La radiestesia se adapta a las necesidades actuales
Última actualización 27/04/2011@08:04:36 GMT+1
Janire RámilaEstán organizados y dispuestos a mantener viva la llama del zahorismo, el arte de localizar objetos o personas mediante un péndulo o unas varillas. Sin embargo, a diferencia de sus predecesores, éstos intentan transmitir sus conocimientos al gran público con peculiares e innovadoras iniciativas. No dan la espalda a la tradición, pero se muestran más ávidos por hallar respuestas. Son los modernos rabdomantes.
Aún hay zahoríes, pero cada vez son menos. Por eso algunos buscan a personas con aptitudes para enseñarles sus conocimientos y mantener así su linaje». Quien así habla es Juan Sáez, zahorí y continuador de esa larga estirpe de rabdomantes o radiestesistas que durante siglos poblaron los campos españoles localizando pozos de agua subterráneos o los espacios más idóneos donde dejar los rebaños a pastar.
Al igual que sucediese con sus antecesores, también él aprendió los fundamentos de este arte gracias a un maestro y a su interés innato por el tema. «Desde muy joven tuve curiosidad por entender qué provoca que un cuerpo esté vivo, más allá de sustancias y moléculas. Pensé que la energía era la respuesta y la forma en la que ésta fluctúa dentro y fuera de nuestro cuerpo», comenta. Sin embargo, no se contentó sólo con estudiar la disciplina de los zahoríes, también aprendió artes marciales «para entender la interacción de dos o más personas a nivel energético», y terapias curativas, como la medicina tradicional china, «para seguir y entender los caminos del Chi dentro del cuerpo. Todo esto me permitió desarrollar la sensibilidad necesaria con la que percibir las aguas, fallas y diferentes tipos de redes de un entorno concreto», resalta.
Amplísima formación que puede chocar con la imagen tradicional que todos tenemos de estos personajes, pero que se entiende al explicar que Juan Sáez pertenece a una nueva generación de zahoríes, muy diferente a las anteriores, con una visión más amplia sobre este arte, más dispuesta a encontrar respuestas y no sólo a generar preguntas, a ampliar su campo de actuación y, sobre todo, a organizarse para asegurar la supervivencia de tan antiquísimos conocimientos… (Continúa en AÑO/CERO 249).