Baalbek
Última actualización 01/06/2011@10:49:17 GMT+1
ENIGMAS
Al este del Líbano se elevan los templos romanos más grandes jamás erigidos sobre el planeta. Unas construcciones levantadas sobre unos bloques de ensueño, como testimonio de un pasado que no nos atrevemos a vislumbrar.
El investigador Manuel Delgado, otros compañeros y quien esto suscribe, nos encontrábamos en Damasco, capital de Siria. Imbuidos en una esfera que nos transportaba a otro tiempo, sabíamos que a escasos 56 kilómetros podíamos cruzar la frontera con Líbano y llegar a uno de los iconos del misterio por antonomasia: Baalbek. Allí se construyeron los templos romanos más grandes de todo el planeta, ocultando en su base unos cimientos que desconciertan al más escéptico. Un lugar que descoloca a historiadores, ingenieros, arqueólogos, expertos en arte… Aquí todo parece ser singular. De sus bloques se llegó a decir incluso que eran lanzaderas espaciales.
Años violentos, de guerra y terrorismo, han hecho relegar al olvido esta mítica ciudad. Pero teníamos que verla con nuestros propios ojos. Unos penosos controles fronterizos, cuatro en total, retrasan nuestra llegada. Chequeo de documentación, de vehículos, cambio de moneda… Por 200 euros nos dan 400.000 libras libanesas –nos sentimos hasta ricos–.
A partir de la guerra civil de Líbano (1975-1990), Baalbek se convierte en uno de los principales asentamientos de Hezbolá, manteniendo una fuerte presencia militar que es más que notoria en las zonas históricas. Entrando en la ciudad, nuestro vehículo se detiene, todavía no hemos llegado a la zona sagrada y un descampado medio en construcción se presenta ante nuestros ojos. Miro a mi izquierda, y el aliento se me corta. Nuestra primera parada, quizás la más sobrecogedora, la famosa cantera de Baalbek. Una imponente mole de piedra surge de entre las arenas intentando no perecer en el tiempo y silenciar un pasado inquietante. Ahí, abandonada, “la piedra más grande del mundo”, tal y como dice el hombre que la custodia.
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Diego Cortijo