Fenómenos paranormales en San Ginés de la Jara
Última actualización 23/01/2012@09:28:07 GMT+1
AÑO/CEROMado MartínezMirando al mar se encuentran las ruinas del antiguo monasterio cartaginense de San Ginés de la Jara, un lugar plagado de apariciones y sucesos anómalos. Diversos testimonios dan fe de la presencia de fantasmas en el lugar… Desde una anciana rezando a una voz que anuncia muertes o una mano que agarra a los despistados paseantes que se adentran en la zona. Recientemente, un grupo de investigadores acudió al vetusto edifico, siendo testigos de toda clase de hechos extraños: espectros, luces errantes, terroríficos sonidos…
Un susurro helaba la sangre de quienes lo escucharon. «Duerme amor…», decía una voz espectral. La psicofonía fue captada por un grupo de investigadores –entre los que se encontraban los periodistas David Mulé y Eugenia Hernández– que había puesto a grabar un equipo de sonido en uno de los nichos visibles en la cripta del monasterio de San Ginés de la Jara (Cartagena). «Duerme amor». ¿No es lo que le diría alguien a un ser muy querido, arrodillado frente a su lápida? Pero la anterior no fue la única voz paranormal que registraron los equipos de grabación. Otras inclusiones sugerían que allí había diversas entidades del «otro lado» pasando frío, pues en la cripta la temperatura es todavía más baja que en el resto de la construcción, tal como pudimos comprobar cuando nos adentramos en el lugar. Esa noche visitamos el panteón, el patio del claustro, los camarines… El silencio era absoluto, hasta el punto de hacernos pensar que los espíritus de los antiguos frailes, de existir, todavía estarían guardando voto de silencio…
Existen muchas historias de aparecidos en el monasterio de San Ginés, siendo la más recurrente aquélla que hace referencia a la aparición de una vieja en actitud de estar rezando. Pero, ¿es verdad? La delgada línea que separa los bordes de la leyenda de aquello que es real se pierde en el horizonte de la duda cuando uno pasa junto a las historias, sin más. Sin embargo, si nos detenemos, escuchamos y preguntamos, surgen los testimonios, contribuyendo así a separar el grano de la paja; las simples habladurías de los hechos contrastados… (Continúa en AÑO/CERO 258).