Última actualización 21/06/2012@08:51:46 GMT+1
CdU intentó sobrevivir en los últimos años al extremismo de algunos de sus miembros, anunciándose su desaparición 29 años después de su nacimiento.
Por José Gregorio González
En la primera época de Espacio en Blanco en RNE, despuntando los años 90, una de las preguntas que con mayor frecuencia tenía que contestar en antena su presentador y director Miguel Blanco, era la relativa a Cuadernos de Ufología y la manera de contactar con la revista. Este hecho aparentemente anecdótico permite hacernos una idea de lo que potencialmente pudo representar CdU para los ufólogos y aficionados españoles, una publicación que siempre funcionó por suscripción desde que fuese fundada en 1983 por José Ruesga y por la que fueron pasando firmas nacionales e internacionales. Indiscutiblemente quienes vertebraban Cuadernos de Ufología y quienes contribuían a enriquecer sus contenidos, gustaban de ser etiquetados como “ufólogos científicos”, aunque muchos ufólogos españoles rigurosos nunca quisieron saber nada de la revista. En gran medida esa animadversión hacia CdU nació y se alimento en la radicalización negacionista en la que cayeron algunos de sus colaboradores y corresponsales, que quisieron convertir sus páginas en un campo de batalla en el que ajustar cuentas con aquellos que disentían de sus enfoques extremos. Por momentos llego a resultar muy complicado distinguir la buena ufología que se podía encontrar en las páginas de la revista, de la propaganda negacionista que persistentemente se abría paso en sus contenidos. Al desaparecer Cuadernos de Ufología también lo ha hecho la Fundación Anomialia–Ikaros, que, a pesar de los principios que la vieron nacer en 1996 y del denodado esfuerzo que desplegaron algunos de sus patronos y socios para desarrollarlos, no tuvo mayor consideración para el grueso de la ufología española que la de un grupo de un club social. Es evidente que la ufología española debe lamentar la desaparición de CdU –fruto del desgaste de los años, de la evolución de la prensa y de la falta de sangre nueva dispuesta a trabajar– y que estará en deuda con quienes desinteresadamente, robaron tiempo de su vida para acercar a los interesados el mundo de los OVNIs.
(Continúa la información en ENIGMAS 199).