Experiencias con el más allá, los dioses y la madre tierra
Última actualización 21/09/2011@09:25:51 GMT+1
Joanna EedeFotografía: Fiona Watson
Por primera vez, los sabios y sabias de numerosas comunidades aisladas de los cinco continentes ofrecen su visión del mundo, de sus milenarias ceremonias, de sus concepciones místicas o de las realidades espirituales que experimentan cotidianamente. Sus palabras, cargadas de sabiduría y poesía, han sido recopiladas en «Somos uno» (Survival, 2009), obra profusamente ilustrada con fotografías a todo color, de la cual extractamos el siguiente reportaje.
A continuación, cedemos la palabra no a antropólogos o científicos, sino a los propios chamanes, a «las mujeres y hombres de conocimiento» pertenecientes a diferentes comunidades indígenas, que explican desde su propio punto de vista qué relación mantienen con los espíritus, sus dioses o la Madre Tierra; cuál es su visión del mundo y sus creencias ancestrales; o qué «realidades» ven en sus trances y milenarios ritos.
DAVI KOPENAWA (YANOMAMI, BRASIL)
Soy un chamán de la selva tropical y trabajo con las fuerzas de la naturaleza y no con las del dinero ni las armas. Omare (El Creador) nos creó para pensar y hablar con el alma de la selva, con el alma del agua, con el alma de las montañas, con el alma de la Luna, del Sol y de las estrellas. Nosotros, los yanomamis, aprendemos con los grandes espíritus, los xapiripe. Aprendemos a conocerlos, a verlos y a escucharlos, pero sólo aquellos que los conocen pueden contemplarlos, puesto que, aunque parezcan humanos, son tan diminutos como motas de polvo.
Los xapiripes han danzado para los chamanes desde los primeros tiempos y continúan haciéndolo en la actualidad. Existe un gran número de xapiripes; así, no son sólo unos pocos, sino millares, tantos como estrellas. Algunos habitan en el cielo, otros bajo la tierra y el resto en las montañas de gran altura, plagadas de bosques y flores. Cuidan todas las cosas. Cuidan el mundo.
Cuando esnifas por primera vez el polvo producido por el árbol yakoanahi, los espíritus xapiripe comienzan a reunirse a tu alrededor. En primer lugar, en la lejanía, oyes sus cánticos de felicidad, débiles como el zumbido de los mosquitos y, más tarde, cuando la vista comienza a nublarse, es posible ver fulgurantes luces que parpadean en las alturas y que proceden de todos los lugares del cielo. De forma paulatina, los espíritus se van revelando, avanzando y retrocediendo con una danza muy lenta. Son muy pequeños y están pintados con intensos colores, con las cabezas cubiertas de plumas de halcones blancos y con brazaletes plegados de plumas de guacamayos y papagayos. Danzan en círculo de manera pausada… (Continúa en AÑO/CERO 254).