oral, este acervo de conocimiento que trabaja con las fuerzas desconocidas, es lo que ha otorgado esa peculiaridad antropológica a los villenenses.
(Continúa la información en ENIGMAS 181).
Mado Martínez