Un inmueble valenciano, protagonista del primer poltergeist de la historia policial de España
Última actualización 22/05/2012@08:51:28 GMT+1
Mado Martínez
Antes de que el mundo de los archivos policiales se conmocionara con el archiconocido caso del «Duende de Zaragoza», Valencia fue escenario del primer «expediente X español», un episodio particularmente turbulento donde hubo intervención judicial, cargas policiales y un extraordinario despliegue de medios técnicos. El objetivo de dichas actuaciones era clarificar qué estaba ocurriendo en el entresuelo del número 7 de la céntrica Plaza del Esparto, donde una serie de ruidos inexplicables había turbado la paz de los inquilinos de dicho inmueble.
Unos extraños ruidos turbaron la paz en el hogar de la familia Colmenero, cuyos miembros, un ex capitán de la guardia civil y sus dos hijas, vivían en el entresuelo de la vivienda sita en el número 7 de la Plaza del Esparto, uno de los lugares más emblemáticos del casco antiguo de Valencia, en pleno corazón del popular Barrio del Carmen.
Se trataba de unos sonidos fuertes y raros, como provocados por golpes violentos, capaces de alterar el natural latido del corazón a base de espanto. Pero, ¿de dónde procedían? Y, ¿cuándo acabarían?, se preguntaban los Colmenero entre la perplejidad y la angustia.
Porque aquellos episodios, lejos de remitir, siguieron produciéndose. Ocurrió en la primavera de 1915 y los sucesos se prolongaron durante días, tiempo en que el fenómeno se extendió por todo el inmueble y las viviendas adyacentes, dando lugar a que un gran número de personas fueran protagonistas, muy a su pesar, de aquel insondable misterio.
De hecho, aquellos episodios despertaron tanto pavor entre los inquilinos de las viviendas afectadas y expectación entre los vecinos de otros barrios valencianos, que las gentes se agolpaba en las calles colindantes a la Plaza del Esparto, azuzadas por toda suerte de emociones.
Algunos rezaban; otros, atraídos por el morbo, se limitaban a esperar; muchos creían que estaba a punto de producirse un milagro… Pero, ¿qué estaba pasando en realidad? No sólo los vecinos, sino las autoridades locales, policiales, judiciales y gubernamentales, se hacían la misma pregunta.
Sin embargo, lejos de resolverse, el caso mantuvo en jaque a todos aquellos que lo abordaron, en tanto que las noticias sobre el mismo ocupaban los titulares de la prensa levantina, trasladándose su eco a varios medios de la capital del estado. Pronto, uno de aquellos periodistas se refirió a los sucesos como «El Duende del Esparto», quizá un inadvertido presagio de lo que pocos años más tarde se conocería en toda España como el caso del «Duende de la Hornilla» o «el Duende de Zaragoza», ocurrido en la capital aragonesa… (Continúa en AÑO/CERO 262).