Última actualización 19/01/2012@10:56:36 GMT+1
AÑO/CERO
Enrique de Vicente
Que Hitler no murió en Berlín es una sospecha que mantuvo obsesionado a Stalin durante años. Pero, más allá de que el Führer realmente hubiese sobrevivido en Sudamérica sin ser castigado por sus crímenes de guerra, era un mito universal lo que inspiró a sus seguidores: la espera del rey dormido que un día volvería al combate, relacionado –entre otros muchos líderes– con Arturo, Barbarroja o el Mahdi musulmán, sucesor directo de Mahoma, desaparecido misteriosamente y cuya cercana aparición mesiánica y belicosa esperan los chiíes. El movimiento que ha combatido con mayor ferocidad, en Irak, a los ocupantes anglo-americanos y a sus rivales religiosos suníes se llama precisamente El ejército del Mahdi. Y el presidente de Irán, Ahmadineyad, ha manifestado, de forma pública y reiterada, que cree en su próximo regreso, anunciado por las profecías para una época de conflicto extremo.
Esto no pasaría de ser una anécdota si lo que estuviese en juego no fuese la paz mundial. Porque la primavera árabe ha consistido en revueltas exclusivamente suníes, corriente mayoritaria del Islam que, al igual que el fundamentalismo wahabí que procura capitalizarlas, tiene su sede en Arabia Saudí. Y diversos poderes ocultos intentan hacerla extensiva a países como Siria, con el fin de derrocar a la élite chií que lo dirige. Razón por la cual muchos revolucionarios libios acuden en ayuda de los insurrectos sirios, suníes como la mayoría de su población, existiendo el temor de que la Turquía suní acabe siendo arrastrada a ese conflicto. Y por la cual el Irán chií apoya a sus hermanos que dirigen Siria. Esto viene a sumarse a otro doble conflicto: el que enfrenta a Irán con EE UU y su aliado Israel, quienes no permitirán que cuente con poderío nuclear ni que controlen el tráfico petrolífero, como tampoco lo están Rusia o China a que esto se impida con un ataque preventivo, que –como ya han advertido– podría desembocar en un conflicto termonuclear.
La situación es explosiva y de imposible solución a largo plazo, más aún cuando sabemos que a las grandes crisis económicas suele seguir una guerra y la aparición de nuevos líderes dictatoriales. Sólo nos queda pues rezar y centrar nuestros pensamientos positivos en el triunfo de la paz y la sensatez. Porque, en caso contrario, podría materializarse la profecía maya que anuncia para 2012 la llegada de Bolon Yokte, asociada a la guerra y una nueva creación.