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Hemeroteca :: Edición del 01/07/2011 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 20/06/2011@09:43:29 GMT+1
Enrique de Vicente

AÑO/CERO

Éste es uno de los dos nombres aborígenes de la isla de Pascua. Una alusión a los ojos de coral con los que estaban dotados los moáis, esas figuras pétreas que han dado a esta isla fama universal. Su función era captar el mana, la energía procedente de ciertas estrellas, que se acumulaba en las plataformas de los moáis y otorgaba a los iniciados los más diversos poderes. Muchos moáis miraban originalmente hacia donde sale o se pone el Sol en los solsticios o los equinoccios, y otros a estrellas como las Pléyades o el cinturón de Orión. Exactamente los mismos puntos hacia los que se orientan miles de monumentos megalíticos y otras construcciones distribuidas por todo el planeta, cuya función sería conectar la energía estelar con la terrestre. Y en todas estas culturas encontramos tradiciones similares, que otorgan importancia excepcional a estos alineamientos cosmo-telúricos y al conocimiento preciso de las rutas estelares, relacionadas con sus míticos ancestros y que debían seguir los iniciados durante su viaje al más allá.

Así, Katherine Routledge, autora de la primera investigación de las tradiciones pascuenses, descubrió mapas estelares grabados en dos rocas desde las que algunos aborígenes observaban las estrellas. Éstos también la condujeron hacia una cueva donde los antiguos sacerdotes enseñaban a sus aprendices la ubicación de las constelaciones y del camino de las estrellas. Sus hallazgos fueron refrendados por otros pioneros en el estudio de la isla, como Henry Lavachery, quien sostuvo que en Pascua existió una hermandad de sabios que estudiaban las estrellas y enseñaban a los iniciados los peligros de los astros, desde una cueva secreta. Pero, tras ser derrotados los orejas largas, la sabia élite que levantó los moáis, muchos fueron derribados y sus ojos arrancados, para privarles de su poder, y esta hermandad fue sustituida por otra que se hizo con el control del mana. Entonces, una maldición sumió a la isla en la decadencia, perdiéndose su ciencia sagrada y reduciéndose brutalmente su población. Lo peor de todo fue el olvido de la función que la isla y sus moáis habrían cumplido y a la que alude la denominación maorí de Pascua: Ombligo del Mundo. El mismo nombre que reciben Delfos, Cuzco, Jerusalén y otros lugares sagrados, construidos en torno a una piedra caída del cielo. Según investigadores como Tompkins, todos ellos formarían parte de una red energética planetaria, constantemente inter-comunicada, que jugaría un importante papel en el equilibro cósmico.
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  • LOS OJOS QUE MIRAN AL CIELO

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    4810 | Rosario García Parra - 28/06/2011 @ 14:36:26 (GMT+1)
    Enrique,me emociona especialmente que este sea uno de los temas del próximo número,pues si lo recuerdas,hace poco subí una foto en tu muro de facebook,precisamente,de estos solemnes,inmensos,e impactantes gigantes.Siempre me han fascinado y tengo muy claro,que tienen una función muy especial...Estoy deseando leerlo completo.Parecen estar diciéndonos.."No os perdáis el maravilloso Nuevo Amanecer,que todos podremos contemplar"..Un beso con mucho cariño.
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