Nuevos avistamientos y fotografías de No Identificados
Última actualización 23/01/2012@09:28:15 GMT+1
AÑO/CEROMiguel Pedrero y Francisco ContrerasTodavía sin tiempo para analizar convenientemente todos los casos que dimos a conocer en el pasado número de AÑO/CERO, nuevos sucesos OVNI nos obligaron a salir de nuevo a las carreteras, al tiempo que nuestros teléfonos móviles, grabadoras, cuadernos y cámaras fotográficas se convertían otra vez en inseparables compañeros de viaje…
Tras la publicación del reportaje titulado Oleada de OVNIs sobre España, en el pasado número de esta misma revista, y de emitir un monográfico sobre el asunto en Espacio en Blanco (RNE), el popular programa radiofónico presentado por Miguel Blanco, de cuyo equipo formamos parte ambos autores, de nuevo comenzaron a sonar los teléfonos y docenas de correos electrónicos se agolparon en nuestras bandejas de entrada. Eran los testimonios de lectores de AÑO/CERO y oyentes de Espacio en Blanco, dispuestos a dar fe de sus experiencias. La «invasión» de No Identificados continuaba dejando un reguero de testigos a lo largo y ancho de la geografía española, así que actuamos del modo habitual, recopilando aquellos testimonios más interesantes y ordenándolos para tener una visión más amplia de lo sucedido durante las semanas anteriores. Prácticamente sin tiempo para tomar aliento, nos lanzamos de nuevo a una búsqueda, entonces de resultado incierto…
CANTABRIA, ZARAGOZA, ALBACETE, CÁDIZ, MÁLAGA
El 25 de noviembre de 2011, a las 17:45 horas, Andoni Mendoza y su novia se dirigían en coche a una casa de campo que poseen en un pueblo de Valderredible, al sur de Cantabria, cuando observaron en el horizonte «una bola naranja de grandes dimensiones que parecía moverse lentamente». Llegaron a su destino ya de noche, momento en el que la perdieron de vista. Tras descargar el equipaje del automóvil, Andoni, impulsado por la curiosidad, se alejó unos metros de la casa para comprobar si el No Identificado continuaba en lo alto. No sólo seguía en su sitio, sino que había aumentado de tamaño, por lo que nuestro protagonista decidió avisar a su compañera. Ambos pudieron ver cómo el objeto volador empezaba a desplazarse rápidamente de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda. «Aquella bola, después de pasearse por todo el monte durante casi quince minutos, desapareció a una grandísima velocidad, ascendiendo hacia el espacio», remataba el testigo.
Unas horas antes del caso que acabamos de relatar, el 24 de noviembre a las 21:14 horas, un transportista que circulaba por carretera de Zaragoza a Huesca, se topó, a seis kilómetros de llegar a la localidad de Zuera, con «una enorme bola de fuego en el cielo, a mi izquierda, estática, de un tamaño dos o tres veces mayor que el de la Luna, y que parecía estar rodeada de llamas rojas-anaranjadas». Durante un tiempo la perdió porque el carril izquierdo se elevaba, impidiéndole la visión, pero al recuperar la perspectiva, observó que ahora eran dos las bolas de fuego, una junto a la otra, las que estaban suspendidas en el cielo… (Continúa en AÑO/CERO 258).