Entrevista con Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa
Francisco Contreras y Miguel Blanco
Última actualización 23/08/2011@08:42:12 GMT+1
AÑO/CERO
«La familia es nuestro cofre del tesoro o nuestra trampa mortal», advierte Alejandro Jodorowsky en su nueva obra, “Metagenealogía” (Ed. Siruela), libro que ha escrito junto con su colaboradora Marianne Costa. Ese primer aviso da idea de un giro en los argumentos que le sirvieron para desarrollar la psicomagia. Pero, ¿hasta qué punto? Se lo hemos preguntado aprovechando su visita a Madrid.
No se sienten maestros de nada. Alejandro Jodorowsky –creador de la psicomagia y el psicochamanismo– y Marianne Costa –licenciada en literatura contemporánea– son una pareja mágicamente peculiar, seguida por miles de personas en todo el mundo, atraídas por su particular enfoque de la realidad que nos rodea.
En junio de 2011 visitaron nuestro país al objeto de presentar Metagenealogía (Siruela), un trabajo que, como decimos, parece ir un paso más allá de las técnicas terapéuticas de la psicomagia, ya que indaga en la comprensión de los elementos del pasado que nos han originado, así como en el inicio de un impulso al cual nosotros mismos damos forma.
En vuestro nuevo libro habláis de la familia y del futuro ¿Cómo afecta nuestro árbol genealógico a nuestro porvenir?
Alejandro Jodorowsky: El futuro no es sino una repetición del pasado. El verdadero futuro es dar pasos en el presente sin saber hacia dónde va uno. El presente conforma el futuro. Pero como no vivimos en el presente sino en el pasado, repetimos el pasado en el futuro. Si cuando somos niños hemos tenido una madre incapaz de amar, cuando ese niño crezca sólo tendrá parejas incapaces de amar: repetimos nuestro pasado y de ello hablamos en Metagenealogía. Repeticiones del pasado que nos encadenan en una jaula mental, que nos impiden vivir lo que somos y que nos hacen vivir lo que el pasado quiere, lo que quieren cuatro o cinco generaciones. Es un sistema de repeticiones de la familia.
Afirmas en Metagenealogía que todos deberíamos conocer nuestro árbol genealógico. Más concretamente, que nuestra familia es nuestro cofre del tesoro o nuestra trampa mortal. ¿Esto es así de grave, de profundo?
A. J: Es así de grave. El otro día le dije a una muchacha que estaba hablando conmigo, aquí en España: «Por tu voz, siento que tú crees que no tienes derecho de existir. ¿Por qué?», le pregunté. Se puso a llorar y me dijo que era cierto. Su padre era médico y tenía tres hermanos. Cuando se casó con su madre se quedó encinta y él no quería tener otro hijo. Entonces le dijo a su madre que abortase. Le pusieron una inyección y no abortó. Ella me dijo que estaba siempre viviendo con la sensación de que no debería haber nacido… La familia es mortal cuando hay drama. Y muchas veces lo hay. Tenemos repeticiones que vienen de la memoria desde nuestros bisabuelos. Nuestros familiares nos van a comunicar una religión y una idea política, que sutilmente van a marcar nuestro intelecto. Nuestros padres nos van a dar el modelo sexual que viviremos y los hermanos van a entrar en una guerra por el espacio y la preferencia. Todo esto nos va marcar. Y es importante que cada persona lo sepa… (Continúa en AÑO/CERO 253).