Última actualización 16/07/2012@11:30:01 GMT+1
Doscientos números dan para mucho; acudiendo cada treinta días a los quioscos, intentando ofrecerles los mejores reportajes, crónicas y noticias de todo lo que rodea a un concepto tan amplio y fascinante como el que adorna nuestra portada desde hace casi diecisiete años: ENIGMAS. Y para ello hemos contado con los mejores reporteros, articulistas y conductores de sección de nuestro país y del resto del planeta. Vaya por delante esta pequeña muestra, de un proyecto cada día más grande…
La “Operación Tridente”
Bélmez y sus misteriosas caras han estado constantemente presentes desde que en el mes de diciembre de 1995 salía a la calle la publicación que ahora tiene entre sus manos. De este modo, uno de los fenómenos paranormales más importantes de la historia de la parapsicología salía del anonimato al que las instituciones lo condenaron durante toda la década de los ochenta. ¿Por qué? ¿Qué movió a Estado, medios de comunicación e Iglesia para acabar con un suceso que desde el mismo instante en el que apareció ya empezó a ser molesto? Tras una investigación de varios meses, en el número 19 de ENIGMAS publicábamos, con datos exclusivos, la operación que el régimen franquista orquestó para acabar con este asunto. Fue la bautizada como “operación tridente”, tres puntas de lanza dirigidas al corazón de un fenómeno que en apenas meses había logrado atraer la atención del mundo hacia un humilde pueblo serrano enclavado en las sierras más escarpadas de Jaén. Incluso, en aquel inolvidable número logramos ofrecer –por vez primera– las actas notariales del precintado de la habitación y la cocina, llevado a cabo por el ilustre notario Antonio Palacio Luque, que en las páginas de dicho reportaje expresaba su opinión al respecto: no habían sido tocados los precintos, la mano humana no había podido atravesarlos, y además, cuando este fue retirado, habían aparecido nuevas formaciones. Todo un enigma que, cuatro décadas después, sigue vivo…
Mentiras Oficiales
La crítica social, la sensación de que nos están engañando con el firme propósito de ocultar algo también ha sido tratada en las páginas de ENIGMAS, especialmente con asuntos que provocaron la alarma social en su momento. Y si alguien ha “dirigido” con maestría esa línea de investigación, ese ha sido nuestro compañero Bruno Cardeñosa, que en el número 94 denunciaba, con pelos y señales, lo que nadie hasta ese momento se había atrevido a decir: que eran demasiadas las dudas que planeaban sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001, el año que cambió la historia. Así, en aquellas páginas cargadas de datos afirmaba que “ya nadie medianamente documentado puede sostener que ese avión se estrelló contra el Pentágono. Tras reunir toda la información procedente de testigos visuales, pilotos, expertos en accidentes aéreos, técnicos en explosivos y armamento, físicos, arquitectos, etc… concluí que fue un misil lo que se estrelló contra el edificio”. Y aquello era solo el principio…
El Código da Vinci
En nuestra publicación jamás hemos estado al margen de los fenómenos de masas, menos aún si estos quedan enmarcados en un campo tan atractivo y afín como es el literario. Es por ello que antes, durante y después del fantástico best seller, en ENIGMAS publicamos varios trabajos de campo en los que se mostraba que detrás de la novela, incluso antes de que esta ni tan siquiera fuera un proyecto, había una historia fascinante y terrible a la vez. Conceptos como el Priorato de Sión, el Grial o la historia del pequeño pueblo de Rénnes-le-Château fueron habituales en nuestras páginas, porque si bien Dan Brown universalizó una creencia que hasta ese momento se debatía en círculos muy reducidos, lo cierto es que los datos más trascendentes y reales de la misma hacía tiempo que los habíamos publicado. Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en un artículo que vio la luz hace ahora cien números, donde una vez más volvíamos a demostrar que esta historia, repleta de enigmas, tramas ocultas y mucha sangre, por qué no, podía guardar elementos reales…
Continúa la información en ENIGMAS 200.
Lorenzo Fernández Bueno