Nuevos hallazgos sobre la histórica ciudad andaluza
Última actualización 20/12/2011@09:31:03 GMT+1
AÑO/CEROJosé TorresMitos, tradiciones, reliquias, telurismo, tesoros ocultos, enigmáticos personajes… Todo parece confluir en Jaén, convirtiendo a esta localidad en un destacado –aunque desconocido para muchos– lugar de poder. Sin embargo, ahora podemos arrojar algo más de luz sobre su historia, al menos a juzgar por la enigmática disposición de sus templos… Es cuestión de mirar hacia el cielo y ver su reflejo.
Los vecinos de la ciudad ya estaban desesperados, vencidos por el miedo y la impotencia. La causa de sus desgracias era el enorme lagarto que se cobijaba junto a la cueva de la fuente de la Magdalena, la principal de la población. Cuando la bestia salía, devoraba a los animales y a las personas que se acercaban por allí. Ya no sabían qué hacer para deshacerse del monstruo. Sin embargo, resulta que había un preso condenado a muerte que pidió que se le perdonara si lograba matar a la criatura. Se accedió a su propuesta y, a continuación, el reo solicitó un caballo, una lanza, un saco de pólvora, una piel de cordero y un costal de panes calientes recién hechos. Acudió de noche frente a la cueva con el costal de panes calientes y, cuando el lagarto los olió, salió de la misma. Al ver al hombre fue hacia él, pero éste huyó cabalgando mientras le iba echando los panes al lagarto, cruzando así la ciudad, cuyos habitantes permanecían en sus casas horrorizados…
El preso llevó de esta manera al gigantesco animal hasta el otro extremo de la población, al barrio de San Ildefonso, y allí, una vez que se le hubo acercado peligrosamente, le arrojó el saco de pólvora envuelto en la piel del cordero. El lagarto se lo tragó creyendo que era en verdad un tierno cordero y, al poco de devorarlo, la pólvora estalló en sus entrañas y la bestia reventó. De esta manera, la ciudad pudo librarse de la terrible criatura, gracias al valor y a la astucia del reo, quien, por supuesto, fue liberado y pasó a convertirse en héroe.
Esta leyenda del Lagarto de la Magdalena es la más popular de Jaén y su fama es tal que identifica a la propia ciudad. Una variante del relato dice que fue un pastor el que hizo reventar al lagarto con la piel de un cordero rellena de yesca ardiendo; y otra muy poco conocida, que se trató de un caballero de reluciente armadura, o de «armadura de espejos», quien lo mató de un espadazo aprovechando que el animal se deslumbró ante el brillo de la coraza… (Continúa en AÑO/CERO 257).